Estados Unidos y Cuba: breves notas al vuelo con sus síes y sus noes

- 17/12/14
Categoría: Cambios en Cuba, Exilio, Poscastrismo, Poscomunismo, Transición
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1) No, el embargo no ha sido levantado. Se ha hecho algo distinto, que es declararlo estéril por boca del presidente de los Estados Unidos, sin levantarlo. Que no lo hace porque no puede y depende del Congreso, es sabido. Pero no nos engañemos: el objetivo del embargo fue provocar la caída del régimen por implosión. Que cayera por presión popular. Y eso no ha ocurrido ni cuando desapareció la URSS y se apagó el país. Lo sabes tú y lo sabe Willy Chirino también.

2) Sí, declarar estéril el embargo sin levantarlo es peor que muchas otras cosas, porque no se lo ha utilizado para una negociación con el gobierno dictatorial de Cuba desde la palanca que entraña una presión económica de esa índole. Pero a estas alturas se ha hecho evidente para todos que los Estados Unidos no pueden negociar la transición política de Cuba sin articular un nuevo marco bilateral y una nueva inserción en los mecanismos regionales, muy favorables a las tesis de La Habana.

3) Y puede que no, que ni siquiera en marco nuevo puedan gestionar esa transición, pero al menos los Estados Unidos acompañarán al nuevo régimen en su deriva geopolítica, como en China y Vietnam, muy certeramente mencionadas en el discurso de este mediodía. Verán a Cuba como al país que dejó atrás su excepcionalidad por fin y se convirtió en un país cualquiera, uno más.

4) Sí, el levantamiento de más restricciones a viajes e importación, y significativamente a ciertas transacciones bancarias, ensancha la vía por la que el gobierno de Cuba avanza en la construcción de un régimen autoritario de corte capitalista.

5) No, no hay nada que impidiera, aun sin el cambio de política anunciado hoy por Barack Obama, que esa construcción siguiera adelante, por vía más o menos estrecha, y ensanchándola cada vez más Rusia, China, Venezuela, la Unión Europea, Brasil, el mundo entero, salvo una contestación popular a la dictadura y, como mero apoyo a esta, una alternativa solvente en términos políticos desde el exilio y la oposición interna.

6) No, ni ha habido esa contestación, ni se la espera. Ni hay fuerza alguna en el exilio que pueda ser tenida en cuenta para una negociación seria. Y, como he dicho otras veces, si no hay nadie a quien el gobierno de La Habana pueda rendirse, ¿a qué soñar con que lo haga?

7) Sí, mover el tablero de juego no es una mala idea para los Estados Unidos ni para el gobierno de La Habana. Moverlo apenas, porque darle una patada a tablero perfectamente sujeto a la mesa solo se podía hacer mediante invasión norteamericana a la isla o renuncia del gobierno cubano, convocatoria de elecciones, etc. Ninguna de esas opciones es factible, ni lo será.

8) No, no vale la pena ensartar el cambio de posición que han hecho hoy los Estados Unidos en la larga cadena de agravios que algunos cubanos esgrimen. Que si los «americanos» nos traicionaron y todas esas tonterías. Aquí el único problema son los cubanos. Démosle las gracias a los americanos por la paciencia que han tenido hasta ahora, el aguante. Démosle las gracias también a Alan Gross, víctima de maquinaria que lo utilizó hasta desdentarlo, que no, por suerte, hasta acabar con él.

9) Sí, el gobierno de La Habana ha sabido esperar agazapado a que surgiera una nueva construcción geopolítica poscomunista. Veinte años aguardando y hoy asoma a un mundo donde las subdemocracias son toleradas mientras no se zampen una Crimea y los Estados Unidos se ven obligados a mascar. Sí, hemos perdido y ganó La Habana. Hace rato que lo sabemos, ¿no?

