• Registrarse
  • Iniciar sesión
  • > El Tono de la Voz

Save the Pigs! o ¡Cuidado con las encuestas!

20 Comentarios Icono de del.icio.us Icono de Digg Icono de Technorati Yahoo Icono de Meneame Icono de Wikio Icono de FaceBook Enviar Imprimir

No sabía de los puercos de Egipto. Ni me había preguntado nunca por ellos, la verdad. De hecho, no son muchos los países del área donde se permite la cría de cerdos. Un animal impuro, ya saben. Dice un amigo mío que ese tabú es la prueba definitiva de la crueldad que distingue a algunas religiones y que en él radica la posibilidad de su ocaso: privar a sus fieles de las masas de puerco frita, del bendito crujido del chicharrón, de la lisura elegante de las lonchas de jamón, del chorizo, de la celestial sobrasada, de la fiesta del lacón, debería bastar, sostiene, para generar apostasías masivas.

El caso es que yo no sabía que hubiera puercos en Egipto. Ahora sé que son unos trescientos mil y, horror, que el gobierno los quiere aniquilar y ya ha comenzado las matanzas. Dicen que así se conjura el peligro de la influenza porcina. ¡Vaya puercada!

He tenido un mal día hoy, sentado a la mesa diez horas seguidas, atrasado y con las teclas remolonas, mal comido, y encima preocupado por el destino de esos puercos de los que no dejaban de llegarme noticias.

Ahora me acabo de inscribir en un grupo de Facebook a favor de salvar a esos puercos egipcios de la aniquilación. Hay grupo contrario que llama a matarlos a todos y punto, y pronto. Al segundo lo animan musulmanes que han visto la ocasión de librar a Egipto de tal plaga, de tal piara. Los abogados de los chanchos son gente del PETA y demás amigos de los animales. Como aquel Timothy Treadwell al que se comió un oso, ¿se acuerdan?

A mí en esto no me influye credo religioso alguno, ni tampoco súbita debilidad por los cuadrúpedos.

Tan sólo un amor primario por la carne de puerco y una fe ciega en su potencial civilizatorio.

 

De contra:

Los resultados de la encuesta de ayer en El Nuevo Herald me preocuparon enormemente. Se preguntaba a los lectores si el gobierno de Obama debería tomar medidas similares a las que había tomado el día anterior el gobierno de Raúl Castro para prevenir la propagación de la pandemia.

A la hora en que guardé las imágenes que siguen el resultado era contundente: sí.

Habida cuenta de que buena parte de los lectores de ese periódico son cubanos residentes en la Florida, me figuré de pronto la escena que sigue.

Barack Obama le pregunta a sus asesores:

-Pero, díganme por fin, ¿qué apoyo tiene la política de Raúl Castro entre los cubanoamericanos en Florida?

Respuesta del asesor que atendiera a la encuesta de marras:

-¡Apabullante! Ayer mismo una encuesta arrojó que el 96% de los lectores de El Nuevo Herald apoya las decisiones de Raúl... Y, ejem, hay algo más...

Obama: -¿Algo más?

-¡Que nos instan a que también nosotros implementemos las políticas de Raúl Castro en los EE.UU.!



La resistencia a la vulgaridad

138 Comentarios Icono de del.icio.us Icono de Digg Icono de Technorati Yahoo Icono de Meneame Icono de Wikio Icono de FaceBook Enviar Imprimir

La revista independiente 33 y 1/tercio que publica en Cuba -más bien, desde Cuba en la Internet- un grupo de entusiastas trae en su último número mi texto “La resistencia a la vulgaridad”.

Leído por primera vez en septiembre de 2004, cuando Kosmópolis. Fiesta Internacional de la Literatura acogió en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) el Café Europa - La Habana, “La resistencia a la vulgaridad” se publicó inicialmente en la revista Letra Internacional (Nº 86, Primavera de 2005).

El número 12 de 33 y 1/tercio puede verse aquí. (h/t: La china fuera de la caja)

La resistencia a la vulgaridad

Por Jorge Ferrer

Estoy caminando por Washington Heights, este espolón de Manhattan hacia el norte, que se cierra en el Inwood Hill Park, con sus ardillas domesticadas, sus patinadores gays, sus abuelos extenuados, sus dos o tres clochards negros, su chateau dizque trasplantado desde Francia, y los turistas que, como yo esta mañana, hemos escapado del bullicio para ver en The Cloisters un ejemplar magnífico del Libro de Horas del Duque de Berry.

