Pronóstico y deseos para Cuba en 2012 / Dos recomendaciones

- 30/12/11
Categoría: Cambios en Cuba, Literatura
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Hoy hay dos tazas.
Una, donde sirvo las respuestas que di a dos preguntas que me remitió el portal Cubaencuentro y aparecen publicadas hoy allí.
Dos, donde por invitación de Diario de Cuba recomiendo dos libros leídos a lo largo de este año, sugerencias que también aparecen publicadas hoy allí.

Uno:

Respuestas a Cubaencuentro
Jorge Ferrer

¿Cómo auguras que será el año 2012 para Cuba?

“Será, con toda certeza, otro año marcado por los ritmos de Raúl Castro, la extenuante velocidad que anunció al asumir formalmente la presidencia en febrero de 2008 y llamó con calculado encabalgamiento de adverbios: ‘poco a poco’. Si recuperaran la fraseología ‘revolucionaria’ de los 60 o los 70, este año podría llamarse, por ejemplo, ‘Año de la verificación’.

Porque comienza un año en el que comprobar que el diseño gatopardista tira y se estira bien. Estudiosos de las transiciones habidas y peritos en materia de modelos autoritarios de relativo o notable éxito, los jerarcas de La Habana tienen por delante un año que vivirán como doctores en laboratorio. Y no serán ellos los ratones. Al menos, no serán los únicos.

Cuba muta ‘poco a poco’ y en 2012 veremos otras ‘actualizaciones’ del modelo. Mutan su paisaje urbano y la jerga que emplean los transeúntes: el idiolecto totalitario también se adecua a esas mutaciones. Será año en el que arañar con la uña, otra vez, el fondo del barril al que arrojan allá palabras como ‘cuentapropista’ o ‘impuestos’, ‘cooperativa’ o ‘crédito’, ‘emigración’ o ‘nación’. La conferencia del PCC a finales de enero y la visita de Benedicto XVI poco más adelante serán dos momentos importantes para conocer ‘la letra del año’. Si el nombre de Alan Gross protagonizara los eventos colaterales a alguno de esos acontecimientos se podría abrir un panorama inédito en las relaciones con Estados Unidos.

Minuciosamente calculados ‘los cambios’, igualmente minuciosa será la presión sobre la oposición. Vaciadas de presos de conciencia las cárceles, con algunas excepciones, la represión de baja o mediana intensidad crecerá exponencialmente. Garantizar la desconexión entre la sociedad y la oposición será otra vez el objetivo primero de las bien aceitadas herramientas de represión.

Otros dos elementos podrán adquirir centralidad que atente contra el ‘poco a poco’. Por una parte, que el que comienza será también el año de la puesta en marcha a mediana escala de la conexión a Internet por medio del cable tendido desde Venezuela. Limitaciones y filtros aparte, los cubanos han demostrado ser mucho más hábiles burlando al sistema que confrontándolo. El ancho de banda podrá hacer que toque otra banda, la de un flujo más intenso de comunicación entre ciudadanos con intereses y urgencias comunes. Por otra parte, el que viene será otro año marcado por la biología. No puede ser de otra manera en país regido por viejos. Muy viejos. La muerte o la inhabilitación de algún otro jerarca podrán ser noticia —o notición— en La Habana. Grandes noticias que remuevan los suelos con fuerza que imprima aceleración —acaso demoledora— a la dinámica del ‘poco a poco’”.

¿Cuáles son tus deseos para la Cuba de 2012?

“Muy básicos y arrastrados desde hace mucho como nos sucede a muchos demócratas cubanos. A saber, asistir al final de la dictadura y ver cómo los cubanos adquieren por fin el poder para dotarse de instituciones que los representen porque estén integradas por sectores amplios y distintos de la nación.

