«En el insomnio», por Piñera y Alayón

- 31/01/11
Categoría: Cine, Literatura | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


El canario José Ángel Alayón se atrevió con «En el insomnio» de Virgilio Piñera (El Viaje Producciones, 2010). Y armó un magnífico corto de animación. Luis Tosar puso la voz. Y ya acumulan un palmarés considerable.

Gracias a ambos.

Virgilio Piñera merece muchos más lectores de los que tiene. ¡Muchísimos más! Y los tendría si la arqueología literaria fuera un deporte practicado más a menudo por lectores y editoriales.

© www.eltonodelavoz.com

La Revolución de los Pestillos: una rebelión a la inversa para Cuba

- 29/01/11
Categoría: Cambios en Cuba, Castro & Family, Transición | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


El castrismo reparte un lema a sus corderitos cada vez que los convierte en lobos para acosar a los disidentes que se manifiestan en las calles.

Es bien conocido el espantoso mantra: «¡Esta calle es de Fidel! ¡Esta calle es de Fidel!», chillan.

Hay un buen chiste apoyado en ese eslogan, cuya autoría, de estar firmada, desconozco. Es el de transeúnte que ve pasar a grupito de alborotadores castristas sobre el calamitoso pavimento de La Habana y sorteando los charcos pestilentes al grito de «¡Esta calle es de Fidel!» y pregunta con toda inocencia: «Chico, si la calle es de él, ¿por qué coño no la arregla?»

En estos días Túnez y ahora Egipto muestran que tomar las calles, las de Ben Alí o Mubarak, basta para conmocionar un régimen dictatorial, empujarlo a la renuncia —Ben Alí— o a reformas que transformen de veras el paisaje social —eso si Mubarak consigue aguantar después de su promesa de reformas que escuché hace unos instantes, lo que dudo.

Salir a la calle es ganarla, pues. Lo fue en Dresden o en Timisoara ya antes. Y ahí paro para no hacer la historia muy larga.

Esta tarde conversaba sobre el asunto con colega catalán que ha viajado a Cuba un par de veces y de pronto me iluminó —dicho sea con alarde humorístico.

—Pero ¿qué van a tomar las calles los cubanos si se pasan el día en ellas? —me espetó—. Siempre los veo jugando dominó en las aceras, bebiendo ron en los muros, el del Malecón incluido, las jineteras por todos lados. ¡La calle ya ustedes la tienen, así que búsquense otra solución! —concluyó entre risas.

Me iluminó, dije.

Y sí, oigan, ¿no será mejor que los cubanos se encierren en sus casas, ya que la calle se la reparten con «Fidel»?

Por probar, digo. Una revolución por ocupación inversa. Se encierran, pasan el cerrojo y a aburrir a la policía. Como aquel efecto que se le presumía a la bomba de neutrones, ¿recuerdan? La ciudad intacta y desierta.

Va y Castro II acaba pidiéndoles de rodillas que lo derroquen. Va y matan al régimen de aburrimiento.

Que por probar no quede, oigan.

No ganaremos para esos modernos bautizos de rebeliones con nombres de flores o colores, pero no creo que le hagamos ascos, de tener éxito, a lo de «Revolución de los Pestillos».

© www.eltonodelavoz.com

Llámenme agorero…

- 28/01/11
Categoría: Democracia, Islam, Israel | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Llámenme agorero, antidemócrata y aguafiestas. Llámenme (cualquier cosa menos) Ismael…

Pero no se priven, como no lo hago yo, de avizorar en qué podría quedar pronto, lustro más o lustro menos, la ola democratizadora que sacude al Magreb.

¡Qué felices somos ahora, con qué alborozo recibimos la noticia del derrocamiento del dictador tunecino! ¡Cómo nos estremecemos como niño ante juguete nuevo con el efecto dominó que podría generar en Egipto, Yemen y, tal vez, más allá! ¡Conozco a uno que hasta ha contratado Al Jazeera para verlo en directo!