No es la primera vez que paso unos días en este barrio, que, al menos en las manzanas en las que me muevo para comer y comprar los periódicos y ciertos dulces que ningún dietista recomendaría, parece un mal sitio para pasar el invierno, con sus largas noches y su inquietante banda sonora, convocadora de ánimos más temerarios que el mío. En verano, en cambio, en los veranos en que he venido desde Barcelona o Miami, este último rincón de la isla, amalgamado alrededor de una calle Broadway ya liminar y que se dirige hacia el Washington Bridge con trazas de camino real, me recuerda algo que no consigo visualizar con precisión en su primer asalto, algo que, no obstante el desasosiego, me produce una plácida sensación de bienestar con mis lenguas, mis pasados, mis marcas.

Los recuerdos, ya se sabe, son astutos y hermosos como zorras. Apenas asoman entre la maleza, casi siempre ―los míos, al menos― están coloreados de rojo y cuesta acertar con el disparo que nos los devuelva o la estrategia de persuasión que los domestique. Hay una razón sincrónica de los recuerdos, que sobreviene y, de alguna manera, diríase que viciosa, que imposible, los preexiste. Como hay una mecánica de la memoria, de la que no ha dejado de abusar la literatura; ésa de que recordamos en realidad los recuerdos, de que la evocación es a su objeto, lo que el último al momento de la Creación.

Si Washington Heights ―o al menos la ruta que mis pasos han trazado dentro de lo que seguramente es un sector administrativo o censal de términos precisos y amojonados por funcionarios de distrito, bomberos y empleados del servicio postal―, es para mí un falaz triángulo cuyos vértices van de la Yeshivah University a The Cloisters, y desde ambos hasta un parquecito al que cada noche de verano uno puede subir a escuchar música, a pie o dejándose llevar por el ascensorista de la estación de metro de la calle 181, también mi memoria de Rusia, mi dependencia de una Bildung adolescente en Rusia, ha padecido, de similares, naturales territorializaciones.

Washington Heights reproduce con cierta fidelidad estas mañas de la asimilación de mis pasados. Hay algo en este rincón último de Manhattan, donde la maldición y los azares del exilio han reunido a cubanos, rusos y ucranianos, buena parte de los últimos, pero también no pocos de los primeros, judíos, en una suerte de Babel decibélica y metastática. Los esteuropeos y los cubanos que han venido a parar aquí son meras mónadas de la constelación del exilio de ambas naciones en Nueva York. Aquí no hay ni las ostentosas identidades que rusos y cubanos sacan a pasear a las calles de Brighton Beach o New Jersey, respectivamente, ni ese poso de tristeza y desazón mal resueltas con las que asocio siempre a La Habana y a Moscú, dos ciudades que me son extrañas, que cada vez me son más ajenas, ciudades que recuerdo cada vez peor y que ya en ocasiones me he descubierto, y sé que les costará creerme a quienes las conocen, confundiendo. Intercambio unas palabras en ruso con el ascensorista de la estación de metro ―se llama Vasili y nació en Jabarovsk― y me veo en otro ascensor, el del hotel Ukraína, en Moscú, 15 años atrás, contándole a otra ascensorista que venía de pasar 20 horas encerrado en una sala del aeropuerto de ¡precisamente! Jabarovsk y que lo único que deseaba era dormir un día entero. Salgo del ascensor de Vasili, llego al parque justo cuando comienza el concierto. Me quedo dormido de inmediato.