En términos acaso más proclives a verse realizados, cabe desear que sea un año en el que aumente el poder de quienes podrían forzar al Gobierno a acelerar la implementación de reformas económicas profundas capaces de conducir a reformas de los mecanismos de participación política. También que los nuevos actores cobren conciencia cuanto antes de ese poder y de su valor como herramienta de cambio. Al perder su condición de único patrón, el Estado cubano se enfrentará a una realidad nueva, la de largos centenares de miles de ciudadanos que consiguen elevadas cotas de independencia en su vida personal y económica al convertirse en trabajadores por cuenta propia. Estos —y sus familiares y sus asalariados— se irán constituyendo en una masa social dotada de un importante poder de cambio. Otros amplios sectores de la población se verán desprovistos de subsidios y asistirán impotentes a transformaciones del modelo económico que los empobrecerán aún más sobre el fondo de un paisaje de desigualdades crecientes y cada vez más manifiestas. La maduración de ese cocktail social generará presiones a dos bandas sobre las más variadas instituciones del Estado cubano.

Cabe saber leerlas y aprovecharlas. Luego, cabe desear que la oposición al régimen de La Habana consiga ofrecer discursos que describan con precisión el mudable paisaje socioeconómico de Cuba y ofrezcan alternativas capaces de granjearse las simpatías, y el respeto, de amplios grupos de cubanos, en especial los nuevos actores sociales”.

 

 

Dos:

Recomendaciones de libros para Diario de Cuba

Jorge Ferrer

The Havana Habit (Yale University Press, 2010) de Gustavo Pérez Firmat y Cuban Fiestas (Yale University Press, 2010) de Roberto González Echevarría

Esa fiesta con muchos rostros que es la Cuba que leemos y escribimos, la Cuba hecha de letras. Bembé y paisaje hecho de ruinas; de memoria y promesa. Dos libros me la han servido este año en sendos banquetes: Cuban Fiestas, de Roberto González Echevarría, y The Havana Habit, de Gustavo Pérez Firmat. Libros bien distintos, pero animados ambos por una voluntad de reunirnos con la Cuba que asoma en la novela, la melodía, la tarjeta postal, el cartel: hitos de nuestro tránsito del areíto al cabaré.

La historia de amor y deseo entre Cuba y los Estados Unidos, los Estados Unidos y Cuba, transcurre por muchas vías y ha sido protagonizada por actores disímiles. Toda suerte de informes dan fe de ese perdurable noviazgo que jamás ha llegado a ser matrimonio —ni siquiera uno mal avenido—, porque los novios, por no mirarse de frente, se ofrecen hosco perfil. Ese es el camino de la política. El más angosto.

Gustavo Pérez Firmat ha tomado avenida distinta en The Havana Habit. Una que conduce por los caminos de la cultura popular y desgrana la “construcción” de una siempre voluble idea de La Habana en la música, las crónicas de viajes, el cine o la televisión norteamericanas. No hay otro autor cubano-americano que se haya adentrado con mayor astucia —¡y acierto!— en la espesa y deliciosa trama de ese encuentro siempre postergado en lo político, pero también siempre fecundo en el terreno de la cultura popular y el imaginario común. Tampoco lo hay que ilumine con mayor abundancia el permanente passage de símbolos y tokens que se han repartido Cuba y los Estados Unidos.

Otro es el acercamiento de Roberto González Echevarría en Cuban Fiestas. Asomarse a la Cuba que es tableau vivant de una fiesta perpetua; escuchar el sonido de los tambores y los pies aporreando el suelo o deslizándose al ritmo de un danzón; seguir un paso de conga con barracón a la vista y Día de Reyes a la vuelta de la esquina; rastrear la impronta de la fiesta, la significación lúdica, dramática e identitaria de las fiestas cubanas, en la literatura de la Isla —los costumbristas, Villaverde o Lezama—, o en su cine y, también, en su pasión por el juego de la pelota. Y glosar, por fin, la fiesta totalitaria, mientras se imagina la postotalitaria: el “Siento un bombo, mamita, me está llamando” que late a la espera de la muerte de Fidel Castro…

Dos libros redondos. Que a nadie se le ocurra pasarlos por alto.