«¡Viva la democracia! ¡Abajo la tiranía!», chillamos o susurramos, según el libertario mimbre del galillo de cada cual, mientras asistimos a la revuelta contra las elites corruptas y dictatoriales que han gobernado, gobiernan, aquí o allá.

Magnífico. Nada que objetar.

Pero eso sí, y permítanme consejo: alégrense mucho, pero mucho y tres muchos más.

Alégrense tanto como para que cuando Túnez o Egipto o Yemen democratizados se conviertan en asiento de la más rabiosa reacción antioccidental y antijudía, cuando la marea democratizadora deje paso a la pleamar sobre la que podrá asentarse el fundamentalismo islámico de las juventudes y senectudes del profeta, todavía les quede fuerza para gritar o entonces sí y solo balbucear: «¡Viva la libertad!»

Porque, ay, la democracia ha demostrado ser animal tan magnífico que procura su propia muerte y la refrenda con votos.

© www.eltonodelavoz.com

Después de la revolución, la evolución

- 27/01/11
Categoría: Poscomunismo, Transición | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Mientras tanto, hubo en nuestro país una revolución. El Estado cambió. Pero esta revolución no consistía en la toma de un poder existente o partido político en el Estado, sino que la revolución nacionalsocialista significa la completa subversión de la totalidad de la existencia alemana [die völlige Umwälzungdes gesamten deustchen Daseins]. Ello también comprende la Universidad. ¿Cómo se perfile ahora la Universidad en el nuevo Estado? El nuevo estudiante ya no es el ciudadano académico, ahora pasa por el servicio social, forma parte de las SA o de las SS, hace deporte al aire libre. En poco tiempo todo se unirá en una gratificante armonía. El nuevo docente hace planes para la Universidad, escribe folletos sobre el nuevo concepto científico, se habla sobre los estudiantes políticos, sobre las facultades políticas, se dan ponencias sobre el folklore y el servicio social. Esto no es más que una repetición de lo antiguo. Cuando mucho, es un traspaso extrínseco de ciertos resultados de esta revolución junto a una interiorización que se arrastra con la misma tranquilidad de antes.

¿Qué más hay, entonces, que hacer? En las palabras del mismo “Führer”, la revolución ha terminado y ha dado lugar a la evolución. La evolución debería relevar la revolución. Pero la revolución en la Universidad alemana no ha terminado, ni siquiera ha empezado. Y si en el sentido de las palabras del “Führer” la evolución ha llegado, sólo se podrá llevar a cabo a través de la lucha y dentro de la lucha. La revolución en la Universidad alemana no tiene relación con el cambio de apariencias externas. La revolución nacionalsocialista constituye y constituirá la re-educación total de la gente, de los estudiantes y del joven plantel docente por venir. Esto no puede ocurrir al margen de la nueva realidad [der neuen Wirlichkeit], sino sólo cuando nosotros mismos formemos parte de la nueva realidad y la experimentemos. Sólo lo puede experimentar el que tiene el verdadero sentido para experimentarlo, no el observador que quizá sólo lee literatura nacionalsocialista para educarse en el habla, sino aquellos que participan ya de que la realidad revolucionaria no es algo presente [Vorhandener], sino que está en su esencia, que apenas se está desarrollando, que apenas está llegando.

Completo aquí.

[Nota de Fronterad: Este texto, incluido en las Obras Completas de Martin Heidegger, no había sido publicado antes en español. Recoge (por obra de un periodista del Tübienger Chronik) la conferencia dictada por el rector Heidegger en Tubinga el 30 de noviembre de 1933 bajo el título Die Universität im nationalsozialistischen Staat. El texto fue publicado por primera vez en el periódico La crónica de Tubinga el 1 de diciembre de 1933. (Se trata, añado, de conferencia distinta al célebre «Discurso del Rectorado»: La autoafirmación de la universidad alemana, pronunciado el 27 de mayo del mismo año).]

© www.eltonodelavoz.com

Breves apuntes (sangrantes) sobre la historia de Cuba

- 26/01/11
Categoría: Exilio | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Hoy en torno a la mesa, en Pampero.