XXX

Me detengo en una tienda que es, al menos eso anuncia el rótulo, mitad herboristería, mitad health food… y mitad rusa. Me atiende la Sra. Sytkina ―cuando se gira hacia mí su nariz me recuerda inmediatamente a Anna Ajmátova―. Hablamos primero y poco en inglés, para saltar inmediatamente al ruso, que es la única lengua en la que podemos entender lo que he venido a comprar: beriozovye pochky, brotes de abedul. La Sra. Sytkina me dice que vaya a una herboristería de Brighton Beach, me anota la dirección, me asegura que todo el mundo va a buscar allá esos remedios, que se ha convertido en un lugar de peregrinaje a la diosa Diuresis. Me pregunta si vivo en el barrio, qué hago en Nueva York, cuántos días me voy a quedar, si conozco el restaurante Du côte chez Ivan, me habla de la dueña, amiga suya, los mejores pelmeny, afirma, las mejores sopas, que nombra una a una…

Le agradezco sus consejos y me dispongo a marchar, pero antes, mientras busca el cambio al billete que le he extendido ―me llevo tres periódicos rusos, porque me resulta incómodo haberla molestado e irme con las manos vacías―, me pregunta: "¿De dónde es ese acento tan elegante con que usted habla?". "De Cuba", respondo. "Ah, Cuba", dice muy despacio. "¿Le dice algo el nombre de Iosif Brodsky?". No me da tiempo a contestarle y añade: "¿Sabe que Iosif tradujo a unos poetas cubanos antes de ir a la cárcel? ¡Qué cosas, ¿no?! Sólo nos une la desgracia: la cárcel, el destierro". "Poco más que eso", apenas atino a replicar y salgo a la calle.

XXX

No sé qué cosas reúnan todavía hoy a escritores esteuropeos y cubanos más allá de cuestiones de elemental índole genética, ciencia que nos reúne también con las ratas. Bueno, y eso que llaman humanidad, una entelequia que lleva aparejada su correspondiente memoria negativa, o de la inhumanidad. Qué nos reúne precisamente “en tanto” esteuropeos y “en tanto” cubanos. A mí, si es que todavía alguien confía en mis intuiciones tras haberme confesado capaz de confundir dos capitales tan antinómicas como La Habana y Moscú, me gustaría afirmar que lo que nos une, no por accidental menos decisivamente, es la vulgaridad esencial del comunismo, que se perpetúa en esa Rusia esperpéntica que atisbo desde aquí, y que pervive en Cuba potenciada allá por las vulgaridades adyacentes del barracón y el sobrino gallego: una vulgaridad bufa y casi literaria, pues. Y si alguna misión nos sigue convocando es nuestra experiencia del dolor y de la sangre que ha costado ―¡y continúa costando!― enfrentarse a la vulgaridad que compartimos antes y a la no menos vulgar existencia que padeceremos en el futuro espantoso que oteo desde mi mesa.

La experiencia común y la memoria de tanta vulgaridad ―el GULAG y las UMAP, el Canal del Mar Blanco y el estrecho de la Florida― no deben, sin embargo, tapiar otras puertas, entorpecer otras lecturas, cegar otras vías de acceso. De hecho, me consta que las potencian. Además de vindicar los vínculos espirituales, que debemos al común padecimiento de la represión, nos quedan aquellos momentos literarios que asociamos con esos dos mundos, debido a sus conexiones obvias, menos obvias, e incluso, secretas, si es que conseguimos desentrañar alguna con esa mezcla, y digámoslo precisamente con Brodsky, de "dolor y razón" que ostentó la herborista que ahora vive en Washington Heights, pero que quizás correteó antes por el barrio judío odesita que visitó en los años treinta Joseph Roth… el mismo barrio donde nació Isaac Bábel, asesinado a finales de esa misma década, cincuenta años antes de que yo lo leyera en Moscú, durante una larga noche que no olvidaré jamás.

