En paz descanse Eliseo Alberto Diego (Lichi)

- 31/07/11
Categoría: Exilio, Literatura
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En El País, una entrevista.

En Milenio, su última y hermosa columna, en vísperas del trasplante.

Más información en Café Fuerte.

Actualización: Sobre Eliseo Alberto publican hoy sendos artículos Raúl Rivero y Haroldo Dilla.

Actualización II:
Rafael Rojas acerca de la muerte de su amigo Lichi.

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Havanashima mon amour

- 31/07/11
Categoría: Cine, Memoria
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«Revolución de 1959».

Aparte de titularla mal, a veces se me ocurre que no hemos sabido subtitularla con la grafía adecuada y continuamos ensayándola con grafía confusa.

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Los cuentapropistas, ¿cómplices?

- 30/07/11
Categoría: Cambios en Cuba
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En La Habana comienzan a contar con el dinero que aportarán al presupuesto estatal los trabajadores por cuenta propia cuyo número crece en la Cuba mutante.

Leo:

Entre las variables que no habían sido comprendidas al aprobar la Ley del Presupuesto del Estado a finales del 2010 sobresalen un notable crecimiento de los ingresos asociado al impulso del trabajo no estatal, tanto por la vía de los impuestos, como a través de las ventas de productos básicos a precios no subsidiados para favorecer el despegue de estos negocios particulares.

El incremento neto de los ingresos ahora calculado —superior a los 2 mil 200 millones de pesos en el año— incluye casi 320 millones de pesos de ingresos por los impuestos de ingresos personales, por arrendamiento de viviendas y sobre las ventas y servicios que deben aportar los trabajadores por cuenta propia.

También se adicionan unos mil millones de pesos de ingreso como resultado de la venta a precios no subsidiados de 47 mil toneladas de harina de trigo, 30 mil toneladas de arroz, 20 mil toneladas de azúcar, 160 millones de huevos y mil 800 toneladas de frijoles negros, productos cuyo consumo estaba planificado, pero que a partir de su comercialización liberada permitirán también el aprovisionamiento de los trabajadores independientes.

Esta reformulación en los ingresos permitirá además incrementar los gastos en una cifra similar, fundamentalmente para actividades como la conservación y rehabilitación de viviendas, el aumento de los precios mayoristas para pagar más a los productores agrícolas por renglones como arroz, cerdo, maíz y frijoles; subsidios al combustible y casi mil millones de pesos para capitalizar empresas, financiar pérdidas acumuladas y atender puntualmente la falta de liquidez empresarial en organismos clave que concentran casi la mitad de estos saldos negativos.

La pregunta, tan inocente cuanto puede serlo una hecha aquí: ¿habrá alguien entre tanto comecandela cubiche que exija ahora la erradicación del trabajo por cuenta propia en Cuba, visto que, peso a peso, sirve al sostenimiento de la dictadura?

En el balcón que tengo alquilado a perpetuidad para estas cosas que son de alquilar balcones, espero por las reacciones, de haberlas. A ver si hay freak capaz de rizar el rizo.

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Habana Libre: otro tonto útil más

- 29/07/11
Categoría: Libros
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Iba a escribir una nota sobre el nuevo libro de Michael Dweck, Habana Libre (Damiani editore), que se anunciaba ayer en el The New York Times.

Pero, oigan, ¿de verdad que otro libro de otro imbécil merece demasiada música de teclas? Será que me voy dejando ganar por mayúsculo hartazgo, pero yo diría que no, que no lo merece. Así que les ahorro un párrafo, al menos.

Que un mascatrancas —políticamente hablando— llegue de Nueva York a La Habana, descubra que existe algo llamado «farándula», que en la isla de Cuba hay una elite con poder y dinero, mayormente masculina, rodeada de esbeltas blancas y mulatas que están como para comérselas con el lente o la boca, que hay artistas que viven vidas distintas de las que vive el común de los cubanos, vale. Que el mascatrancas de marras constate que Cuba no es lo él creía que era, vale también. Pero, oigan, ¡que nos venda su «descubrimiento» como hallazgo de creativo El Dorado es como para doblarse de la risa!

Si no fuera por la repugnancia que le inspiran a uno estas operaciones de marketing editorial, claro. He repasado las fotografías que han subido a la cuenta en Facebook y a la web del libro. Son de una mediocridad pasmosa. El Press Release es vomitivo, por… ¿escribo mendaz o repito lo de imbécil?

