Mariela Castro, Bruno y los Hohenzollern

- 31/05/12
Categoría: Bruno, Castro & Family
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1) Mariela Castro se denomina a sí misma «disidente» en un acto público en Nueva York. «Disidente». Una Castro. Al fin le encuentro sentido a la idea de Nueva York como la ciudad que nunca duerme. ¡Cómo se va a quedar dormida la muchacha con las carcajadas que se echa!

2) Aunque la idea es ingeniosa y muy castrista. Y ni siquiera es nueva. Los Castro siempre han sido ingeniosos poniéndole nombres a las cosas. Le pusieron «no básico» a un juguete. O «Unidad militar de ayuda a la producción» a los campos de reeducación comunista. O «libreta de abastecimiento» a las cartillas de racionamiento. Luego, Mariela Castro puede llamarse a sí misma «disidente», como su padre y su tío bautizaron a Cuba «Primer territorio libre de América» cuando lo hundían en las sombras del totalitarismo.

3) Lo comenté con Bruno. Últimamente siempre consulto a Bruno las cosas que parecen importantes, sin serlo. Por su autoestima, ya saben. «Mariela tiene muchas cosas en común conmigo», me dijo. «¿En serio?» «Sí, porque le debe a su pedigrí toda la atención que concita». (Bruno, nacido en una aldea de Centroeuropa, se reclama heredero del pedigrí de cierta estirpe que mimaron los Hohenzollern. Estuve a punto de mencionar que la presunta homosexualidad de Federico el Grande y aquella vieja historia con Voltaire le darían mucho juego a su tesis, cenesexizándola.) Preferí decirle: «Pero a ti nadie te invita a hablar en San Francisco para LASA ni en la Biblioteca Pública de Nueva York para un ilustre público que aplaude hasta con las orejas». Suspiró. Enarcó las cejas que no tiene: «Es que los Hohenzollern fueron cualquier cosa menos de izquierdas y las Hohenzollern fueron conocidas por muchas cosas menos por mover alegremente las caderas como las cubanas», dijo.

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Sobre literatura rusa contemporánea en La Tempestad

- 28/05/12
Categoría: Letra impresa, Literatura
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La revista mexicana La Tempestad me invitó a participar en el dossier dedicado a la literatura rusa contemporánea que aparece en su última edición, recién publicada. Lo hice con un texto sobre Mijaíl Kuráyev, viejo conocido de los lectores de ETDLV, y a quien considero…

Pero será mejor que lean el artículo, ¿no?, donde me explico sobradamente al respecto situando la obra de Kuráyev en el contexto de la literatura postsoviética y la gran tradición de la literatura rusa.

La Tempestad se puede adquirir en diversos puntos de venta en México o a través de su web.

Para acceder al artículo, hágase click AQUÍ. Agradezco a La Tempestad la autorización para compartirlo con los lectores de ETDLV.

Antes, en ETDLV, he hablado de Mijáil Kuráyev en ocasión de la publicación de Petia camino al reino de los cielos y Ronda nocturna, ambas novelas en mi traducción. Búsquese en el archivo ayudándose de la casilla correspondiente en la columna derecha. Hace mucho tiempo publiqué también una muy curiosa foto que me envió…

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Sobre Cuba y el sesgo de confirmación

- 25/05/12
Categoría: En El Nuevo Herald, Letra impresa
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La perversión de un sesgo
Por Jorge Ferrer

 

Pocas cosas me enojan más, cuando de trasegar con la opinión sobre Cuba se trata, que asistir a la manera apoteósica en que lectores, periodistas y “opinadores” suelen incurrir en lo que las ciencias cognitivas denominan “sesgo de confirmación” — confirmation bias, en inglés.

Simplificando bastante, el sesgo de confirmación es la tendencia a compilar e interpretar la información que recibimos en forma que favorezca y afiance nuestras ideas previas. Luego, es el mecanismo que nos sirve para llevar siempre la razón, una razón preconcebida, en lugar de valorar los datos nuevos que asoman al paisaje y confrontan nuestras opiniones.

No somos los únicos que caemos víctimas de ese flagelo de la inteligencia. En esta época en la que todos alcanzamos desde el teclado la información más disímil, muchos estudios muestran que desechamos la dulce natilla de la diversidad para fabricarnos un cómodo castillo por el que solo vagan los fantasmas de nuestras opiniones. Rechazamos los datos que contradicen nuestros juicios y no nos molestamos siquiera en considerarlos, porque el mullido sofá del prejuicio largamente acariciado resulta mucho más seguro que el riesgoso ejercicio de darnos un paseo por el acantilado de una realidad que muta con abismo debajo.

Los cubanos que vivimos fuera de la Isla, los que leen ahora mismo este artículo o lo abandonaron en el primer párrafo, pueden acceder a la misma sobreabundancia de noticias que cualquier ciudadano de este mundo. La cuestión es si la exposición a esa panoplia de datos nos sirve para ensanchar los horizontes de comprensión del pasado, el presente y el porvenir de Cuba o si, por el contrario, reos de ideas inamovibles, nos dedicamos a cultivar visiones pobres y, aun, tóxicas.

El sesgo de confirmación es más que una mera forma de la pereza intelectual; también es un acto de cobardía. Lo es en el periodista remolón y también en el lector que se atrinchera en la idée fixe que lo complace. Tratándose de Cuba, claro, de la Cuba castrista, es evidente que se trata también de un ejercicio de ventajismo: anclarse en la posición de que todo movimiento de una dictadura no es más que un esfuerzo de esta por perpetuarse en el poder resulta una suerte de eficaz apuesta a caballo ganador. Ahí el sesgo de confirmación regala premios mayúsculos porque la dictadura no se va a desmontar por sí sola y los cambios que implemente –pero esto ya lo he dicho y escrito demasiadas veces–, serán en buena parte gatopardistas o no serán; serán movimientos adhocistas que persigan perpetuar a sus elites o no serán.

