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Cine en la playa

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Gente en la playa (1960), de Néstor Almendros, que subo aquí por cortesía de mi estimada Zoé Valdés, quien rescató una copia de este magnífico trozo de Cinema Vérité.

Prácticamente olvidado, el cortometraje Gente en la playa, una verdadera joya, fue el pasaporte de Almendros para iniciar su carrera cinematográfica en Europa, donde se coló de lleno en la historia del cine de la mano de Rohmer y Truffaut.

«Cuando Gente en la playa estaba en pleno montaje, para mi sorpresa intervinieron las autoridades con el fin de impedirme terminarla. La sala de montaje fue cerrada y pusieron dos milicianos armados en la puerta. Pero, por suerte, la burocracia es ineficiente también en la opresión y muy a menudo se descuida. Meses después me volvieron a entregar las llaves para la misma sala, pues tenía que montar un documental oficialista para la televisión. Al entrar, vi con sorpresa que mi negativo estaba allí, nadie lo había tocado. Así, discretamente, mientras terminaba el trabajo que me habían pedido, puede acabar el montaje de Gente en la playa y hasta sincronizar la banda sonora. Cambiándole el título por el de Playa del pueblo, conseguí disimularla, aprovechando la confusión burocrática, e incluso sacar copia en los laboratorios del ICAIC ante sus propias narices. La película fue prohibida a fin de cuentas porque no era política, porque se rodó al margen de la producción oficial.»

Néstor Almendros

«Una noche de diciembre de 1961, durante mi primer y más grato viaje a Cuba, nos habíamos dado cita un grupo de amigos al otro lado de la bahía de La Habana, en uno de sus bares portuarios, sustentados por roñosos pilones, del barrio popular de Guanabacoa. En vez de tomar el barquito o alquilar una vetusta carroza, me colé en el descapotable de Guillermo Cabrera Infante: un pequeño automóvil de color blanco -al que, en razón del femenino cubano de máquina, apodaban cariñosamente la «Guillermita»- que permitía orearse y en el que nos apretujamos Guillermo, Míriam Gómez y yo. A nuestra llegada al reino andrajoso y efímero de la música de tragaperras y los cubalibres de ron, nos aguardaban dos colaboradores del suplemento cultural de Revolución, suprimido semanas antes, junto al poeta-estrella Yevtuchenko, alguno de sus cortesanos locales y un desconocido que, con gran sorpresa mía, me saludó en catalán.

Néstor Almendros era todavía joven -todos lo éramos entonces-, lucía volublemente su erudición libresca y cinematográfica y no tardó en ponerme al corriente de sus problemas en torno a un documental, Gente en la playa, rodado por él en Jaimanitas.

Días después se presentó en el hotel Habana Libre -el ex Habana Hilton- y me invitó a un pase privado del filme, al parecer «conflictivo». Le acompañé a visionarlo a un edificio custodiado por la milicia: el documental, realizado con indudable talento, mostraba a una alegre muchedumbre playera escasamente vestida mientras chapoteaba, comía y jugaba algún domingo o día festivo del calendario oficial. No había nada en él que, por motivo alguno, rozara con lo que hoy calificaríamos de «políticamente incorrecto». Recuerdo que a mi pregunta por las razones de su prohibición, Néstor me contestó: “No les gusta que haya filmado un lugar en donde sólo se bañan los negros”.»

Juan Goytisolo



6 Comentarios



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6 por Henry Driver Robayna (Usuario no autenticado) 07/10/2007 16:20

Corrección sobre mi último comentario. Henry, por Dios, se dice temporadista y no veraneante. Definitely, I am losing it.

