- El Tono de la Voz - http://www.eltonodelavoz.com -

De lo que vale el rumor sobre la muerte de Fidel Castro…

Antes me entretenían los rumores sobre la muerte (definitiva) de Fidel Castro. Alguna que otra vez me entretuvieron bastante.

Pero desde un buen día dejaron de hacerlo.

Cuando se produzca esa muerte (la definitiva) Cuba se conmoverá como no lo ha hecho desde el primer trimestre de 1959. ¡Será la apoteosis del sal-pa-fuera patrio!

Los cubanos, todos los cubanos, ¡todos!, creerán cerrado un ciclo. Habrá huérfanos y recién nacidos; habrá esperanzados gimoteos y alardes de fundación.

Ocuparemos las primeras planas de los periódicos durante semanas; casi colapsaremos Youtube con horas y más horas de fanfarria…

Habremos visto muerto al dictador, sí. Catafalco y plañideras; uniformes y viva-cubas; banderas y yo-vuelvo-mañanas…

Pero, ay, ese cadáver, cuya verificación saludaré y celebraré con espumoso ―a fin de cuentas, soy cubano nacido en el viejo hospital de San Antonio de los Baños―, ¿será el fin de la Cuba excluyente y cainita? Bien pensado, no es difícil imaginarle los perfiles a una Cuba complaciente con la mayoría.

Y aun así…

Hay otro rumor, uno que corre desde mucho antes, uno ―ese sí parece avalado por condición tan contundente como la práctica―, que propaga por los rincones que a estas alturas lo nuestro es incorregible.

«¡Falso!», digo. «¡Falso!», insisto.

Pero esos rincones… Esos mullidos y catalogados almohadones de la historia. ¡Qué incómodamente bien se está en ellos!

Por eso ahora huyo de los rumores. De todos.