Charlamos sobre animales: Machado, Batista, Fidel. Seguidamente ordenamos trozos de otros animales distintos (y sangrantes): par de solomillos, cuadril, entrecot, y morcilla para hacer boca…

—Los cubanos —dice uno de nosotros, inspirado, mientras nos preparan la orden gruesa— somos un pueblo amante de la libertad.

Pregunta otro:

—Pero ¿han dado alguna muestra masiva de serlo en los últimos cincuenta años? Una sola, ¿la hay documentada?

Y ahí se va a armar la gorda, cada uno con su argumento. ¡La cosa promete, señora!

Pero, ay: llega de repente el camarero con las libras de carne sudando sangre y oliendo a leña.

¡Stop!

¡Sangre y leña servidas en plato! ¡Qué susto, tú! ¿Es que vamos a masticar metonimias?

Rápidos, pasamos a discutir los vinos. Una materia en la que es súbito el acuerdo sobre el regalo, pero son prolongadas las disquisiciones posteriores.

Sí, hay que lavarse manos y deseos antes de sentarse a la mesa. Digerir es ejercicio que exige algo más que cuchillo que trincha carne blanda y servilleta que trabaja para lavarnos la sonrisa.

© www.eltonodelavoz.com

De terroristas, de taxistas moscovitas, de Twitter y de nosotros

- 25/01/11
Categoría: Islam, Twitter | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Atentado terrorista hoy en Moscú, ya sabrán. Treinta y cinco muertos cuando escribo esta nota. Centenar y medio de heridos. Súmese cuánto dolor a cuántos allegados de esas víctimas. Y anótese en la cuenta del terrorismo islámico. (Oh, sí, ya sé que no han concluido las investigaciones ni ha reivindicado la acción grupo alguno. Pero tengan por seguro que no son filatelistas, pentecostales ni enemigos de las gaviotas quienes perpetraron la matanza en Domodedovo. Ay, los antecedentes.)

Del horror, nada que añadir.

Otros dos epifenómenos me han llamado la atención mientras trasegaba con las noticias sobre sangre, carne y miedo que se multiplica. Sobre todo las que servía el que Jordi Pérez llama «el mejor periódico que existe»: Twitter.

1) La reacción de los taxistas del aeropuerto de Domodedovo al atentado. A una, entre el pavor de quienes querían alejarse cuanto antes de la terminal, acordaron subir la tarifa a 20.000 rublos (=400 Euros). Eso es multiplicarla por cuatro en relación con la que se paga habitualmente para salvar los 20 km que separan ese aeropuerto de la capital rusa. En medio de la desolación y el miedo, y aprovechándose de ambos, decidieron lucrarse con ellos. Mostraron la miseria de la que somos capaces. La sacaron a pasear sin correa. La soltaron a la vista de todos;

2) La comunidad de twitteros rusos reaccionó al instante con una campaña en favor de apagar los ordenadores, subirse a los coches particulares de cada cual y rodar al aeropuerto a evacuar a la gente sin costo alguno. Centenares de jóvenes rusos se apartaron de sus laptops y acudieron en ayuda de las víctimas de la extorsión de los taxistas. La fotografía ahí arriba muestra a tres muchachas enarbolando carteles que ofrecen esos viajes gratis.

Sirva esto, y no se me endilgue vocación de amigo de la moraleja, que no la tengo, de prueba de un par de cosas, o tres.

El horror del Islam más agresivo se ha visto acompañado esta vez de la codicia de hombres como usted y yo. Del más bajo oportunismo, del peor rostro de una sociedad envilecida. Pero la generosidad de otros tantos, alimentada por las redes sociales, les ha salido al paso. ¡A ver si ante espectáculo tan enaltecedor vuelve alguien a denunciar la supuesta enajenación de quienes «viven» en Facebook, Twitter o similares! Los nuevos paradigmas de comunicación nos dan sorpresas hermosas como esta de hoy en la twittería moscovita. Porque hay sociedad más allá del teclado, aunque hecha en el teclado. Sociedad que se aparta de la ilusión digital y se derrama a veces por las calles.

© www.eltonodelavoz.com