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Cuba: Después de erradicado todo el marabú, se descubre que era comestible

- 28/12/11
Categoría: Agua corriente
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Un informe interno de la Asociación Cubana de Consumo Animal (ACCA) se está convirtiendo en la mayor pesadilla de Raúl Castro en estos últimos días del año. El informe elaborado por dos especialistas de ese organismo adscrito al Ministerio de Agricultura detalla las virtudes extraordinarias del marabú, el arbusto que Raúl declaró «especie invasora» y contra el que desató una guerra como las tropas cubanas no conocían desde su intervención en Angola.

La extraordinaria difusión del texto de 34 páginas que corre en memorias flash por toda Cuba desde hace al menos una semana ha puesto en boca de todos lo que ya era un secreto a voces: Raúl Castro cometió un grave error erradicando un arbusto que tiene un potencial alimentario y económico extraordinario.

Un error que algunos ya califican de criminal. Según la Dra. Yadira Pérez y el Lic. Heberto Molina, autores del informe, «el marabú (Dichrostachys cinerea) podría haberse convertido en el motor económico de Cuba, como antes lo fue la caña de azúcar. Es comestible, muy nutritivo y por si fuera poco es muy sabroso». Ambos especialistas cubanos desgranan las virtudes del marabú arrasado por los buldóceres y la tea incendiaria de Raúl Castro en términos que hacen la boca agua.

Y no son los únicos. Por lo visto, la voz de alarma la dieron durante la pasada edición de la Feria de La Habana los representantes de empresas de alimentación españolas y francesas que preguntaron por las posibilidades de importar marabú. En un inicio, sus interlocutores cubanos pensaron que se trataba de importar la madera para producir carbón vegetal, pero pronto supieron que el propósito era usarlo en la alta cocina. «La singularidad del marabú cuando se lo utiliza en la cocina molecular radica en que hay que ablandarlo durante seis horas al menos, pero después se consigue un puré caramelizado que es un regalo para los sentidos, como el caviar o la trufa», según Phillipe Lafargue, el máximo valedor del marabú en las cocinas europeas.

La apuesta de Raúl Castro por la siembra de tubérculos tan nocivos para la salud como la yuca o la malanga en detrimento del marabú está generando ya una corriente de irritación en la isla que ha provocado algunas protestas públicas. La malanga, alimento básico de la dieta que consumen los niños cubanos, ha demostrado generar graves taras en el aparato fonador y algunos expertos la señalan como responsable de los notables problemas de dicción que afectan a las últimas generaciones de cubanos. «El mismo Eliancito lo que tiene es una malanga en la boca, cuando su voz podría ser sedosa como el rumor del marabú en los atardeceres guajiros», declaró a Cubanet Yoagüendi Valdés, becaria del gobierno cubano en París, en alusión a Elián González, el niño cubano que motivó el diferendo vivido entre los gobiernos de EE.UU. y La Habana hace años.

Para el marabú, en cambio, la ciencia solo tiene elogios. «Es un desoxidante incomparable, muy rico en Omega 3 y, por si fuera poco, la raíz contiene enzimas que favorecen la potencia sexual masculina», sostiene Albert Mas, especialista del Centro de Investigaciones de la Impotencia Catalana (CRIC, por sus siglas en catalán). Por otro lado, en China las espinas de marabú se han convertido en una sensación desde que se descubrió su potencial en la práctica de la acupuntura. «La exportación de espinas a China nos habría permitido equilibrar la balanza de pagos con el gigante asiático, pero ahora esa posibilidad se ha desvanecido», afirma en la edición de El Nuevo Herald de esta mañana el economista disidente Oscar Espinosa Chepe, quien lleva décadas cultivando minúsculos arbustos de marabú como parte de su afición al arte del bonsái.