10) Con todo, y más allá de nuestro hartazgo, nuestro cinismo medular y nuestra enfermiza propensión al sarcasmo, estamos ante una movida de veras histórica y un cambio de situación que beneficiará a todos. Un win-win en toda regla. Quien se sienta perdedor que lo anote en los comentarios

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José Antonio Coderch recuperado en Barcelona un poco cubana

- 17/12/14
Categoría: Arquitectura
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José Antonio Coderch (1913-1984) es uno de los más conspicuos arquitectos españoles de la segunda mitad el s. XX. Un hombre que revolucionó los interiores de las viviendas que proyectaba con tanta pasión, que algunos clientes tomaban por desgana. Por capricho. Perdió clientes, pero cinceló una obra arquitectónica que le granjeó premios, adhesiones y discípulos. Trataba a los albañiles con reverencia tan mayúscula como despreciaba a funcionarios y políticos. Ni la Wikipedia, tan parlanchina y amiga de enjabonar lomos, pone a sus pies la sábana de letras que merece. El obituario que le dedicó El País el día de su muerte es más cicatero que una estilográfica sedienta de tinta. Los honores póstumos también fueron escasos. Ninguno en el centenario de su nacimiento, el año pasado. El gobierno autonómico catalán, que nunca lo quiso, como a Plá, como a Dalí, por ser catalán y español, por ser español y conservador, mandó a uno, cuando ya Coderch se marchaba de este mundo, a ofrecerle la Cruz de Sant Jordi, pero queriendo asegurarse antes de que no la rechazaría. Coderch le dijo al enviado que si la merecía, debían arriesgarse a otorgársela aun corriendo el riesgo de que la rechazara. Y si no la merecía, ¿entonces por qué se la ofrecían en privado? No hubo ofrecimiento público, naturalmente.

La tienda de mobiliario MINIM, con apoyo del estudio de interiorismo Vilablanch, ha rescatado ahora el último proyecto de José Antonio Coderch, «La herencia», que estuvo décadas perdido. Lo expone en su sede en la Vía Augusta, 185, de Barcelona. «La Herencia de Coderch» es el título de la exposición.

Además, MINIM ha producido un documental donde varios colaboradores de Coderch, junto a puñado de colegas y amigos, dibujan el perfil del arquitecto y el hombre. Se lo podrá ver este diciembre y el próximo enero cada martes. Y no deberían perdérselo. El documental se debe a idea original y guión de Pati Nuñez y Ginés Górriz y fue dirigido por Poldo Pomés.

Si alguien creía que la impronta de Cuba en la arquitectura de Barcelona se iba a quedar en el dinero que aquel López y López, y tantos otros, se trajeron a la ciudad gracias a la trata de negros, y la engrandeció y «ensanchó», ahora ya vemos que no. Ginés Górriz y Elina Vilá, dos cubanos y algunas cosas más, son los responsables, junto a su socia catalana Agnés Blanch, de haber devuelto a José Antonio Coderch a una sala de exposiciones, los periódicos y la memoria de un público más amplio que el de la profesión.

De contra:

Exposición “La Herencia de Coderch”. Un homenaje a José Antonio Coderch y de Sentmenat en el 101 aniversario de su nacimiento.

27 de noviembre de 2014 al 30 de enero de 2015.

Lunes a viernes, de 10 a 20 hrs.

Sábados de 10 a 14 hrs.

Próximas proyecciones y actividades:

Martes 23 y 30 de diciembre y 13, 20 y 27 de enero de 2015 a las 18 hrs., proyección del film “Recordando a Coderch” (67′) de Poldo Pomés.

Martes, 13 de enero de 2015.
18 h: proyección del film “Recordando a Coderch” (67′)de Poldo Pomés.
19:30 h: Mesa redonda “La Herencia de Coderch, el proyecto”. Con Jordi Badia, Josep Llinàs, Octavio Mestre, Jaume Prat y Elina Vilá. Modera Pati Núñez.

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(A propósito del NYT, sus editoriales sobre Cuba y un Londoño)

- 01/12/14
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba
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(Últimamente, comparto más contenidos en mi cuenta de Facebook, y ocasionalmente también en la que alimento en Twitter, que aquí. No hay nada deliberado en ello. Tan solo la comodidad de hacerlo desde el teléfono y una idea, acaso equivocada, de la espontaneidad de la comunicación en esas dos redes.
Con todo, a veces echo de menos no copiar algunos temas tratados allá y traerlos aquí.
Lo hago hoy con esta nota que escribí ahora en Facebook).

