Michelle Obama viaja a Cuba de vacaciones

- 28/12/12
Categoría: Agua corriente
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(Véase importante actualización al final de esta nota)

Las primeras horas del viaje de Michelle Obama a La Habana ya dan para escándalo y nos sitúan ante el mayor fiasco político de Washington en su relación con Cuba. John Kerry se ha encontrado con una granada estallándole en las manos que quiso tender a los hermanos Castro antes de tomar posesión como Secretario de Estado. La semana que pasó Hillary Clinton preparando en secreto el viaje en La Habana, mientras toda la prensa se preguntaba por su paradero, no ha cosechado éxitos. Tampoco Ricardo Alarcón, organizador de la visita por la parte cubana, parece haber salido bien parado.

Barack Obama abandonó las vacaciones en Hawaii y de ello informaron hoy todos los medios. Lo que no se dijo era que también la Primera Dama y sus hijas lo hacían con él para tomar en Washington otro avión con destino a La Habana donde se disponen a celebrar la llegada del Año Nuevo.

Según ha revelado el portal Politico, Michelle Obama llegó a Cuba en la mañana de hoy acompañada de sus hijas Malia y Sasha, su madre Marian Robinson y una docena de amigos y allegados. Todos viajaron en un vuelo chárter que partió desde el BWI Marshall en Washington y aterrizó en el Aeropuerto José Martí a las 10:42 horas. No hubo recibimiento oficial, porque el viaje había sido declarado privado, pero el impresionante despliegue de seguridad en el aeropuerto es el mayor que se haya visto nunca en la isla, según aseguran twitteros independientes desde La Habana.

Los visitantes se trasladaron al Hotel Nacional, donde ocupan la totalidad de la planta tercera. Allí los esperaban Eusebio Leal y Mariela Castro a quienes la escueta Nota de Prensa que la Casa Blanca acaba de distribuir, presionada por el creciente impacto de la revelación, presenta como «un guía turístico excepcional e historiador amateur», el primero, y «la suprema cristalización de pasado y futuro que se vive hoy en Cuba», la segunda.

Del itinerario seguido por la Primera Dama en las horas iniciales de la visita corren noticias confusas. Según fuentes informadas del quehacer cuentapropista en La Habana, Michelle Obama no consiguió almorzar en el célebre paladar La Guarida, sitio que anhelaba visitar desde que se enamoró de la película Fresa y chocolate, candidata a un Oscar en 1995. Ileana Ros-Lehtinen, a quien pidió anotarle las señas del restaurante habanero, equivocó el nombre por el de La Mazmorra con la consiguiente dificultad para encontrarlo. Según informa la propia Ros-Lehtinen en su cuenta de Twitter, los veintitantos visitantes acabaron comiendo en una elegante trattoria ubicada en el Casco histórico de la ciudad, Havana Carissima, «a la que fueron conducidos por Eusebio».

Las voces en contra de la visita se levantan ya con fuerza tanto en Washington como en Miami y La Habana. Marco Rubio denunciaba hace unos minutos en la cadena FOX NEWS «el insoportable colador de las visitas con fines religiosos» en los que se basa la licencia obtenida por los visitantes. Al senador cubanoamericano no parece faltarle razón. Sasha y Malia habrían causado un incómodo incidente al visitar la Casa-Museo del poeta José Lezama Lima, donde entregaron a Fernando Rojas, viceministro de Cultura, un donativo de la elitista Sidwell Friends School, de Bethesda, Maryland, donde ambas estudian. Al ser preguntadas allí por su interés en el poeta se mostraron esquivas y el portavoz que las acompañaba dijo que habían acudido a honrar la memoria de María Luisa Bautista, esposa del poeta. En efecto, la Sidwell Friends School es una escuela de inspiración cuáquera y al parecer fue su responsable de donaciones —María aka Mary Carrasco, de origen cubano y sobrina de María Luisa Bautista, a quien Lezama llamaba cariñosamente «la cuáquera»—, quien gestionó la licencia de viaje.