La nostalgia por el marabú que Raúl Castro desperdició ya figura en la agenda de la oposición cubana: las Damas de Blanco empuñarán flores de marabú entreveradas con los gladiolos que son su seña distintiva durante su marcha del próximo domingo por la Quinta Avenida habanera.

UPDATE:

La nota titulada “Después de erradicado todo el marabú, se descubre que era comestible” fue publicada ayer, Día de los Santos Inocentes, y responde a una vieja tradición periodística: la de redactar en esa fecha noticias verosímiles, pero inciertas.

En ETDLV cultivo ese ejercicio que me parece muy saludable, como lo es ironizar sobre el periodismo que leemos a diario y preguntarnos por su “verdad”, tantas veces disminuida a la mera “verosimilitud”.

Otras “inocentadas” en ETDLV:

28/12/2007: Secretismo en torno a la visita de Fidel Castro a El Rincón en la tarde de ayer

28/12/2008: Yusneris Montes de Oca: «¡Abajo Fidel! ¡Métanse la contraloría!»

28/12/2009: La Charanga Habanera le canta a los Cinco Héroes

28/12/2010: Mariela Castro se lleva a Julian Assange a Cuba

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Cubanos anónimos

- 26/12/11
Categoría: Exilio, Invitados, Literatura
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Mi predilecto amigo Octavio Armand (Guantánamo, 1946) me envía este texto en los últimos días del año. ¡Que vaya manera de cerrarlo!

Regalo mayúsculo de Armand, como otros tantos que me hace a veces para los lectores de este blog, yo el primero. (Rastreen otras presencias de Armand en ETDLV utilizando la casilla de búsqueda a la derecha.)

Octavio Armand es autor de los volúmenes de poesía Piel menos mía (1976), Cómo escribir con erizo (1978), Biografía para feacios (1980), Origami (1987) y Son de ausencia (1999), entre otros. Sus ensayos más recientes aparecen en sendos libros: El pez volador (1997) y El aliento del dragón (2005). Clinamen, su último libro de poesía fue presentado en Caracas, donde reside, el pasado 7 de diciembre. Armand fue director de la revista escandalar, uno de los proyectos editoriales más relevantes del exilio cubano.

 

Cubanos anónimos

Por Octavio Armand

—Soy cubano.

Debería confesarlo tal cual, con esa escueta frase.

Debería hacerlo, cabizbajo, melancólico, en una de esas reuniones casi mudas, como fiesta de deprimidos, donde quienes se atreven a reconocer el vicio que los somete y humilla toman la palabra con tal de no tomar otro trago; y otra vez convictos y confesos se levantan para resistir un día más la terrible tentación, apoyándose en la comprensión tácita, inmediata, ajena pero cómplice, autorizada por el idéntico mal.

Ser cubano es una manera de estar solo.

Ser cubano, como me ha tocado serlo, ha sido una vocación tan difícil como la poesía.

La cubanía es un saber lacerante.

Un saber de sacrificio y exilio.

Escrito es Cristo, he dicho.

Y he dicho: escaparse es caparse.

La separación de la palabra como biografía sucinta. De tantos. De tontos. De todos. El verbo, un espejo que nos taja. Somos azogue desparramado. Asomos de guillotina, seppuku.

Cada punto y seguido, un punto y aparte.

Quizá por eso, al cabo de dos exilios que suman más de medio siglo, me siento más guantanamero que cubano.

Al cabo de dos exilios que suman más de medio siglo resulta menos doloroso ser guantanamero que ser cubano.

Más que la patria insolente, o la patria indolente, prefiero recordar las calles de un pueblo, una playa, unos amigos. Un lugar que juega, que conversa, que ríe, que piensa, que siente. Que todavía sueña.

Juego a los escondidos en la infancia, que es un buen sitio para esconderse. Hasta para asilarse.

Machacaron mi niñez como un diente de ajo. Con mi asombro amolaron sus colmillos y adobaron su festín. ¡Buen provecho!

Yo fui su canción, como dice el Viejo Testamento.

