Jorge Camacho, las deudas, la suerte…

- 30/03/11
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Hoy ha muerto en París Jorge Camacho.

La pintura cubana le debe, al menos, su surrealista más perdurable. La literatura cubana le debe, al menos, su tesón por salvar del encierro y dar a conocer la obra de Reinaldo Arenas. El exilio cubano le debe, al menos, la iniciativa Un plebiscito a Fidel Castro.

Un día de hace una década tuve la ocasión de viajar a París con el solo propósito de visitarlo y de aquel encuentro le debo, además, la memoria de la agudeza y la sensatez de su conversación y la certeza, nada común, de haber estado ante un hombre, y un cubano, extraordinario.

Hoy quiero recordar lo que se le debe a Jorge Camacho viéndolo pintar. Gracias a Ricardo Vega por permitirnos esa suerte.

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James Carter en La Habana: el desconcierto

- 29/03/11
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La reunión de mañana entre James Carter y un grupo de representantes de lo que llaman «sociedad civil» cubana —atribución cuya inexactitud paso por alto ahora— ha desconcertado a unos cuantos. Su aseveración esta mañana de que no fue a Cuba a buscar a Alan Gross ha hecho que otros se pregunten que si no fue a eso, ¿entonces a qué coño fue? Más desconcierto.

Ahora algunos les advierten a los convocados que puede tratarse de una celada. Carter también se reunió con disidentes en su anterior visita, recuerdan. Fue en 2002 y la Primavera Negra al año siguiente, avisan.

Otros buscan demeritar a los convocados. Si a Antúnez lo detuvieron en las horas previas a la llegada de Carter y a estos les permiten acudir a su encuentro, insinúan, entonces no son todos los que son y los que estarán son disidentes útiles al castrismo y, luego, de baja intensidad. (Parece increíble, ya sé, pero también hay cubiches que juegan a eso como los hay que juegan con palito y caca.)

Por lo pronto, y tal como ofrecí aquí avance de la fotografía de la visita de James Carter a La Habana —allí lo visto y lo entrevisto—, ahora les inserto imagen que bien puede servir para ilustrar el desconcierto corriente.

Fíjense bien en ella. Tiene su truco, como lo tiene cada movimiento en el que La Habana ha involucrado a los Estados Unidos a lo largo del último medio siglo. Y como para comprender aquellos, también con ella conviene apartar ligeramente la vista para intuir (la sensación de) movimiento.

Va y en un futuro más o menos cercano descubrimos de repente que todo esto no ha sido más que un largo episodio en la historia del Op-art.

Imagen: Via Dangerous Minds

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Esa Habana tan deliciosamente kitsch

- 29/03/11
Categoría: Excepcionalidad, Freaks | Etiquetas:
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Tú imagínatelo ahí. Con su guayabera blanca, su cara de imbécil, su calamitosa hoja de servicios al país que lo quiso presidente y lo desquiso enseguida. James Carter, cará’.

Tú imagínatelo reunido con Castro II, guayabera contra guayabera como espejitos, con cardenales y judíos que viven en Cuba de ser judíos. ¿De qué habló con estos? Contaron los brazos de la Menorá.

James Carter, el «vendedor de cacahuetes». Que en Cuba es maní y sus vendedores tienen larga fama de pregoneros. Y, por feliz accidente, de rumberos.

«Distinguido visitante», le llaman, porque el ciego es tuerto en casa del rey. Aunque ni rey haya, ni Jimmy Carter sea ciego. Pero es tuerto útil.

Ha ido a ejercitar el músculo del trueque. Del quid pro quo. Del dando y dando. ¡Pero que nadie se entere, oigan! Que en silencio ha tenido que ser…

(¿Habrá votado Alan Gross a este mequetrefe en el lejano 1976?)

Pero tú imagínatelo ahí. Imagínate a esos «estadistas». El aquiescente Jimmy Carter que quiere cobrarle pieza a Barack Obama antes de ir a rezarle a la almohada. Y Alan Gross esperando en La Condesa. Y los espías cubanos jugando a las cartas.

Y cuando ya te has apoderado de ese paisaje sórdido y decadente, cuando ya ves temblar esas parejas de labios luchando trueque, cuando tarareas «El manisero» —The Peanut Vendor— para bailar la escena, te anuncian que Alix de Foresta —«Princesa Napoleón»— volará pronto a esa misma Habana para asistir a la reapertura del Museo Napoleónico.