(A propósito del NYT, sus afanes con Cuba y un Londoño):

De Alexander Calder, el padre de la escultura cinética, se dice que dijo Dalí una vez, al ser preguntado por su obra: “Hombre, si alguien decide dedicarse al noble arte de la escultura, al menos debería conseguir que cuando las termine se estén quietas”. El NYT publicó estas últimas semanas seis editoriales seguidos sobre Cuba, algunos escandalosos por su procastrismo, y ahora envía al autor de esas piezas, un Londoño, a visitar la isla. Dos semanas enteras que se le van a hacer más largas que media mañana en la lavandería sin el iPhone.

¡Ojo al dato! ¡No mandaron a ese Ernesto Londoño a la isla ANTES de que escribiera los puñeteros editoriales, sino que primero los escribió en Nueva York, enfebrecido ahí mientras aporreaba la laptop creyendo que hacía historia, y viaja después a ver qué tal el país sobre el que escribió como experto. “Experto ¿de qué pinga de qué?”, se preguntaría uno si no perdiera el tiempo en construir eufemismos.

Ahora el bueno de Londoño ha asestado puñalada al digital OnCuba, al que concedió entrevista y dice que no, que se la robaron, y su cuenta en Twitter comienza a piar leves críticas a La Habana. Eso después de haber visitado la redacción de Granma, Órgano Oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, así con todas sus mayúsculas, diario que nos regaló texto y fotogalería muy norcoreanas del paso del, dicen, “editorialista”. Y, sobre todo, después de que 14ymedio, el digital que impulsa Yoani Sánchez, dejara saber que Londoño, cuando se reunió con ellos, les dijo que ni entrevistas ni fotos, que no podía, que no.

Ay, Londoño. Ay, Grey Lady…

Esta historia no acabará aquí. Tendrá recorrido que nos divertirá en los próximos días, que nos divertirá a los cuatro que la seguimos, que tampoco es para tanto. Como en las cenas con mi suegra, tan largas, a Londoño le queda todavía paladear los postres. Morder el polvo de la canela.

Y como los Calder que quería Dalí, soñará con haberse quedado quieto, antes de salir a bailar el mambo, su mumbo-jumbo

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Otra aventura cubana en Venezuela, arte y bandera de por medio

- 18/11/14
Categoría: Arte
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Jesús Hernández-Güero (aka Hdez-Güero) me da aviso de las incidencias de una instalación que montó en Caracas en el “Salón Banesco Jóvenes con FIA / XVII Edición – 2014” y quiere compartir con los lectores de este blog. Un caso de censura de manual. O, aquí más pertinente, de bandera.

Hdez-Güero es un artista cubano residente en Venezuela. Es egresado de San Alejandro y el Instituto Superior de Arte. Se formó también en el Taller Arte de Conducta de Tania Bruguera. Ahora no recuerdo cómo fue a parar a Caracas, ni viene al caso, pero me interesa desde hace tiempo lo que está moviendo por allá.

La instalación que gustó a los organizadores de la muestra, disgustó después a eso que llamamos público y lo disgustó tanto que la obra acabó mostrándose desnaturalizada, se titula «Tener la culpa» y opera con uno de esos símbolos que hacen babear a los patriotas: la bandera. La bandera nacional venezolana, ahora.

Estas son las señas de la instalación: TENER LA CULPA, 2013-14. Instalación / Bandera venezolana (150 x 90 cm), asta de bandera en hierro negro, cordel y base de concreto. 200 x 500 x 100 cm- Caracas, 2013-14

Y estas la propuesta, su (ay, efímera) realización primera y su avatar definitivo, des-banderado:

Hdez-Güero ha escrito una crónica del suceso que no vale la pena les glose. Véanla en su site personal, airados tweets patriotas incluidos.

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Va de nyamnyam, o ñamñam

- 16/10/14
Categoría: Agua corriente, Arte, Cocina
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Hoy me fui a comer, bien acompañado de Marc Caellas, al espacio Apocapoc (“green epicurean co-working since 2013”), esto es en el Born tocando ya el peculiar y breve Chinatown de las calles Sant Pere y Trafalgar. Allí se ha instalado en status de residente NyamNyam con el proyecto Cocina Negra. Concretamente, como su onomatopéyico nombre sugiere, se ha instalado en los fogones. Eso cada jueves. Y eso parece una suerte.