Es desde aquel niño que fui que los maldigo. Yo quizá podré perdonarlos; él, ¡nunca!

A Céspedes le dan un golpe. Sin haber llegado al poder, se lo quitan. Un golpe de estado al embrionario estado en la manigua. Y seguramente fue un cubano, un práctico muy práctico, quien llevó a los españoles que lo mataron hasta la escondida ranchería de San Lorenzo.

Praxis ya habitual: a Martí lo remata un cubano.

Y en el 59 se derrota una dictadura para imponer otra.

Y en el 59 se regresa de un exilio para comenzar otro.

Y durante la insurrección se execra a los delatores — los chivatos, los 33.33, como se decía entonces –, solo para institucionalizar las delaciones a raíz del triunfo. Pues desde entonces ser patriota y revolucionario implica delatar. Es una obligación ser chivato. Hay que ser práctico. Hay que llegar a San Lorenzo. Hay que rematar a Martí.

Y de haber sobrevivido, los héroes que cayeron combatiendo una dictadura hubieran caído combatiendo la siguiente. Hubieran muerto para morir de nuevo. Una y otra vez. ¿Y cuántas veces, pregunto, cuántas veces tendrán que morir los mártires para que unos vivos levanten pesadillas sostenidas con el silencio de las tumbas y consignas y discursos cebados en huesos?

El cubanísimo sueño de la nieve en el trópico se cumplió con la sovietización de Cuba.

Losa fría, tanta nieve.

Muda y moda del poder, el más reciente opio de los pueblos: una utopía embutida como pobretona versión laica del Paraíso.

Y de la realidad, ¿qué?

Y de mis veinticuatro horas diarias, ¿qué?

Digo tierra que no piso
Digo pasado que no pasa
Digo patria
Nunca nada cero
Negaciones omisiones exclusiones

No solo vivo encaramado en un mapa, en el apurado retrato de la patria, nadando o paseando en sus toponímicos como si fueran ríos o jardines, sino que lo hago circunscrito a un tiempo específico, el pasado, la única y ya remota época en que fui territorialmente cubano. O sea, vivo atrapado entre las manecillas de un reloj que no funciona, un calendario que es una ruina, un pasado parado que en mi caso corresponde a la infancia y la temprana adolescencia. Difícil, amarga compensación la de este anclaje que redobla la exclusión, que excluye hasta de la exclusión; lo cual exige un esfuerzo sobrehumano para fechar los días, un esfuerzo verdaderamente prusiano al Proust criollo que pretenda la recuperación del tiempo perdido del espacio también perdido.

Fuera del territorio y por supuesto fuera de la historia, por lo menos de la que transcurre allá, floto en el paisaje ausente como en un saco amniótico.

Preguntas en la intemperie

Ante los demás:
—¿Estoy aquí?
Ante el espejo:
—¿Soy yo?

A mi padre lo enterramos bajo la nieve neoyorquina; mi madre fue incinerada en el trópico, sus cenizas luego pasadas de contrabando al norte y colocadas junto a los restos de mi padre. Vivo y moriré lejos de esas cenizas y de esos huesos, que son míos, y que han sido arrancados a quien de niño le prometieron la sombra de su linaje. En vano aprendida, una lección del pueblo: atender a los abuelos, cuidar a los antepasados, convivir con los muertos, visitarlos, mantener pulcras las sepulturas del cementerio San Rafael de Guantánamo. Blanquísimas sepulturas que quizá ya han sido vaciadas, para que también los muertos conozcan el destierro. Para que mueran otra vez, mártires de más muerte.

—Es como si me arrancaran el esqueleto, me digo impotente ante la dispersión de los restos, como si le faltaran a mi propio cuerpo. Luego recuerdo los términos crustáceos que alguna vez soñé para el exilio: los exilados somos cangrejos lanzados a la corriente de un río para que, al alejarse, alejen las enfermedades móviles que aquejan a nuestros pueblos.