Con todo, lo cierto es que esta película cubana a la que asistimos desde las lunetas del exilio no es una pieza de cine mudo por mucho que algunos espectadores prefieran permanecer sordos. Sus murmullos, su música de fondo, me sugieren, más bien, ese recurso de la edición de sonido que los cineastas llaman overlapping. Es decir, el efecto que nos hace oír la música de la escena siguiente cuando aún vemos la anterior. Imágenes a punto de desaparecer, en las que ya se escuchan las voces de los héroes y los antihéroes del mañana.

Se me ocurren pocas maneras más pobres de imaginar el porvenir de Cuba que desde el cómodo asiento del sesgo de confirmación, torpe herramienta que le da la espalda a un presente complejo y nos condena, fíjate tú qué cosas, a perseguir una utopía –la del súbito fin de la tragedia cubana– o una antiutopía –la irremediable eternización de una Cuba fallida. Por suerte, las lindes del campo de batalla en el que se dirime la Cuba futura rebasan los muros que buscan mantener los fósiles políticos de La Habana y son más amplias también que el corral donde alimentamos el resentimiento y el pesimismo.

La columna La perversión de un sesgo apareció publicada en la edición del viernes 25 de mayo de 2012 en el diario El Nuevo Herald.

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No (Mariela) Castro, no problem

- 24/05/12
Categoría: Castro & Family
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Voy siguiendo la intervención de Mariela Castro en la reunión de LASA en San Francisco. Ted Henken la va comentando e ilustrando en Twitter y también Ariana Hernández-Reguant subió alguna fotografía a EthnoCuba, el interesante espacio que coordina en Facebook.

Antes, ETDLV se ha hecho eco de otras reuniones de LASA (consúltense los archivos en la columna de la derecha), pero esta vez he decidido no entretenerme con esta materia. Que una Castro haya sido invitada a participar en uno de los paneles me parece asunto tan obsceno que no vale la pena ensuciar las teclas. (Es posible que lo haga más tarde, en unos días, y ojalá sea para anunciar alguna buena noticia acerca del capítulo Cuba de LASA.)

Otra es la cuestión que me interesa de Mariela Castro, hasta donde pueda interesarme esa criatura. A saber, el hecho de que el Departamento de Estado le haya concedido un visado para visitar los EE.UU., a sabiendas de que allá se explayará, ya lo está haciendo, sobre la «humanidad de la revolución», la condición de «mafiosos» que endilga a representantes electos con los votos de muchos norteamericanos, la negación de todo futuro para Cuba que no pase por la perpetuación de la herencia de la estirpe a la que pertenece, la retahíla de vilipendios a los opositores cubanos y a los exiliados en general, es decir, a las víctimas de su padre y su tío.

Que la hija del dictador Raúl Castro y sobrina de Fidel Castro, quien jamás ha pedido perdón a los cubanos por los desmanes de su estirpe sea bienvenida en los EE.UU. me parece un despropósito mayúsculo de la Administración de Barack Obama. Despropósito que tiene su origen en LASA, quien aceptó incluirla en el panel cuya exposición concluye en este mismo instante, la misma LASA que ha vetado en tantas ocasiones paneles de discusión que defendían visiones críticas sobre el régimen cubano y que no rechistó cuando Yoani Sánchez fue impedida de viajar por el gobierno de Cuba a la pasada convocatoria.

Mucho se habla de la necesidad de establecer canales de diálogo entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba como herramienta que favorezca la democratización de la isla. Yo participo de esa posición, porque creo que una mayor presencia de los Estados Unidos en Cuba siempre es deseable, pero si esa estrategia pasa por tenderle alfombra roja a un Castro, o una, se nos está sometiendo a una humillación que, entiendo, no merecemos.

La fotografía es de Ted Henken via Twitter

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Guarismos: 146/2012 y 6.00/1.50

- 21/05/12
Categoría: e-cuba
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El Ministerio de Finanzas y Precios de Cuba fija las tarifas de acceso a la internet y el correo electrónico para los ciudadanos cubanos que acudan a conectarse a los hoteles del país. Lo hace a propuesta del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones.

No se trata de una noticia buena o de una noticia mala, porque en realidad no es una noticia, sino un trámite administrativo. Pero uno, y de ahí que lo registre aquí, que indica movimientos institucionales con vistas a una extensión del acceso a la internet en Cuba que ya es patente y se multiplicará en el segundo semestre de 2012.

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El modelo chino aka Slavery – A 21st Century Evil

- 11/05/12
Categoría: Agua corriente, Poscomunismo
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La cadena de televisión Al-Jazeera vio expulsada hace unos días a su corresponsal en Pekín, Melissa Chan, y el consiguiente cierre de la corresponsalía en China.

Una lástima, porque el trabajo que hacía Al-Jazeera en ese país era formidable. En general, Al-Jazeera se ha convertido en una fuente de información que nadie que busque ver este mundo en toda su complejidad puede pasar por alto. Quien lo haga, por prejuicios o pereza intelectual, se estará perdiendo mucho.

Este es el documental que colmó la paciencia del gobierno chino, el mismo que nos está enseñando que el poscapitalismo y el poscomunismo se pueden articular en un terrible artefacto que ya no tenemos Deleuze & Guattari que nos expliquen.

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