Por si tal desplante fuera poco, la bloguera Yoani Sánchez denunció en ESKUP, el hilo de noticias del diario El País, que «un conocido intelectual afrocubano» protagonizó una protesta frente a la casa del poeta al grito de «¡Lezama, Lezama, aquí lo que falta es Lezama!», mientras los vecinos del barrio aplaudían a la atónita delegación norteamericana.

Lo que sí han confirmado tanto La Habana como Washington es la entrevista de Michelle Obama con Alan Gross en horas de esta tarde. Citando fuentes cubanas, CNN asegura que la Primera Dama y el contratista de Maryland «mantuvieron una charla distendida e intercambiaron regalos». Alan Gross le habría regalado una bella edición del apócrifo cubano Espejo de Paciencia y Michelle Obama reciprocó el gesto con un precioso plato de latón que perteneció a Abraham Lincoln.

Las informaciones sobre las últimas horas de Michelle Obama en Cuba son escasas debido al cerrojo informativo que parecen haber pactado los Castro y la Casa Blanca. Sorprendentemente, un comunicado recibido vía e-mail desde la Oficina de Intereses de Cuba en Washington informa del disgusto del gobierno cubano ante una visita que califica de «extemporánea» y se queja de que las jóvenes hijas del matrimonio Obama se aparecieron en la discoteca del Hotel Cohíba «untied and unvaccinated», extremo este último negado por el Departamento de Estado que sostiene que recibieron todas las vacunas prescritas a quienes viajan a países seguros. Fuentes allegadas al presidente Obama afirman que este “montó en cólera” cuando se le comunicó la reacción de la contraparte cubana.

Desafortunadamente, la infeliz circunstancia de que Andrea Rodríguez, corresponsal de Associated Press en Cuba, se viera obligada hace pocos días a apartarse de la cobertura informativa debido a la honda mordedura que le infligió en un glúteo no especificado uno de los feroces leones recién llegados a Cuba desde Namibia, está resultando un serio estorbo al saludable flujo de noticias acerca de una visita que ya está haciendo historia.

UPDATE:

Radio Martí reporta que a la llegada a La Habana y en el propio aeropuerto la Primera Dama y sus acompañantes fueron víctimas de un lamentable incidente. Por lo visto, avanzaron hacia una de las cabinas de inmigración desatendiendo la cola y una viajera de Hialeah, Dolores Garrote, manifestó su protesta a una de las guardias con desconsiderado comentario: «Oiga, compañera, todos esos negros se están colando ahí al descaro».

UPDATE:

Michelle Obama apoya al campesinado cubano y se esfuerza, en la imagen, en pronunciar la letra ñ, inicial de ñame:

UPDATE:

La nota titulada “Michelle Obama viaja a Cuba de vacaciones” fue publicada ayer, Día de los Santos Inocentes, y responde a una vieja tradición periodística: la de redactar en esa fecha noticias más o menos verosímiles, pero inciertas.

En ETDLV cultivo ese ejercicio que me parece muy saludable: ironizar sobre el periodismo que leemos a diario y preguntarnos por su “verdad”, tantas veces disminuida a la mera “verosimilitud”.

Otras “inocentadas” en ETDLV:

28/12/2007: Secretismo en torno a la visita de Fidel Castro a El Rincón en la tarde de ayer

28/12/2008: Yusneris Montes de Oca: «¡Abajo Fidel! ¡Métanse la contraloría!»

28/12/2009: La Charanga Habanera le canta a los Cinco Héroes

28/12/2010: Mariela Castro se lleva a Julian Assange a Cuba

28/12/2011: Después de erradicado todo el marabú, se descubre que era comestible

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(Resumen): Los entradas más visitadas este 2012

- 27/12/12
Categoría: e-cuba
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Los días de fin de año suelen ser propicios para publicar listas. Otros años he publicado listas de libros, tal vez también alguna más. Le quedan días al 2012 y va y me animo aún con otra, pero se me ocurrió ahora que tal vez a los lectores de este blog les interese una que no creo haber armado antes: la de los posts más leídos a lo largo del año.