Y eso extrañamente me sirve de consuelo: los huesos de mis padres, de mis abuelos, dispersos, distantes, me protegen. Es como si los llevara por fuera. Son mi horizonte, cada vez más vasto. Miembro de una nueva especie, he logrado desarrollar, en la más absoluta intemperie, un exoesqueleto.

El exilio como apo/geo: desprenderse, alejarse de la tierra.

Sol excéntrico: Martí. De orto en occidente y ocaso en oriente, pues la estrella que ilumina y mata — y se mata — nace en La Habana y muere en Dos Ríos. En el exilio, su apo/geo político; en la manigua, entre Playitas de Cajobabo y Boca de Dos Ríos, su apo/teosis. Diástole y sístole del corazón arrancado que todavía está entre nosotros.

Esponja, absorbe la naturaleza que lo rodea: colores, sabores, sonidos, aromas añorados durante décadas; también la bravura de quienes lo honran con su respetuoso cariño, héroes grandes o anónimos hasta que él los nombra.

Esponja, se vacía. Y prueba como un fruto más el fuego, la batalla. Exaltado por todo y por todos — o casi todos –, asume gozoso el marti/ rio. Domingo de Ramos y Viernes Santo, un solo día. Del 11 de abril al 19 de mayo del 95, un solo día. Un instante.

Es la patria es ara, es sé desaparecer, es téchcatl. ¿Acaso se formó, preguntamos, no en la lectura de los clásicos españoles, sino en un clásico japonés, El código del guerrero? Como un samurai, quien pide guerra sin odio tiene que mostrarse capaz del autosacrificio. Harakiri, sepukku, sepulcro, sepultura, versos nada sencillos. Nada libres.

Lección de geografía: todos estamos presos en la isla, unos dentro, otros fuera. El mar lo llevamos en la sangre, la tierra en el pellejo, como una piel de zapa. Mar/ tierra, Martí erra. Regresa en el 95 como a una tumba. Se entierra él mismo. En sí mismo. En la manigua. En un jarrito de café. En la mirada de otro condenado a muerte, el negro Masabó.

Lo carcelario, como las monedas, tiene dos caras. Una geográfica: dentro/ fuera del territorio; otra, histórica: antes/ durante el presente negado.

Cárcel en el espacio, cárcel en el tiempo.

Cara o cruz, igual perdemos. Pero nunca la partida, que es lo único que se juega. Que se gana.

¿Pero acaso es posible huir en el tiempo? ¿Asilarse en alguna época pasada o futura, y que siempre resulta ajena? Así solo se acentúa la desterritorialización.

La nostalgia es una contracción del ánimo. Apuesta a ser compensatoria y no lo es.

Precariedad del presente: buscarse en Nueva York, o Caracas, en sabores, parajes, acentos, que no devuelven la imagen. Que la secuestran. Todos vivimos enterrados o insepultos en espejos rotos o empañados, espejismos, semejanzas engañosas, distorsiones.

Los de fuera, condenados al pasado, reos de la nostalgia; los de dentro, condenados al futuro, reos de la utopía.
Un tiempo ya caduco, que pasó; y otro que por definición no existe. Y que jamás existirá.

Todos vivimos o sobrevivimos el presente como desamparo. El tiempo como contracción. La intemporalidad como intemperie.

Hay una excepción, por supuesto. Un ser excepcional. Pasado, presente y futuro le pertenecen exclusivamente a él, que ha venido desde la diestra a juzgar a vivos y muertos con su calendario reescrito a la medida.

El neonato, el momificado, el viviente.

El simultáneo. El ubicuo.

—¡Solo a mí!, repite. ¡Ni a Céspedes! ¡Ni a Martí! ¡Solo a mí! ¡A mí! ¡Y a mí mismo! ¡La historia no absolverá a nadie más! ¡A nadie más!

Implacable, la escribe. Para sobrevivirla. Para cerciorarse de la absolución. Pero también la dicta, por si acaso.

—¡Otros cincuenta años de pasado para ti!