¡Del Museo Napoleónico, nene!

Habaaana —léase como cantado por Los Zafiros. De ti se puede imaginar todo. ¡Y todo es tan, pero tan deliciosamente kitsch!

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(Avance de fotografía) James Carter se va a buscar a Alan Gross a La Habana

- 26/03/11
Categoría: Actualidad | Etiquetas:
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James «Jimmy» Carter anuncia visita sorpresa a La Habana.

Ya veremos sus fotografías en guayabera y sonrisas, pero bien puedo adelantar foto previa. Fotografía llena de enigmas e insinuaciones, como lo podrán ser las palabras que le escuchemos a este ex vendedor de cacahuetes en La Habana.

Es esta:

Y sí, lo tramposo de esta fotografía es que donde pone «Net Wt» debería poner «Gross Wt». El peso bruto de un Alan Gross que La Habana condenó a 15 años por fomentar el uso de la Net, la Internet.

Eso busca llevarse Jimmy Carter, cuya habilidad para arrancar trofeos a las dictaduras de este mundo es moderadamente grande. Único trámite en el que riman «Carter» y «grande».

Esa es la foto previa a su viaje. Y la foto toda. ¡Ojalá tenga éxito!

Si es que al final, oigan, y parafraseando al Apóstol: toda la gloria noticiosa del mundo cabe en el texto de un paquete de manteca de cacahuete.

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Las dictapuras: ¡preciosos pedagógicos juguetes!

- 25/03/11
Categoría: Freaks | Etiquetas:
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¡Qué deliciosa fascinación me producen estas imágenes de la televisión libia! Un presentador, o como se le llame, empuña un kalashnikov y jura que defenderá a su líder hasta la última gota de sangre. Antes asegura que cuando un líder da las armas al pueblo es porque sabe del amor que ese pueblo le profesa.

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Líder, pueblo, kalashnikov blandido ante cámara de televisión…

Ah, las dictaduras… ¡Hay un patetismo en ellas que nos encanta! Un histrionismo candoroso, si quieren. Una manera de sublimar la ficción del despotismo que, como se suele decir, se roba la fiesta. ¡Toda fiesta!

El déficit de dictaduras sería calamitoso en términos estéticos. ¡Piénsenlo! Solo nos quedaría el cine y votar en las taquillas de las salas que lo muestran. Pero una dictadura, un Amin caníbal, las turbas que en La Habana acosan a los inocentes (véanlas en estado puro y fijo aquí o aquí), el travesti libio y los payasitos que lo jalean, Castro I vestido de ADIDAS…

No se trata del «fascinante fascismo» que acuñó Susan Sontag, aquel horror bien planchado. Estas otras dictaduras son las del desparpajo, la pose clownesca, el ridículo más espantoso… Sin ellas, ¿cómo juntaríamos en un mismo gesto dos pulsiones tan rotundamente redentoras como la risa y el odio?

Estas dictapuras, dictaduras en estado de pureza y estertor final. ¡Mira que son monas, tú!

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Ese todo que palidece ante una: Elizabeth Taylor

- 23/03/11
Categoría: Al teléfono, Arte, Cine | Etiquetas:
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Al teléfono:

—¿Viste cómo ha ido hoy el avance de la operación en Libia? Ahora hay que ver si los golpes consiguen…

—No he visto nada de eso.

—¿No me irás a decir que te robó todo el tiempo la amenaza de radiación? ¡Eso está en candela, sí! Y ahí la clave estaría en que…

—Ni un segundo he dedicado hoy a la Prefectura de Fukushima…

—Ah, ya te copio… ¡Cuba te ha robado el día! ¡Y con razón! Es importante ver cómo se comportan ahora las Damas de Blanco, cuando…

—No he dedicado hoy ni milisegundo a ese minipaís…

—¡Allá tú que no sirves pa’ patriota! Pero entiendo que esta España está en candela y lo absorbe a uno. Y es verdad que el debate de hoy en las Cortes, cuando…

—¿Qué debate, nene? ¿Qué Cortes?

—Chico, ¿tú no has visto periódicos hoy con toda la que está cayendo?

—Hoy murió Elizabeth Taylor, bróder. Y esa es la única caída que me ha interesado.

De contra:

Elizabeth Taylor que fue esta (vista por todo el que estuvo allí):

Y esta (vista por Richard Avedon):

Y esta (procesada por Andy Warhol):

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