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El “modelo pinareño”: Cuba y las cooperativas

En este tramo de diciembre tan puñetero —es mucho el trabajo por entregar antes de sentarme a contemplar el Belén y la carne’e’puerco— estaba yo pensando insertar aquí algunos posts publicados en ETDLV en los años 2007-08. Lo comenté en Facebook y me lo propuse de veras, pero ahí iba quedando la cosa…

Pero hoy la ocasión viene que ni pintada, que habría dicho mi abuela. El gobierno de La Habana autoriza por fin que la forma de propiedad cooperativa se extienda más allá del “espacio experimental”, que habría dicho Carlos Aldana, de las actividades agrícolas [1].

A Exilito, claro [2], le parecerá misérrima nadería. En realidad, se trata de la noticia de mayor alcance económico y social que conoce Cuba desde que Castro II se hizo con buen largo de las riendas de la isla. Ha tardado todos estos años en dar ese brinco el general del “poco a poco”, pero es uno que una vez dado sitúa a figura de mucha cintura -una nueva forma de propiedad- en el paisaje de la transición del castrismo al poscastrismo.

A propósito de esa apuesta por el cooperativismo a mediana o gran escala, escribí lo que sigue en abril de 2007 [3]. Seguía una crónica de un viaje que hizo Raúl Castro a Pinar del Río que Granma ha expurgado de sus servidores: se la puede encontrar aquí [4].

He estado revisando discursos de Castro II. Buscando pistas. Hay algunas, pero ya se sabe que es atributo de muchas pistas el ser falsas. Me tropiezo, sin embargo, con crónica de una visita que hizo en los mismos días en que se ultimaba la comisión encargada de dictaminar sobre la propiedad en Cuba. El interino dedicó un día entero a viajar a Pinar del Río y visitar una cooperativa agrícola que parece está matando el hambre a unos cuantos. Tres horas de reunión con los gestores del koljós, más cuatro horas de carretera. ¿A qué ese viaje?

Léase, palabra a palabra, la crónica que insertó el Granma. “El Mango”, que se llama la cooperativa, parece empresita murciana o extremeña. Tan sólo le falta resolver el problema de la propiedad, ése que se estudia a marchas forzadas.

“En Los Mangos, fue el médico veterinario Nardo Bobadilla Labrador, quien prendió la chispa del optimismo a comienzos de 1998. Cuando aquello eran solo 16 trabajadores dispuestos a rescatar casi once hectáreas de suelos desnutridos en las faldas de la Cordillera de los Órganos, con la única ventaja de poder aprovechar el agua de las micropresas aledañas.

Hoy son 64 los integrantes de la UBPC; en vez de una, tienen cinco fincas (120 hectáreas). La totalidad de los hombres —incluido el médico, como llaman familiarmente a Nardo, el administrador de la Unidad Básica de Producción Cooperativa—, cobra por los resultados del trabajo. Desde el propio 1998, hicieron rentables sus cosechas y la crianza de animales. Llevan varios años obteniendo utilidades que reparten entre todos.”

“El año pasado produjeron 68 toneladas de carne de puerco (1,36 toneladas por cada hembra reproductora). Mediante el convenio con la Empresa Porcina reciben la mayor parte del alimento: por cada 20 toneladas de comida, entregan cinco de cerdo en pie. Un buen negocio, comenta Nardo Bobadilla.”

“Un buen negocio”, le dice el tipo a Castro II, que lo escucha complacido.

“Nardo Bobadilla es un defensor “a capa y espada” de las UBPC como forma válida de organizar la producción agropecuaria; “aunque echarlas a andar a veces cueste mucho esfuerzo, y, en ocasiones, su dependencia a empresas no ofrezca los beneficios esperados”.

Si le preguntan qué no puede obviarse, responde invariablemente: “La atención a los trabajadores en todos los sentidos, qué condiciones tienen para rendir en el surco, los organopónicos, en las naves de los animales…, cómo está el almuerzo en el comedor, en qué problemas familiares podemos ayudarlos… La gente necesita sentirse contenta, ver que el esfuerzo no es en vano, que más trabajo significa mayor beneficio personal y para su familia”. Sin sentido de pertenencia, asegura, no hay UBPC exitosa.”

¡Dios bendito! ¡Este Bobadilla es más listo y echáo pa’lante que el propio Fray Candil! Atiéndase: “beneficio personal”, problemas con la dependencia de las empresas estatales, “sentido de pertenencia”.

Este tipo ya ha hecho todo el trabajo para la ponencia sobre la propiedad que nos anunciaban para el 2010. Y se lo ha dicho, tranquilo y ufano, a un Castro II que dedicó su jornada laboral entera a escucharlo.

¡¿Qué coño “modelo chino”?!

Cubanos, saludemos al Modelo Pinareño. ¿Quién nos lo iba a decir? Con un par de fundamentales ajustes –venderles el negocio es uno; dejar de visitarlos es otro- hay carne de puerco para rato.