Las traducciones de Brodsky que me recordó la Sra. Sytkina están en el capítulo de esas vías secretas, esos vasos comunicantes. No las he leído. Los libros de Brodsky fueron purgados de las bibliotecas soviéticas y él mismo apenas se refiere a ellas de pasada en una entrevista. Todas mis pesquisas para establecer los poetas y los versos que tradujo han sido estériles. Releo la trascripción estenográfica del interrogatorio a que lo sometieron aquel 18 de febrero de 1964 en un tribunal de San Petersburgo, entonces Leningrado. Seguramente todos los que hemos sido convocados a este encuentro recordamos ese monumento a la ignominia. El poeta, precisamente por su condición de poeta, estaba ya condenado. Pero su abogado, con una tozudez que en aquella sala tenía mucho de heroico pero también de clownesco, busca atenuantes, eximentes, disculpas. Le pregunta al poeta si no era cierto que permaneció ingresado en el Hospital psiquiátrico Kashenko durante un breve período de tiempo. Brodsky da las fechas. Inmediatamente después le pregunta si no era verdad que acababa de traducir unos poemas destinados a una antología de poetas cubanos. El poeta responde con un lacónico sí. La inmediata vecindad de esas dos preguntas, la que inquiere por su desequilibrio psíquico y la que alude a los poetas de una Cuba entonces recién sumada al bloque soviético, siempre me ha producido un estremecimiento. Traté, con mediano éxito, de trasmitirlo hacia el final de mi novela Minimal Bildung, donde narro el protocolo de ingreso al Hospital Kashenko, que yo mismo padecí hace por estos días 20 años.

Hay aun otro trasvase entre nuestras literaturas, que quizás no se conozca suficientemente más allá de un ámbito, digamos, especializado. Me refiero a la creación de lo que Ricardo Piglia ha llamado "una lengua futura", un idioma español "forzado hasta la ruptura, crispado y artificial", en la traducción de la novela Ferdydurke de Witold Gombrowicz. El propio Gombrowicz da cuenta en el prólogo a la primera edición en español de la novela de su deuda con Virgilio Piñera, "distinguido representante de las letras de la lejana Cuba", lo llama, quien fuera el impulsor de la aparición de ese libro en Argentina y flamante Presidente del Comité de traducción en el que también figuraba otro escritor cubano residente entonces en Buenos Aires, Humberto Rodríguez Tomeu. La detallada historia de esa fecundidad literaria está aún por escribirse y ojalá que también por repetir una y otra vez.

Y habrá que seguir también el rumbo de las propias lecturas, la intromisión topo y tropológica de los avatares nacionales o postnacionales que han conducido a cada uno de nosotros hacia la literatura que leemos y escribimos hoy. Son senderos que se bifurcan, como aquellos de Borges, y que a veces van también soterrados.

Me permito sólo un ejemplo: un día de la primavera de 1986, provisto de cien papeles con sus cien membretes y sus doscientos cuños, accedí al sancta sanctorum de la Biblioteca de Literatura Extranjera en Moscú y leí, en ruso, traducido por Louis Aragon y Elsa Triolet, el Viaje al fin de la noche de Céline, mucho antes de leer su maravilloso panfleto antisoviético, que se publicó, por cierto, en la bonaerense editorial Sur, en la atenta vecindad del propio Piñera. Dicen que Stalin adoraba ese libro que consideró un testimonio de la incontestable victoria del comunismo en todo el planeta.

Las circunstancias de aquella primera lectura que hice de Céline y la boutade, felizmente abortada, de Stalin, me han conducido a considerar desde entonces a Louis-Ferdinand Céline, un escritor ruso y a leerlo siempre como tal. Soy capaz de aportar pruebas, aunque apenas indiciarias, de esa filiación. Revísese, por ejemplo, la manera en que Céline evoca constantemente y con horror a las francotiradoras soviéticas que estaba seguro lo acechaban por doquier, incluso en Meudon, donde su loro Toto miraba de reojo las sopas de la gran Lucette, cuya evocación me hace ahora lamentar no haber atendido a la recomendación de la Sra. Sytkina de visitar aquel proustiano Du côte chez Ivan. ¿Qué otras pruebas me podrían haber esperado allí?

XXX

Así son los recuerdos y las conexiones, de las que seguramente podremos hablar hoy aquí: van más allá de las lecturas de unos a otros, de las influencias, del embeleso de algún poeta ruso ante el verso de Lezama "Как твердо старый мул стремится в пропасть" ("Con qué seguro paso el mulo en el abismo") o de la lectura habanera del Nevski Prospekt gogoliano.

