Apuntes sobre la #spanishrevolution: «se acabó el querer»

- 20/05/11
Categoría: Agua corriente, Crisis, Democracia
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1) Suena a guasa que le llamen Spanish Revolution, así en meloso inglés twitteresque, pero lo cierto es que están en la calle. La Puerta del Sol, la Plaça Catalunya y espacios públicos de otras muchas ciudades de España se han llenado de gente que se manifiesta indignada. Se dicen hartos de una clase política, un sistema económico y una sociedad orientada al consumo. Sostienen que quieren cambiar las cosas. Que basta ya de abuso. Utilizan eslóganes imaginativos, se organizan a través de las redes sociales, vagamente se reclaman surfistas encaramados a la ola democratizadora en los países árabes (e Irán). Hay jóvenes, y hay jubilados que les llevan bocadillos y les dan las gracias. Ahora mismo acabo de ver en los bajos de casa cómo la verdulera, su marido y los dos hijos de ambos, todos confesa y profundamente xenófobos, aporreaban un parquímetro, a falta de cazuela. Es una revuelta en vísperas de un cambio político —el domingo se iniciará en España el avance del Partido Popular a expensas del PSOE—, pero sostienen que ni ese es el cambio ni esa la política que los complace. Uno tiene la sensación de decir que no saben lo que quieren, pero resulta demasiado obvio que en este caso, como en aquello de Van Van, «se acabó el querer».

2) Los medios chorrean sociologizante baba asegurándonos que se trata de un movimiento transversal. Es como un chiste de aquellos de «Van un alemán, un español y un cubano…» Transversalité, se lee aquí y allá, porque ay del daño que los franceses le han hecho a los periódicos. En realidad, se trata de la misma transversalidad aplicable tanto al gusto por el fútbol o la ingesta de cerveza. Ambos, goles y cañas con espuma espesa, gustan por igual a ingenieros y ludópatas, a estudiantes de derecho, ciclistas y coleccionistas de sellos, a lectores de Javier Cercas y a esclavos del Sudoku. Luego, la reivindicación de lo transversal de la indignación no es un dato a resaltar, porque igual de transversales fueron la concesión de hipotecas, becas, subvenciones y la expedición de tarjetas de fidelización servidas por Eroski o El Corte inglés.

3) Que los ciudadanos salgan a la calle en lugar de acudir a las urnas que los esperan el domingo es signo de que no les gusta lo que sale de esas urnas. Por no gustarles, no les gusta ni votar, pero sobre todo no les gusta lo que votan los demás. «Nuestros sueños no caben en vuestras urnas», leí hoy en una pancarta y se me aguaron los ojos. De risa. En muchos ha cuajado la idea de que las listas electorales son armadas en despachos de hombres de partido que deben favores a otros hombres de partido y dependen de ellos para proseguir sus vidas de partido. A todos, absolutamente a todos, nos asquea que tipos ya no meramente corruptibles sino corruptos se mantengan en sus puestos gracias a esos mecanismos endogámicos. El partido llamado a ganar las elecciones del domingo ha hecho gala de una grosera pusilanimidad a ese respecto. Y se merece, como partido, el mismo desprecio que no le merecemos. Luego, la responsabilidad de Mariano Rajoy en el descrédito de la democracia es mayúscula. ¡La que le espera a ese Rajoy, mamá! ¡Qué la aguante!

4) Pero un servidor viene de un país donde rige el totalitarismo y le chirría, ay, ese «a mí no me gusta la democracia». Uno, además, tiene cebreados ahora su Wall en Facebook y su Timeline en Twitter con enlaces a noticias de atropello de las libertades en la Cuba de los Castro y noticias de la #spanishrevolution. Noticias de quienes buscan la democracia y se juegan la libertad por ella y los que acampan en bonitas plazas para despreciarla. Y digo que convertir la fatiga democrática en negación de la democracia representativa y dar una batalla por formas difusas de modelos democráticos alternativos es un juego apetitoso en términos especulativos, pero que puede resultar altamente nocivo en términos de estabilidad social. El comunismo, el fascismo o populismos varios que van desde el chavismo al berlusconismo tienen su origen en ese descrédito y en la «indignación ciudadana». Que los manifestantes prefieran la «Asamblea», ¡puah!, por sobre cualquier otro canal de toma de decisiones muestra, cuando menos, su ignorancia; cuando más, su inocente coqueteo con el totalitarismo.