Es esta una lista que suele sorprender a quienes llevamos páginas como esta, porque nunca se sabe el interés que despierta una u otra entrada ni las redes por las que puede circular su enlace.

Y bien, los 7 posts más visitados este año por los lectores de ETDLV son los que siguen:

1) Ileana Lochte: la madre del cubanoamericano que ha ganado la primera medalla de oro para EE.UU. en Londres

Mujer enérgica y simpática que asegura que a Lochte, quien venció esta tarde a Michael Phelps, le gustan las “croquetas”, “el bisté empanizado”, el “picadillo” y la “ropa vieja” que le cocinaba su abuela. ¡Y que todavía le cocina esa abuelita cubana de 91 años! Desayuno de campeones, oigan.

La Cuba grande, que es la de todos, la que junta isla y exilio, ya tiene su primera medalla de oro en Londres.

2) El libro negro de Vasili Grossman e Ilyá Ehrenburg

Por cortesía de Galaxia Gutenberg, inserto unos párrafos de El libro negro. Se deben a un judío, oficial del Ejército Rojo, que volvió a su pueblo para encontrarlo arrasado y conocer las circunstancias de la muerte de sus padres y su hermana. Son apenas unos párrafos de este monumento a quienes le vieron el rostro y las uñas al horror.

Si solo van a comprar un libro este mes, que sea este. Si solo van a comprar uno este semestre, que sea este. Si solo tienen fuerzas para enfrentar el horror una vez en muchos años, que sea esta.

3) El Consulado de Cuba en Barcelona me mima y me lo manda a decir con JYCTEL

Pero hay más, ay, cuando llaman a un servidor. Y ahí es donde me parece que estos funcionarios cubanos estarían rizando el rizo. Hace unos años, lo saben mis lectores, recibí una llamada del Consulado de Cuba en Barcelona para notificarme la prohibición de entrada a Cuba que pesa sobre mí por razón tan, digamos, pueril, como que al gobierno de mi país no le gusta lo que escribo. Ahora¸ ese mismo Consulado estaría cediendo mis datos personales a una empresa de telefonía participada por el gobierno cubano para que me contacte en mi propia casa y me ofrezca tarifas convenientes para llamar a los míos, enviarles dinero y «acercarlos», según el brand del programa de 9 € que me describió la encantadora muchacha que me llamó.

Supongo que a estas alturas ustedes estarán preguntándose lo que yo: ¿ofrecen los Consulados de Cuba en Barcelona y Madrid y la compañía «mixta» JYCTEL descuentos adicionales a quienes el gobierno de Cuba nos tiene prohibido viajar a la isla?

4) Antonio Rodiles: lo que hay en juego

Pronunciarse hoy por la libertad inmediata de Antonio Rodiles es pronunciarse por Cuba, por la Cuba que ansiamos los demócratas en la isla y el exilio. Y lo es como no lo ha sido antes jamás.

Quiero a todos mis lectores en esa lucha. Quiero a todos los cubanos en ella. Presión es la consigna. Deber, el motivo. Agradecimiento y admiración son apenas dos de tantas buenas razones.

5) Eliminada la tarjeta blanca, pero Exilito no está contento

A Exilito, que en verdad casi siempre es Emigradito que después se buscó nombre más sonoro, Raúl Castro le está pasando por la izquierda a velocidad escasa —el cabrón «poco a poco»—, pero en un ritmo sostenido.

A ver, nenes: sí, el régimen de La Habana es uno dictatorial, uno en el que se ha verificado sucesión dinástica. Un régimen de mierda que si existe es porque ninguno de ustedes, valientes comentaristas de la onlineidad se le opuso jamás, mientras pugilateaba “tarjeta blanca” y “carta de invitación”.

No obstante, negar que ese régimen está mutando, pretender ignorar que hay elementos de cambio que nos obligan a enfrentarlo desde perspectiva más creativa que la anclada en la idea cómoda, pero falaz, de que «todo sigue igual», no sirve más que a ese propio régimen.