Son también lobos, además de zorras, los recuerdos, las evocaciones, las vías de acceso. Cuando, el 8 de abril de 1963, Gombrowicz deja Argentina para volver a Europa, tras veinticuatro años de exilio periférico, cuentan que reunió en los muelles a un buen grupo de sus amigos y discípulos, les pidió que se alinearan, como en una rueda de reconocimiento policial, y alejándose un poco les dijo: "Con permiso, los voy a mirar como si fuesen una fotografía". Y así los entretuvo, mirándolos fijamente mientras subía al barco a punto de zarpar. ¡Agitemos también nosotros aquí, con pathos de pionero estealemán, las manos y los pañuelitos a ese barco que se aleja! La literatura camina sólo a trompicones sobre alfombras rojas. Otra es su artificialidad.

 

UPDATE:

¿Se acuerdan de Pánfilo el que pedía jama el otro día en video habanero?

Bueno, ya tiene su afiche: el Panfilobama, que le ha diseñado Guamá.

Creo recordar que en los comentarios aquí lo proponían para presidente. Pues, eso. Ya tiene jefe de campaña.



La foto del día

46 Comentarios Icono de del.icio.us Icono de Digg Icono de Technorati Yahoo Icono de Meneame Icono de Wikio Icono de FaceBook Enviar Imprimir

Ah, sí, llámenme vulgar. Todo lo que quieran... Y enumérenme las virtudes de los documentos firmados al término en la Cumbre hispano-francesa. Acorrálenme con la sintonía en materia antiterrorista, esgriman el apoyo de la diplomacia francesa a la venidera presidencia española de la Comunidad europea y a la permanencia de España en el G20, recuérdenme el trazado de los trenes de alta velocidad... Lo que quieran.

Yo seguiré en lo mío, a saber, que la fotografía de esa cumbre es la que se atrevió a colocar El País en su primera plana de hoy: dos culos, los de Carla Bruni y Letizia Ortiz.

Leo que desde la redacción daban hoy explicaciones a la Cadena Ser, se veían obligados a argumentar la elección de esa fotografía para que nos acompañaran el café con leche esta mañana.

Hubo protestas, ceños fruncidos, mohines de asco. ¡Cómo es que no estaban en primera plana las mascarillas azules del DF? ¡Cómo pudieron relegar a páginas interiores las fotografías de Sarkozy y el rey Juan Carlos o Zapatero?

¡¡Queremos hombres dando la cara y no fotos “sexistas”!!, clamaban iracundas e iracundos.

Yo a lo mío: dos deliciosos culos mediterráneos, cuatro bellas nalgas una al lado de la otra, son el mejor regalo matinal que puede hacerle un periódico a sus sufridos lectores en tiempo de Apocalipsis.

 

De contra:

Hoy me llaman para que intervenga en un debate sobre Cuba en una televisión local. Ya me había negado hace unos días a desplazarme hasta el estudio –no me sobra el tiempo-, pero me propusieron entrar en directo por teléfono. Acepté encantado.

Comienza el programa y me vuelven a llamar. “¿Está listo?”, preguntan. “Claro”, dije.

Al cuarto de hora vuelven a llamar: “¿Nos puede enviar una foto para que aparezca en pantalla?” “Por supuesto”, respondo, y la mando.

Otro cuarto de hora y otra vez el ¡ring!: “¿Cómo quiere que lo presentemos?”, preguntan. Así y asao, respondo.

El tiempo iba pasando y apenas quedaban 25 minutos para el final del programa cuando ¡ring!: “Sr. Ferrer, vamos a tener que suspender el debate porque la persona que iba a sostener la posición castrista no se ha presentado y no encontramos a ningún otro”. Y fin del asunto.

Una buena noticia, ¿no les parece? Comienzan a escasear los castristas dispuestos a dar su nombre, apellido y opiniones.



Medioevo; Twitter; prostitución...

23 Comentarios Icono de del.icio.us Icono de Digg Icono de Technorati Yahoo Icono de Meneame Icono de Wikio Icono de FaceBook Enviar Imprimir

Feligreses piden a la Virgen de Guadalupe el fin de la epidemia de gripe, o influenza, porcina. La fotografía fue tomada ayer en la Catedral metropolitana de la Ciudad de México.

A veces uno tiene la impresión de que en lo único que hemos superado al Medioevo es en el uso de Twitter para avisar de las calamidades.

O de la bienaventuranza. Hoy leí -¿o lo vi?- que un tipo le adosó un gadget a la barriga de su mujer embarazada para que desde allí le twittee cada vez que el nonato da una patadita.