5) Gobierna la izquierda y los manifestantes son mayoritariamente de izquierdas. (Sí, señora, la transversalidad es de oficios no de ideológicos beneficios). El discurso en contra de la clase política se dirige a los dos partidos mayoritarios: populares y socialistas. Todos los discursos de la rebelión ignoran a los partidos de corte nacionalista, los mismos que han gobernado en alianza con los dos partidos mayoritarios, los mismos que han hecho de la insolidaridad y el provincianismo el eje de sus políticas de presión. ¿De veras los indignados desconocen la existencia de partidos nacionalistas en la clase política víctima de su ira y sus denuestos? Pues diríase que sí. Luego, su visión del paisaje político español es cuando menos pobre. Cuando más, imbécil. Cuando requetemás, tan hipócrita como la hipocresía que denuncian.

6) La responsabilidad por la salud democrática de España es de cada uno de sus ciudadanos. Que muchos llamen, llamemos, a la regeneración de la arquitectura de la democracia es saludable. Pero todos debemos ser conscientes de un riesgo mayúsculo: socavar el paradigma democrático en torno al que nos hemos organizado implica debilitar la democracia mientras se la actualiza. Más, jugársela a los dados: que nieguen la validez de ese paradigma quienes se dicen hartos de ella y articulan su rabia desde barricadas de izquierda “revolucionaria” amenaza con ser fukushimesco.

7) Esta revolución sin contrarrevolución es una fiesta que nos hemos encontrado como quien llega a un pueblo en día de verbena. Y como en toda fiesta se trata de gozarla, beber lo justo, llevarnos a la cama al más guapo o la más guapa y, sobre todo, de recoger después la basura a toda prisa. Toda la basura.

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35 Comentarios en “Apuntes sobre la #spanishrevolution: «se acabó el querer»”

  1. 1 La #Spanishrevolution leída desde (Cuba y) Barcelona | Grace To You dijo a las 11:11 pm el 26/05/2011:

    […] » noticia original Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente. ← Javier Valenzuela: "A Mubarak no le echaron con un ‘No me gusta’ en Facebook" Correctivos del gobierno cubano al pintor Pedro Pablo Oliva → […]

  2. 2 La #Spanishrevolution leída desde (Cuba y) Barcelona | Grace To You dijo a las 11:11 pm el 26/05/2011:

    […] etiquetas: spanishrevolution, cuba, barcelona, sol, plaçacatalunya, pp, psoe » noticia original Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente. ← Javier Valenzuela: […]

  3. 3 Gonzalo dijo a las 9:52 am el 02/06/2011:

    Yo defiendo las protestas como un “necesario toque de atención” al sistema, pues nacen de la frustración de los ciudadanos ante el hecho de que no salgan iniciativas desde dentro del sistema para que la gente pueda elegir directamente a sus representantes, en lugar de votar por las listas cerradas y bloqueadas fabricadas por los partidos (favor, léanse los Estatutos del PP y del PSOE si es que no me creen); para que cese la interferencia en el sistema judicial y se preserve la separación de poderes. El movimiento constituye un toque de atención que no se generaba dentro del sistema.
    Recordemos lo que Plantu muy bien apuntaba con respecto al 68 francés: “muchos de mis compañeros que pedían la revolución en las manifestaciones del 68 luego han acabado siendo notarios”. Por favor, hagamos lecturas coherentes y no nos pasemos de alarmistas, que si bien es cierto que hay mucho comunista, anarquista o anarco-sindicalista en ese movimiento, no lo son todos los que estuvieron allí, también había muchos currantes cabreados y muchos parados alarmados, mientras el gobierno español baila al son que le pone el Banco Central Europeo a la par que le besan el anillo a las 1440 personas que controlan el PIB en este país, que ya clama al cielo. Si el sistema no es capaz de corregir esos “defectos de fabricación”, que la gente proteste en la calle, porque finalmente una protesta como la que hubo es seña de que la sociedad civil española va saliendo del coma o de la catalepsia, que no es lo mismo, pero es igual. Y demos gracias, porque si en Francia el gobierno estornuda mal, en varias ciudades galas las protestas comienzan con la quema de cuanto coche se encuentren de por medio, así que bastante comedido y cívico ha sido el comportamiento de los indignados españoles, que hasta organizaron un sistema de recogida de basuras, por lo menos en Madrid. Ya está bien de permitirle a la clase política hacer lo que les venga en ganas y que tengamos que callarnos, que democracia no es sólo ir a votar, es tener una actitud cívica de exigir a los gobiernos que cumplan con la voluntad soberana, en este caso del pueblo español.

  4. 4 home remedy kidney injury dijo a las 4:07 pm el 30/08/2011:

    Great post, thanks.

  5. 5 Lecturas contra la ‘conspiranoia’ sobre la #spanishrevolution – Socied@d Reticular dijo a las 6:12 pm el 01/06/2020:

    […] Foto: Gabriela TorresVídeo: NoLesVotes.comFoto destacada: El Tono de la Voz […]


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