Pero a qué ocuparlos con la lectura de las líneas posibles cuando la clave, ay, siempre hay una y no cuesta nada encontrarla, está en los carteles destinados a la venta de esta pobre mercancía. Se basan en la oposición de frases dichas por presidentes norteamericanos a la «realidad» que este descubridor encontró en La Habana, en esa, dice «Habana Libre». No es de extrañar que la exposición de las fotografías del bueno de Michael Dweck ya tenga fecha en la Fototeca de Cuba.

Gocen, si pueden:

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La inercia es la propiedad…

- 27/07/11
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba, Transición
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Esta tarde aquí, amanecer en La Habana, dediqué horita y poco al acto de celebración de ya ni me acuerdo cuál aniversario del asalto al Cuartel Moncada. Un acto político-cultural, ya saben. Lo cultural: poemita declamado con lágrimas en los ojos; orquestica para himnos; y unos falsos guajiros repasando tópicos de la música campesina con enojoso mal gusto. Lo político: carta de Hugo Chávez y par de discursos. Del principal, es un decir, se ocupó Machado Ventura. Castro II no habló a micrófono aunque ejerció su habitual campechanía —una forma «simpática» del despotismo— en el hors d’oeuvre, estrechando manos, dejándose palmear los hombros, sonriendo con distancia, halagando (poco) y dejándose halagar (mucho).

Me pareció un acto magnífico porque ejemplificó como ningún otro el divorcio absoluto entre la realidad del país y el teatro del que participan quienes lo gobiernan y los gobernados. Ni unos ni otros dicen lo que quieren en una suerte de pacto entre masa y élite que es propia de regímenes cuya legitimidad pende de un hilo. Y su futuro de una hebra del hilo de marras.

Les faltó poner al fondo del escenario, en lugar de las caritas —y eso digo porque no sé cómo manejarme con el diminutivo de «jeta»— de Martí, José y Castro, Fidel , un mensaje en clave.

A falta de tal, yo creí leer un axioma de la física que parece adecuado también a la política del ocaso del castrismo. Los lectores de Minimal Bildung, de su índice siquiera, saben cuán grato me resulta: «La inercia es la propiedad que tienen los cuerpos de conservar su velocidad si no hay interacción.»

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Machete, Nafissatou Diallo y DSK

- 26/07/11
Categoría: Agua corriente
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La entrevista a Nafissatou Diallo en Newsweek. Ya era hora de que hablara y dijera su verdad. Que es, en lo que a este caso respecta, la única verosímil.

Toda la cantaleta francesa acerca de un Dominique Strauss-Kahn, probo socialista a quien le tendieron una trampa con el propósito de macular su intachable efigie socialdemócrata, no tiene más fundamento que la hipertrofiada idea que algunos franceses tienen de sí mismos. Solo a psicología tan adulterada por los rescoldos de la pasada grandeur como la del francés medio se le puede ocurrir que una camarera de hotel cayera en los brazos del elegante y triunfador francés, encantada de haberlo conocido y feliz de gozar de la suerte de meterse en la boca su francés miembro viril.

Masticar otra versión es demasiado para muchos franceses. Un socialista francés, un hombre de mundo, un mujeriego, sí, pero con estilo de Alain Delon… Cada vez que escucho / leo esas idioteces invoco al Dr. Guillotin.

¿Saben de qué elegancia se trata cuando hablamos de Strauss-Kahn? De la misma de la que se ufanaba un médico que miraba el trasero a una enfermera en la estupenda Machete, de Robert Rodríguez. ¿Recuerdan la escena? Una espectacular enfermera se inclina sobre un paciente, y la corta falda deja ver los muslos, el comienzo de las nalgas, la vulva cubierta por el tanga. Un paisaje de ensueño en el que clava los ojos el médico apostado detrás de ella. Sin darse la vuelta, la enfermera le dice (cito de memoria):

—Doctor, siento que su mirada se me está clavando en el útero.

A lo que el doctor responde:

—He ahí la prueba suprema de que soy un caballero. Si no lo fuera, la tendrías clavada en el colon.

Esa es exactamente la condición de «caballero» de Dominique Strauss-Kahn. En su caso adornada además por la violencia ejercida sobre una mujer que creyó indefensa. Y que probablemente lo sea, a fin de cuentas.

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