Esa Cocina Negra me lució, y así se define, asunto de work-in-progress. O cook-in-progress, más bien. La experiencia en Apocapoc podrá acabar tomando el camino de una pieza teatral –escénica, dicen–, o no. Pero, oigan, qué se yo, si yo fui a comer. Y ya saben que yo soy de comer. Aunque quien me sirva sea muy de Michael Pollan y hasta me deje un libro suyo en la mesa.

Dice NyamNyam que lo suyo son «creaciones comestibles de producto ecológico y platos con poca cocción para mantener al máximos las cualidades nutricionales de los ingredientes. Comida efímera e inmediata… en plan site specific». Es exactamente el tipo de retórica que a mí me suele quitar el hambre, y en días nublados hasta el sueño, pero uno tiene sus horas y su ñamñam.

Cada jueves Iñaki Álvarez cocina un menú distinto que consiste en un plat du jour, un postre y un zumo.

El plato de hoy reunía polenta de verduras gratinada con queso, ensalada de col con manzana y membrillo, calabaza con jengibre y hummus de garbanzos con cúrcuma. El postre fue un pastel de chocolate y algarrobo. El zumo era de manzana, remolacha y jengibre. Zumo de esos prensados en frío, ese cold pressing que anda por ahí.

Nada de carne, eso sí. Eso no. Pero Apocapoc es sitio donde además de ideas se mueven carnes apetitosas. Si se sientan buscando un buen ángulo con la escalera las verán. E intuirán las ideas.

Lléguense por ahí, oigan. Todavía Barcelona y los barceloneses tienen cosas que ofrecer, aunque lleguen tantas señales de que hemos muerto.

La dirección en el enlace a Apocapoc.
NyamNyam en su perfil de Facebook.
Los precios:
€7.50 el plat du jour
€3.50 el postre
€3 el zumo
Todo junto por €12

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Fiesta de disfraces en Punto Cero

- 28/08/14
Categoría: Agua corriente, Castro & Family
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¡Ah, deliciosa esta fotografía de Fidel Castro con el niño que jura idolatrarlo! Otro niño, que ya eliancito (se nos) creció. Otro pequeño idólatra a los pies del gran ególatra.

Este de ahora, este Marlon Méndez, es una figura muy superior a eliancito en la Commedia dell’arte cubana: ¡Este es un imitador! ¡Un pequeño travesti!

Alguien dio con este niño que tiene en su casa iconostasio con un Fidel recortado a la manera de las cuquitas y se dijo que a la oportunidad la pintan calva. Cabe imaginar las largas horas de pesquisas en torno al niño y sus ancestros hasta, más o menos, los vecinos de Silvestre de Balboa. La DSE rebuscando hasta en el blúmer de su abuela. Asegurándose de que no hubieran gusanos en el perímetro del elástico de la, seguramente ajada, pieza de ropa interior. Buscando en ella con lupa cualquier traza del ¡Ño, que barato!, el arma secreta del ejército rebelde de Hialeah.

Limpios todos, se procedió a invitarlos a Punto Cero. A despecho de Dalia, que desprecia tanto a los cubanos del montón, a todos los cubanos, como Marco Rubio.

Y el resultado es esta fotografía espléndida, entre otras de menor enjundia. ¡Mírenla bien! ¡Admírenla en todo su cándido esplendor!

¡La eternidad de la revolución expuesta en torno a las rueditas que sostienen al dictador! (Ya me ocupé antes de esta cosa rodada.) LQQD porque Un niño bobo regalaba al zombie de Punto Cero el Taj Mahal del continuismo. Eterna la revolución, porque reencarnada en pionerito groupie.

Un niño travestido en Comandante, estrellita en la gorra y un «¡Pa’lo’que’sea’fidel’pa’lo’que’sea!» –el niño que no conoció Birán pero sí los miles de actos «matutinos» en todos los colegios de la Cuba revolucionada–, y un Comandante travestido a su vez en atleta retirado.

Ay, si al final a Fidel se lo deberemos todo. La última excepcionalidad, la miseria, el hambre, el exilio. ¡Y ahora también, y por fin, la risa de esta fiesta de disfraces!

En esa Cuba que sigue derrotero incierto donde dirá este Marloncito, los pies firmes, el gesto adusto/adulto: «¡Pioneros por el comunismo, ¿seremos como el qué?!»

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