6) Fidel Castro y las virtudes de la morronga

¡Pena me da el cubano que por pudor o cobardía se ahorre o esconda el deseo vivo de ver a Fidel Castro atravesado por una bala que no sepa ni a carne ni a huevos ni a leche! Una bala con sabor a pólvora que nos redima, cuanto pueda, de haber soportado ESTO y haberlo soportado TANTO.

Pero de esa bala sabremos tanto como de la carne, la leche y los huevos que promete el arbolito de Oriente descubierto por el dictador senil. En la India, donde crece, se venera a Kundalini, diosa que se enrosca para morderse la cola. Ese es nuestro sino, el de un majá sin patas ni ganas. Un jubo que no le gana a la jutía ni a abrazos.

7) La extraña visita de Jafar Panahi a La Habana

Ahora, pregúntense qué hace Jafar Panahi “visitando” La Habana como si fuera un cineasta iraní más y cómo verá el público su película. ¿Explicará alguien que se trata de un artista asesinado como tal por el régimen iraní? Porque, oigan, ¿desde cuándo un régimen -desde el soviético en adelante…- incluye a un intelectual condenado por atentar “contra la seguridad del Estado” en una acción de proyección de la cultura en el exterior? ¿Tan seguros están los programadores iraníes de que Cuba es un país que vive de espaldas al mundo y que, por lo mismo, la inclusión de Panahi en esa Semana pasará desapercibida?

Una siniestra visita, por lo menos. La de un hombre que quiso ser libre y está pagando el precio de su insolencia, mientras lo utiliza en su favor el Estado que lo silenció. Nadie se lo dirá allí al público cubano. Corran la voz.

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Fiestas

- 24/12/12
Categoría: Agua corriente
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A todos los lectores de ETDLV les deseo una Feliz Navidad y un próspero 2013.

Gracias por haberme acompañado este año. Aquí seguimos…



*Las fotografías son de Branson DeCou y fueron tomadas en Moscú y La Habana en 1931 y 1932, respectivamente.

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Branson DeCou y La Habana espectral de 1932

- 18/12/12
Categoría: Memoria
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Mucho antes de que Cuba y Rusia se encontraran en el tablero de la geopolítica, cruzando afectos y desafecciones —esa crónica la narro abundantemente en «Around the Sun: The Adventures of a Wayward Satellite», Caviar with Rum, etc…—, el fotógrafo y travelogue Branson DeCou las reunió en sendas colecciones de fotografías que tomó en Rusia en 1931 y en Santiago de Cuba y La Habana un año más tarde.

Las fotografías que tomó DeCou a lo largo de su viaje están imbuidas del evidente pasmo ante el ambiente bucólico que le sugirió la isla. Eso hace que sus fotos resulten apenas distintas de las que llenan el anverso de las tarjetas postales de la Cuba republicana —léase a Gustavo Pérez-Firmat y su magnífico The Havana Habit para el imaginario de los viajeros norteamericanos a Cuba.

Con todo, muchas veces La Habana más genuina es aquella que no se le parece. Y Branson DeCou encontró una fotogenia de La Habana anterior al morboso regodeo entre sus ruinas. Una ciudad entonces en efervescencia política, pero a la vez una urbe ordenada y desierta: un territorio espectral. Más espectral aún, cuando plasmada en fotografías en blanco y negro que eran coloreadas después en un estudio de New Jersey.

Todas las hipóstasis de La Habana me pasman y esta lo hace singularmente. Ojalá también a ustedes.

De contra:

La University of California Santa Cruz (UCSC) custodia el archivo de Branson DeCou. Buena parte de esa colección ha sido digitalizada: consúltenla aquí.

Para una panorámica bastante completa de la obra fotográfica de DeCou en Rusia, Alemania e Italia, este enlace resulta óptimo.

