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Oswaldo Payá, Ángel Carromero, Jens Aron Modig y el debido respeto

A lo largo de estos últimos días, y después de escribir sobre la muerte de Oswaldo Payá [1], he mantenido silencio acerca de la evolución del affaire Carromero, el conductor del automóvil en el que perdieron la vida el líder opositor cubano y Harold Cepera el pasado 22 de julio.

Es uno de esos casos, por doloroso, por absurdo, por oscuro, en los que tomar una posición llevado por las primeras impresiones te lleva a convertirte en reo del sesgo de confirmación [2].

Estimé conveniente esperar a la comparecencia de Jens Aron Modig anunciada para este viernes [3], que al final no se produjo. Y se suspendió, según la formación política a la que pertenece Modig, la sueca KDU, «por precaución ante el proceso que está teniendo lugar en Cuba» [4].

Tal precaución me irritó, como supongo habrá irritado a todos los que asistimos a la confesión de Carromero y Modig en La Habana [5] y queríamos saber si el segundo mantenía esa versión una vez fuera de Cuba.

A ese primer gesto en apoyo de Carromero ha seguido hace unas horas la carta que su madre ha remitido a la prensa, después de que ayer se ventilara el penoso historial de su hijo como conductor y se supiera que se tramitaba retirarle el carné de conducir [6] por sus reiteradas faltas, incluido el gusto por el exceso de velocidad. La carta, que reproduzco íntegramente más abajo, pide callar.

Y ya van dos llamadas a cerrar la boca a favor de Ángel Carromero. Son demasiadas. Y resultan groseras. Para los deudos de Oswaldo Payá y Harold Cepera, las víctimas. También para los cubanos a los que estos dos «activistas» europeos buscaban ayudar.

Me explico:

1) A los cubanos nos duele la muerte de Oswaldo y Harold. La pérdida de Payá, el hombre que reinventó la manera de oponerse al castrismo, un líder opositor de una estatura moral, una integridad política y un prestigio incontestables, ha sido un golpe tremendo a la oposición cubana. Conocer las circunstancias de su muerte nos resulta mucho más relevante que la suerte de Ángel Carromero, quien no es más que un elemento sobrevenido y exógeno a la búsqueda de la libertad de Cuba. Un turista ideológico, aunque lo sea de signo favorable a la causa de la libertad.

2) Callar como ha preferido hacer Modig o llamar a callar como hace la madre de Carromero nos ofende. Si al primero interesa de veras la libertad de Cuba y la segunda cree que su hijo la buscaba, ambos deben ser leales a ese afán y a los cubanos. No se puede comprar pescado y después cogerle miedo a los ojos. Si Carromero cometió una imprudencia que acabó con la vida de Payá, vale la pena que nos cuidemos de esos turistas ideológicos y nos replanteemos estas excursiones. Si, por el contrario, fueron víctimas de un operativo de la DSE para sacar a Payá del camino, también debemos saberlo y actuar en consecuencia. Tendríamos la evidencia de un asesinato político y se debería aislar sin paliativos a los sátrapas de La Habana. Silenciar una u otra circunstancia es una muestra de desprecio a los cubanos. Y un actyo de inconsecuencia política impropio de quien se dedica a ella profesionalmente, como Aron Modig.

3) El peliculero «take me out of here» de Carromero no me conmueve. El sueco que calla me decepciona. La madre de Carromero me conmueve un poquito, pero muy poquito. Conmoverme de veras, me conmueven únicamente la viuda, los hijos de Payá y los deudos de Harold de quienes no hemos oído palabra. El «take me out of here» de Carrromero ya lo tenemos visto. Aquí. [7]

4) En una posible transición de Cuba, Payá era una pieza bien asentada en el tablero. Si la DSE hubiera querido deshacerse de él, lo que ocurrió el 22 de julio fue una operación perfecta. Conocían el expediente de Carromero, quien pasó la víspera del accidente con la familia Payá. Hubo muchas horas para estudiar sus antecedentes, tanto más interesantes cuanto que se trataba de un turista ideológico primerizo. Ese expediente concede una verosimilitud enorme al informe de la policía cubana. Pero mucho más probable es que ese Carromero, amigo de la velocidad y bisoño en materia de circulación por las carreteras cubanas, se buscara el solito lo que para nosotros es una tragedia.

Yo no sé con certeza si sucedió una cosa o la otra y me parece un insulto esta conjura a favor del silencio.

Si la DSE acabó con la vida de Oswaldo Payá estamos obligados a darle un vuelco a las relaciones de los gobiernos de Europa y el mundo con La Habana, mientras apuntamos otra muerte a la dictadura. Pero si lo mató Carromero no le quede a nadie la menor duda de que si vuelve a Madrid de rositas después de una negociación espuria, los cubanos sabremos que entre turistas ideológicos de izquierda y derecha no hay más diferencia en el fondo que el partido que les compra el billete a La Habana.

Bah. Exagero. Eso ya lo sabemos. Solo que nos será más difícil engañarnos al respecto.

De contra:

Carta de Isabel Barrios Díaz, madre de Ángel Carromero, enviada hoy a los medios de prensa en España:

«Desde que nuestro hijo Ángel Carromero fuera retenido en Cuba, hace ya casi dos semanas, nuestra familia ha conseguido mantener un prudente silencio a pesar de estar atravesando los días más angustiosos de nuestras vidas, en los que tan sólo he podido hablar con él un par de minutos y conocer de su estado por fuentes consulares.

Sin embargo, me veo obligada a escribir estas líneas a los responsables de los medios de comunicación españoles por haber publicado demasiadas especulaciones e inexactitudes, y por estar presionando a nuestro entorno para recabar información privada que nada tiene que ver con el caso en cuestión.

Establecer investigaciones paralelas, haciendo uso de datos personales, mientras mi hijo se encuentra incomunicado y pendiente de una decisión fiscal no sólo perjudica gravemente su capacidad de defensa, sino que facilita la acusación y el agravamiento del proceso al que se enfrenta.

Ángel es una persona de profundas convicciones religiosas que le han hecho entablar relaciones con distintos colectivos cristianos dentro y fuera de nuestro país.
Es una persona honesta y responsable que, en contra de lo que se ha publicado, tenía en vigor su permiso de conducir y no ha estado nunca inmerso en ningún procedimiento penal.

Espero que lo que nos una a todos sea el deseo de que Ángel pueda regresar cuanto antes a casa, y confío en que las autoridades cubanas permitan dar cumplimiento a este anhelo pronto.

Lamento profundamente la pérdida de dos vidas humanas en el trágico suceso del pasado 22 de julio, y agradezco la prudencia que el Gobierno de España, los partidos políticos de nuestro país y la prensa europea y sueca ha mantenido en todo momento.

A los medios de comunicación españoles les podría pedir más prudencia, más respeto y más responsabilidad, pero prefiero limitarme a solicitar que simplemente actúen como si fuera su propio hijo el que lleva casi medio mes retenido en un calabozo a la espera de una decisión judicial.»

Una disculpa: la función de Share en Facebook está desactivada por resultar incompatible con la última actualización de WordPress en ETDLV. Y las hadas que se ocupan de la parte técnica de este blog están de vacaciones en parajes distantes y a salvo de mis molestias. Luego, hasta que recomponga esa función, quien quiera compartir mis posts en Facebook tendrá que “copiar y pegar” la dirección o url como antaño. Confío en ahorrarles esa molestia pronto.