—Y tú no te rías, ¡idiota! ¡Otros cincuenta de futuro para ti!

Y adentro, afuera, siempre, la sentencia se cumple.

¿Nunca habrá indulto? ¿Nunca perdón? ¿Nunca justicia?

Nuestras revoluciones son como borracheras. Lo único que dejan es una resaca; la última ha durado más de cincuenta años.

Y nuestra historia ya parece una parodia del Apocalipsis de Juan.

Ni Céspedes, ni el Apóstol, ni el Titán de Bronce, la escriben.

Ni la suma de fracciones de héroes, ni la tabla de multiplicación de mártires, ni los encarcelados, ni los exilados, ni los guajiros, ni los estudiantes, la escriben.

Ni tú ni yo la escribimos.

La sangre es nuestra pero la pluma es de Kafka.

Y no se escribe: se borra.

Y no absuelve a nadie. Ni a los niños.

Caracas, 22 de noviembre 2011

(Ilustración: Luis Cruz Azaceta, The Crossing, 1991)

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Felicidades muchas, y otras tantas gracias

- 23/12/11
Categoría: Agua corriente
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A todos los lectores de ETDLV les deseo en 2012 lo que a mí: año próspero, salud e inteligencia para leer el paisaje presente y el paisaje futuro.

Ha sido año más bien puñetero. El que estas últimas luces del 2011 alumbran, creánme, créamelo, no será peor. ¡Será año espléndido!

¡Aquí nos vemos!

(En la fotografía (hágase click, y otro, para ampliar): M. como la Virgen María, un servidor como estupefacto José, y Bruno como Niño Jesús. La imagen es obra del fotógrafo barcelonés Rómulo Sans. Otras intervenciones de Sans en ETDLV aquí y aquí.)

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¿Desde cuándo está cambiando Cuba, oigan?

- 20/12/11
Categoría: Cambios en Cuba, Cine, Transición
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¿También a ustedes les dicen que los cubanos se quejan cada vez con más decisión del gobierno que soportan?

¿También ustedes se animan pensando en ese «ahora sí», se consuelan con el aúpa de los adverbios?

Bah, sí, admito que también yo compilo testimonios de recién llegados, también yo busco el paisaje de fondo en cada video filmado en Cuba. Cosa de ver la mutación del paisaje. Cosa de escuchar las voces que pían o gruñen sobre el fondo en transformación.

Pero vean, pasen y miren a estos cubanos de hace dos décadas en un noticiero del ICAIC. Tampoco a ellos les gustaba la Cuba en la que vivían.

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¿Lo vieron? Bueno, ahora decidan si quieren comprar la idea de que la Cuba de hoy, ese protocapitalista paisaje de empresarios en ciernes, algo en vilo, un poco en ascuas, en… embarcados en su nueva circunstancia, es resultado de la desazón acumulada.

Yo la compro, pero la pago, si en tarde en que me muestro espléndido, a mitad de precio.

O vean este otro jugoso Noticiero ICAIC que mostraba, hace más de veinte años, la problemática de la migración interna en Cuba. Los orientales que buscaban La Habana, esquiva meca.

(h/t de la segunda pieza: Hamlet Lavastida)

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Agradecimiento eterno al camarada Kim-Jong Il

- 19/12/11
Categoría: Agua corriente
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La muerte de Kim-Jong Il me regala estas deliciosas imágenes que transmitía hace unos minutos la televisión de Corea del Norte. ¡Qué regalo, por tu madre!

Todo es tan deliciosamente teatral en el régimen de los Kim, todo es tan arquetípico en su pureza totalitaria, que seríamos ingratos si no les reconociéramos a esos déspotas la manera espléndida en que nos han permitido observar durante más de medio siglo la sima en la que se hunde el género humano cuando se somete a un régimen totalitario que presume de perfecto.

Estos tres minutos de llantos y pataletas coronados por la promesa final que hace esa muchacha… ¡Gracias por ellos, Kim!

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