5 por Las dos orillas (Usuario no autenticado) 07/10/2007 12:00

Gracias Ferrer por divulgar ese film. No hay dudas de que en aquellos años Cuba estaba en la avanzada del cine. Todavía hoy se puede apreciar la calidad conceptual y ética de esa obra. Por otra parte, algunos comentarios vertidos aquí, como el de la persona que se refierió a la chusmería de los retratados, dicen mucho de lo lento que funcionan algunos cerebros en la comunidad cubana. Es una lástima que después de tanto padecimiento y división haya sujetos que todavía se manifiesten de esa manera. Pero bueno, vivo en Miami y tengo que ver a diario ese tipo de actitud y peores. Gente que ve a las personas negras o de piel oscura como enfermos de cáncer, incluso lo sufieren en la tv, los periódicos y los anuncios comerciales. Sólo espero que ese tipo de mentalidad no sea la que se imponga en la Cuba futura.

4 por Henry Driver Robayna (Usuario no autenticado) 06/10/2007 0:40

Yo estaba en Baracoa en el tiempo que Almendros muestra la gente disfrutando la playa de Jaimanitas. Diría que 15 ó 20 minutos en carro de una playa a la otra. Santa Fe queda en el medio. Lo más seguro es que el documental ocurre un domingo. Había tres clases sociales envueltas en esas playas. Los playeros eran gentes que vivían todo el año allí y eran pobres, con baja educación, en su mayoría blancos. Eran los guajiros que vivían junto al mar. Los veraneantes, vivían todo el verano en casas en la playa, bien propias o alquiladas. Eran normalmente clase media o rica de los pueblos del interior de la provincia de La Habana, No eran los verdaderos ricos cubanos quienes bajo ningún concepto dejarían Santa María, Guanabo, Varadero o los country clubs de La Habana. Había excepciones: El famoso Benito Remedios tenía una mansión en la Playa Habana, pegada a la Playa de Baracoa. Burgueses de pueblo quizás. Los pueblos envueltos eran Artemisa, San Antonio de los Baños, Guanajay, Vereda Nueva, etc. En su inmensa mayoria blancos. El calor del verano en esos pueblos de la parte rural de las provincias de Pinar del Rio y La Habana, con su acompañamiento de fango, mosquitos, guasasas y jejenes era insoportable. Había que irse para la playa. Sólo los guajiros pobres tenían que quedarse en la finca o el pueblo y realmnente se acostumbraban al miserable clima y no se quejaban. Yo vi un reflejo condicionado en los trabajadores del campo durante el verano. No se azoraban las guasasas de los ojos. Las madres con sus hijos durante las vacaciones de verano se pasaban los tres meses en la playa. Los maridos iban y venían de acuerdo con su trabajo. La última clase era los domingueros. Gente pobre, en su mayoría negros que sólo podían ir el domingo a la playa, en guagua casi siempre. Tenían que comprimir el placer de la playa en un solo dia. Los veraneantes no iban al mar los domingos. La playa era propiedad de los domingueros. El documental muestra lo que hacían los domingueros en su día de fiesta. Yo no vi vulgaridad en la película. Es el compartamiento normal de la clase pobre cubana. Después de muchos años yendo a la playa en el estado de Delaware, veo las diferencias entre gringos y cubanos, pobres o ricos. Comn los cubanos: Las madres no dejan a los hijos tranquilos. Una obsesión de agarrarlos por la mano, "no te vayas lejos", etc Nadie lee un libro. No hay un momento sin música. Almendros mostró las cosas como son, o eran. Así es como los cubanos pobres se comportan. No lo encuentro vulgar. Aunque yo pertenecía a los "veraneantes", he bailado en trusa en la playa, tomado cerveza en el mar, jugado dominó con mulatos y negros y me divertí de a verdura. Hace casi 50 años.

3 por Avisado (Usuario no autenticado) 05/10/2007 22:20

La chusma diligente nunca cambia, ni en Cuba ni en otro lugar donde se encuentre. Es la cualidad de chusma lo que sella el destino de un país. La vulgaridad es un problema racial; no quiere decir obligatoriamente de la "raza negra".

2 por ric (Usuario no autenticado) 05/10/2007 19:10

Wow, hace 45 años ese país era tan chusma como ahora!!


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Jorge Ferrer. Escritor y traductor. Escribe desde Barcelona, España.

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