Se lo he contado a un par de personas hoy y ambas han llamado “tierno” al tipo. Será que estoy perdiendo la sensibilidad en materia de pataditas…

Un terremoto de 5.7 grados en la escala Richter se sumó hoy a la zozobra de los mexicanos.

Desde aquí, un abrazo apretado a todos mis amigos allá.

La fotografía es de Eneas para Flickr.

 

Curiosa conjunción de titulares en la edición digital de El País de esta mañana.

Pero era otro Raúl, claro. El delantero del Real Madrid (a cuatro puntos).

 

De contra:

La cita de ayer: La prostitución en La Habana, 1888.

"La calle de Montserrate (Recinto), está comprendida en la tercera demarcación. Una faja negra de casas bajas, tiznadas y polvorientas, se extiende desde la calle de Obrapía hasta la de Dragones, bordeando las ruinas de las antiguas murallas y sirviendo de malecón al lodo, al polvo y la basura aglomerados precisamente en la vecindad de los paseos y edificios públicos.

Cuando sobreviene la noche, se ve salir de aquellos agujeros, como informes moluscos, seres a quienes con dificultad se les descubre el sexo, si no fuera porque ellas procuran mostrarlo cínicamente al través de los agujeros de sus harapos que les sirven de vestidos. Son generalmente negras y mulatas, que viven en colonias como los hongos de las aguas verdes, entregándose en el suelo, en una mecedora, y las más pudientes, en un catre mugriento.

En los días lluviosos, salen hambrientas de su nido y entonces se puede observar la cadena de bultos, que como una serpiente dilata sigilosamente sus anillos buscando por los vericuetos sombríos de las ruinas, por los obscuros pórticos del Prado o en el Campo de Marte, algún transeúnte para proponerle el trato.

Estos seres miserables tienen también su hombre con quien compartir el infame comercio. El hombre es el ñáñigo, el ratero, el desertor, el andrógino, el chino y el homicida. El día que la policía tuviera la buena voluntad de echar sus redes en este pantano, prestaría un buen servicio a la población honrada y pacífica.

Hemos tenido el arrojo y la curiosidad de enterarnos de algunos detalles del interior de estas casas. Constantemente sobre una mesa desvencijada se ve una cazuela cuyo contenido es el almuerzo y la comida del día. Los perros desdeñarían comer ese amasijo gleroso como el engrudo, mezcla de todos los desperdicios de la víspera, suministrados probablemente en alguna fonda de los chinos…"

Tomado de Benjamín de Céspedes, La prostitución en la ciudad de La Habana, Habana, Establecimiento Tipográfico O’Reilly, Número 9, Teléfono Nº 5, 1888, pp. 156-157.

 

UPDATE:

Aquello de que los borrachos siempre dicen la verdad: "¡Lo que hace falta es jama!", insiste este una y otra vez.

Ta' bien gracioso... Me ha recordado al Charlie Chaplin de Gentlemen of Nerve, que buscaba a toda costa entrar en cámara por mucho que ésta lo rehuyera. Ciertamente, es una ventaja que ya exista el cine sonoro...

h/t: Secretos de Cuba



La Cuba de LASA: ¿Cuál Cuba?

69 Comentarios Icono de del.icio.us Icono de Digg Icono de Technorati Yahoo Icono de Meneame Icono de Wikio Icono de FaceBook Enviar Imprimir

A estas alturas no debiera ser noticia que LASA (Latin American Studies Association), con sede en los Estados Unidos e integradora de numerosos académicos –unos 5.500 según sus datos- en su mayoría norteamericanos, continúe su política desvergonzadamente parcial y anti-democrática con respecto a Cuba.

Que el ejecutivo de LASA a menudo se ha decantado por posiciones atávicas, alineadas con una izquierda vetusta sesentayochera y caciquista, no es ningún secreto. Pero su tratamiento de la "cuestión cubana", en tanto organización académica, está anclado en un pasado que es reo de una extrema polarización, más que en ninguna otra de las cuestiones que la ocupan.