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Alan Gross y la “gross negligence”

- 17/12/12
Categoría: En El Nuevo Herald
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Gross y la “gross negligence”
Por Jorge Ferrer

Hace unas semanas visité en San Petersburgo un peculiar museo. La planta noble de un elegante palacete acoge un muestrario de la historia de la policía política de Rusia y la URSS en los siglos XIX y XX. El escaso espacio junta revólveres de los nihilistas que poblaron las páginas de Dostoyevski, un uniforme de oficial de la NKVD del que se consigna –con siniestra precisión– que fue utilizado en 1937, imágenes que muestran a agentes de la CIA operando en Moscú, manuscritos disidentes incautados por el KGB y el teléfono presidencial requisado en Kabul.

Tres ancianas custodian todo ese recuento de siglo y medio de “inteligencia”. Una de ellas, vivaracha y locuaz, me sirvió de guía con orgullo que se desinfló cuando le pregunté cuántos visitantes había atendido aquel día. “Usted es el primero… y parece que el último”, admitió.

Evoco aquí esa visita en ocasión del giro que toma el affaire Alan Gross cumplidos tres años de su detención. Un caso que se ha convertido ya en una suerte de espejo cóncavo en el que se reflejan los más abundantes tópicos del diferendo que separa, y junta, a EEUU y Cuba desde hace medio siglo.

Alan Gross fue detenido en La Habana en una operación a là John Le Carré. Cuba se cobraba en él pieza cuyo valor había calculado con esmero. Cabe imaginar la escena: la estupefacción del “contratista” a quien esperaba cena en Maryland abandonados los sudores de La Habana; la ufana circunspección del coronel de la DSE que sabía estar haciendo historia.

Nada fue entonces casual y nada de lo que se juega ahora es sino un estudiado bucle con tórrido ambiente de Guerra Fría. Cinco agentes cubanos fueron juzgados en EEUU y cumplen sus condenas. Trabajaban para los servicios de inteligencia de Cuba y se infiltraron con el propósito de servir a la dictadura que les pagaba, siquiera con el token del heroísmo. Alan Gross entró a esa fiesta sin más invitación que la de un contrato más con el que pagar sus facturas y alimentar su fondo de pensiones. Son seis historias individuales que se vieron de pronto atrapadas por el jaque de un ajedrez superior, cuya historia es pródiga en escaques.

Los Gross han presentado una querella por lo que denominan gross negligence, que parece retruécano. Gross negligence –negligencia crasa–, que no podría tratarse de una menor si su sujeto es esa Cuba excepcional. Gross y gross negligence: demasiada grosseur, ¿no? Alegan que a Alan no le habrían avisado de los riesgos que se corre en Cuba cuando se viaja allá en el marco de un programa destinado a subvertir el inicuo régimen de la isla, ni le habrían entrenado para enfrentarlos. Bah, ¿quién no sabe lo amargo que siempre puede acabar siendo el dulce?

Cierto es que en todo diálogo sobre Gross Cuba buscará impugnar el apoyo del gobierno de EEUU a la disidencia y la sociedad civil en la isla. Cierto es también que a algunos les podrá parecer improcedente que la situación de un Alan Gross cualquiera pueda socavar la armazón de tamaño diferendo. Demasiada poca cosa un solo hombre, pensarán. No menos cierto es que ver a alguno de los cinco espías formando parte de la ecuación nos molesta a unos cuantos. Con todo, se me ocurre que vale la pena tomar a Alan Gross como una oportunidad de conmover y conmovernos, siquiera por razón tan elemental como que se lo debemos. La historia, oigan, no las regala.

Dentro de veinte años, otras tres ancianas pasearán al visitante del museo de la “represión política” en una Cuba poscomunista por salas desiertas. Ojalá encuentre ahí una fotografía de Alan Gross reuniéndose con Judy antes de que la sinrazón del castrismo y la falta de imaginación de Washington lo conviertan en cadáver convirtiéndonos en reos de otra “ gross negligence”.

La columna Gross y la “gross negligence” aparece publicada en la edición de hoy del diario El Nuevo Herald.

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(Es domingo): Teorema (teleplay cubano, 2012)

- 16/12/12
Categoría: Cine
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