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José Antonio Coderch recuperado en Barcelona un poco cubana

José Antonio Coderch (1913-1984) es uno de los más conspicuos arquitectos españoles de la segunda mitad el s. XX. Un hombre que revolucionó los interiores de las viviendas que proyectaba con tanta pasión, que algunos clientes tomaban por desgana. Por capricho. Perdió clientes, pero cinceló una obra arquitectónica que le granjeó premios, adhesiones y discípulos. Trataba a los albañiles con reverencia tan mayúscula como despreciaba a funcionarios y políticos. Ni la Wikipedia [1], tan parlanchina y amiga de enjabonar lomos, pone a sus pies la sábana de letras que merece. El obituario que le dedicó El País [2] el día de su muerte es más cicatero que una estilográfica sedienta de tinta. Los honores póstumos también fueron escasos. Ninguno en el centenario de su nacimiento, el año pasado. El gobierno autonómico catalán, que nunca lo quiso, como a Plá, como a Dalí, por ser catalán y español, por ser español y conservador, mandó a uno, cuando ya Coderch se marchaba de este mundo, a ofrecerle la Cruz de Sant Jordi, pero queriendo asegurarse antes de que no la rechazaría. Coderch le dijo al enviado que si la merecía, debían arriesgarse a otorgársela aun corriendo el riesgo de que la rechazara. Y si no la merecía, ¿entonces por qué se la ofrecían en privado? No hubo ofrecimiento público, naturalmente.

La tienda de mobiliario MINIM [3], con apoyo del estudio de interiorismo Vilablanch, ha rescatado ahora el último proyecto de José Antonio Coderch, «La herencia», que estuvo décadas perdido. Lo expone en su sede en la Vía Augusta, 185, de Barcelona. «La Herencia de Coderch» es el título de la exposición.

Además, MINIM ha producido un documental donde varios colaboradores de Coderch, junto a puñado de colegas y amigos, dibujan el perfil del arquitecto y el hombre. Se lo podrá ver este diciembre y el próximo enero cada martes. Y no deberían perdérselo. El documental se debe a idea original y guión de Pati Nuñez y Ginés Górriz y fue dirigido por Poldo Pomés.

Si alguien creía que la impronta de Cuba en la arquitectura de Barcelona se iba a quedar en el dinero que aquel López y López, y tantos otros, se trajeron a la ciudad gracias a la trata de negros, y la engrandeció y «ensanchó», ahora ya vemos que no. Ginés Górriz y Elina Vilá, dos cubanos y algunas cosas más, son los responsables, junto a su socia catalana Agnés Blanch, de haber devuelto a José Antonio Coderch a una sala de exposiciones, los periódicos y la memoria de un público más amplio que el de la profesión.

De contra:

Exposición “La Herencia de Coderch”. Un homenaje a José Antonio Coderch y de Sentmenat en el 101 aniversario de su nacimiento.

27 de noviembre de 2014 al 30 de enero de 2015.

Lunes a viernes, de 10 a 20 hrs.

Sábados de 10 a 14 hrs.

Próximas proyecciones y actividades:

Martes 23 y 30 de diciembre y 13, 20 y 27 de enero de 2015 a las 18 hrs., proyección del film “Recordando a Coderch” (67′) de Poldo Pomés.

Martes, 13 de enero de 2015.
18 h: proyección del film “Recordando a Coderch” (67′)de Poldo Pomés.
19:30 h: Mesa redonda “La Herencia de Coderch, el proyecto”. Con Jordi Badia, Josep Llinàs, Octavio Mestre, Jaume Prat y Elina Vilá. Modera Pati Núñez.