Para LASA, Cuba continúa siendo una utopía social que hay que mantener sin cambios a toda costa. La directiva de la sección Cuba de la organización está dominada por conocidos miembros de la Seguridad del Estado cubana (Milagros Martínez), así como los sectores más radicalmente pro-castristas de la "comunidad cubana en el exterior", como Félix Masud-Piloto, quien hace poco dijera de Fidel Castro que él siempre sería su comandante.

La edición anterior del congreso bianual fue trasladada a Montreal para así poder tener una presencia cubana gubernamental que incluyera a Mariela Castro y Ricardo Alarcón. Ya entonces fueron censurados paneles y presentaciones críticos con el gobierno comunista, dejando un panorama que ni en La Habana hubiera resultado más halagador al status quo.

Es en este marco de intolerancia pro-castrista que tiene lugar un atropello más al talante democrático y crítico para con el gobierno de la isla.

LASA ha circulado entre sus miembros una resolución en apoyo del establecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas entre Cuba y los EE.UU.

Jamás LASA ha propuesto texto institucional alguno que se posicione en términos tan drásticos, ni siquiera tibios, ni siquiera tímidamente críticos, contra las restricciones, humillaciones y parametraciones a las que están sujetos los intelectuales y académicos cubanos residentes en la isla que no comulgan con la línea partidista, la del partido único.

Copio más abajo el texto de esa convocatoria.

También la han recibido antiguos miembros de LASA, como el sociólogo cubano Haroldo Dilla, radicado en República Dominicana.

Su respuesta a LASA aparece en El Tono de la Voz con su autorización.

 

Estimados amigos y amigas:

Yo no soy ya miembro de LASA.

Decidí no renovar mi membresía cuando noté que el presidente de la sección Cuba había participado en una reunión extremadamente parcializada de los cubanos emigrados, a la que solo habían sido invitadas personas y organizaciones ligadas al gobierno cubano, y habían dejado fuera a la inmensa mayoría de los emigrantes.

LASA estaba legitimando una acción discriminatoria del gobierno cubano respecto a su comunidad emigrada.

No obstante, he recibido este mensaje en mi computadora y por ello creo oportuno decir dos cosas.

1) Aplaudo sinceramente que los miembros norteamericanos y cubano-americanos firmen esta propuesta y reclamen de su gobierno el fin de este aspecto específico de un bloqueo injusto, ilegal e ilegitimo.

2) Deploro que los cubanos residentes en la isla hagan lo mismo. Propongo a los firmantes cubanos que soliciten al gobierno cubano que permita la libre discusión académica en la isla, que no permita que ningún académico sea reprimido y obligado a emigrar por sus ideas y que se eliminen las restricciones existentes a la comunidad emigrada, intelectuales incluidos, que les despoja de sus derechos de ciudadanía.

Me temo, estimados colegas, que ese es el único camino para reclamar la dignidad nacional en la presente coyuntura y salvar el decoro intelectual de LASA.

Haroldo Dilla Alfonso
Coordinador
Grupo de Estudios Multidisciplinarios
Ciudades y fronteras (www.ciudadesyfronteras.com)

 

Convocatoria circulada por LASA:

----- Original Message -----

From:Jean Weisman

To: XXXX

Sent: Saturday, April 25, 2009 8:13 AM

Subject: Proposed LASA Resolution on US and Cuba

To: LASA Members

We urgently need more signatures on our resolution in support of Economic and Diplomatic Relations between the United States and Cuba. In order to sign the resolution, you must be a current member of LASA. If you are not sure if you are a current member or would like to join,call Sandy at LASA at 412-648-1907 or email her at lasa@pitt.edu. Sandy can give you your member ids and passwords so that you can renew on-line. If you would like to sign the resolution, please send me an email at jweisman@igc.org. I must receive your email by May 4 so that the resolution can be brought to the LASA business meeting in Brazil in June.

Sincerely, Jean Weisman, member of the LASA section on Cuba

The Latin American Studies Association Supports Economic and Diplomatic Relations between the United States and Cuba

The Latin American Studies Association, which represents over 5500 professors, researchers and graduate students who are concerned about Latin America, has consistently opposed the United States embargo against Cuba and favored the establishment of diplomatic relations. Following is an updated version of our resolution that was passed in 1994:

Whereas the U. S. has built a wall between two nations by banning travel and restricting cultural exchanges with Cuba, preventing the free flow of people and ideas between two countries in contradiction with the principles of freedom of thought and civil liberties for all peoples, and reducing the potential for dialogue;

Whereas the U. S. State Department’s denial of visas for Cuban scholars to participate in the 2003, 2004 and 2006 congresses of the Latin American Studies Association damaged the intellectual and academic exchange essential to the organization, and led to the relocation of the 2007 congress from Boston to Montreal;

Whereas the U. S. embargo against Cuba causes human suffering, deprives Cuba of needed food and medicines and has an especially terrible impact on the lives of children, the elderly and the sick;

Whereas even the most recent report of the U.S. National Intelligence Council recognizes that Cuba is not a threat to U. S. national security;

Whereas the international community has condemned the unilateral U. S. embargo, by voting with overwhelming majorities in the U.N. General Assembly and by trading with Cuba;

Whereas the opposition to U. S. policy is widespread within U. S. civil society, including calls for an end to the embargo from the Cuban-American community, business executives, leading newspapers such as the New York Times, the Wall Street Journal and the Los Angeles Times, and many U. S. citizens are delivering needed medicines and supplies to Cuba and traveling there in defiance of U. S. law;

Whereas more than 900 artists, arts educators and presenters signed a letter directed to President Barack Obama in March 2009 asking for the elimination of barriers to cultural and educational exchanges between Cuba and the United States;

Whereas every country in the Western Hemisphere other than the United States now has diplomatic relations with Cuba;

Whereas changes were authorized in section 621 of the Omnibus Appropriation Act, 2009 and the general license authorizing family travel to Cuba has been reinstated (sections 515.560 and 515.561 of 31 CFR Chapter V);

Therefore be it resolved that:

1) The Latin American Studies Association strongly supports the elimination of unilateral U. S. sanctions against Cuba and the establishment of diplomatic relations between Cuba and the United States.

2) The Latin American Studies Association urges the United States to take immediate steps to allow students from the United States to travel to Cuba for short-term or long-term courses and Cuban students to study in the U. S. at all levels including the doctoral level.

3) The Latin American Studies Association further urges the United States and Cuba to permit access to library data bases in each country, the creation of people-to-people exchanges by educational organizations, travel by Cubans to the United States to attend conferences and by

U. S. academics to attend scholarly conferences in Cuba and academics from Cuba to teach and lecture in the United States.

4) This resolution will be mailed to President Barack Obama and all members of the House of Representatives and the Senate.

Signed by:

Felix Masud-Piloto, Cristina Diaz Lopez, Milagros Martinez, Philip Brenner, Iraida Lopez, Sheryl Lutjens, Rafael Hernandez, Jean Weisman, Nelson Valdes, Miren Uriarte, Lisandro Perez, William LeoGrande, Wayne Smith, Sujatha Fernandez, Carmen Diana Deere, Avi Chomsky, Nadine Ferandez, John DuMoulin, Helen Safa, Marta Nunez, Michael Erisman, Pedro Perez Sarduy, Margaret E. Crahan, Lynn Stoner, Alice Colon Waren, Yolanda Prieto, Lars Schoultz, Mario Coyula, Reid Reading, Ronald Chilcote and Marilyn Miller.



Buscar en este blog

Sobre este blog

Política, literatura, medios

Sindicación

Agregador para sindicación en XML

Autor: Jorge Ferrer

Jorge Ferrer. Foto © Laura Ceccacci

Jorge Ferrer. Escritor y traductor. Escribe desde Barcelona, España.

Foto: © Laura Ceccacci

Contacto: eltonodelavoz@gmail.com

 

Donaciones

Enlaces Patrocinados

Advertise here / Anúnciese aquí


Archivo

Calendario

lunmarmiéjueviesábdom
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930   

Libros

Tristán de Jesús Medina

Tristán de Jesús Medina

Retrato de apóstata con fondo canónico. Artículos, ensayos, un sermón. Selección y prólogo de Jorge Ferrer. Editorial Colibrí, Madrid, 2004.

 
Cubierta Minimal Bildung

Minimal Bildung

Veintinueve escenas para una novela sobre la inercia y el olvido Editorial Catalejo, Miami, 2001.

 

ETDLV en Facebook