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Una aventura de Roberto Fandiño en Moscú

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Leo con pesar que ha muerto Roberto Fandiño, uno de tantos cineastas cubanos que han trabajado en Cuba y el exilio y cuya obra, por desgracia, resulta desconocida a generaciones de cubanos, incluso a muchos cinéfilos.

Tuve ocasión de hablar con él hace unos dos años en torno a un documental que filmó en Rusia y tuvo azarosa vida durante el rodaje y después, Gente de Moscú. Me atendió con ejemplar generosidad, esa que siempre reparten los grandes de espíritu.

Un resumen de esa historia aparece en mi ensayo «Las vueltas del satélite», incluido en el volumen Caviar with Rum: Cuba-USSR and the post-Soviet Experience, ed. Jacqueline Loss and José Manuel Prieto. NY: Palgrave, de próxima aparición.

Por gentileza de los editores y en homenaje a Roberto Fandiño, inserto aquí el fragmento del texto que trata de la aventura moscovita del cineasta cubano. E.P.D.

Roberto Fandiño en Moscú

Por Jorge Ferrer

…Menos se conocen los tientos cubanos para plasmar a la URSS en celuloide y aquí me voy a permitir cierta extensión por tratarse de la historia apenas conocida de uno de esos afanes. En efecto, también el hermano menor quiso mostrar el rostro del Otro. En 1962 el ICAIC envía un equipo al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que se celebró ese año en Helsinki. Al frente del equipo viajaba Roberto Fandiño, un joven documentalista, que pide a Alfredo Guevara le permita aprovechar el viaje para rodar un documental en Moscú.

No se trataba, según Fandiño, de un anhelo que debiera a la revolución, porque ya antes soñaba con hacerlo. Guevara accede y Fandiño viaja a Moscú, donde acude raudo y veloz a las oficinas encargadas de la supervisión de documentales y solicita permiso para el rodaje. Dos semanas después, la autorización no llegaba, el dinero y la paciencia del equipo cubano, alojado en el elegante Hotel Ukraina, se agotaban, y Fandiño apremia a su funcionario. Éste adopta una decisión a la vez ingenua y temeraria: «Comiencen a rodar», le dice. «Naturalmente, la decisión final será positiva. ¿Cómo se les va a negar una autorización de rodaje a unos cineastas venidos de la Cuba revolucionaria?» Así que los provee de una suerte de permiso provisional y Fandiño sale a la calle y capta con su cámara un Moscú que podía haber sido cualquier otra capital de este mundo: personajes variopintos que bailan, compran, beben o se besan.

Alguien dijo, me cuenta Fandiño, que Gente de Moscú, como terminó titulándose su documental de 16 minutos, fue el PM de Moscú, en alusión al documental sobre la Habana nocturna de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal. Tras cada sesión de rodaje, Fandiño llevaba la película a la misma oficina que les gestionaba aquel permiso que no llegaba. Allí procesaban la película y le entregaban las latas, que la Embajada de Cuba enviaba al ICAIC en valija diplomática. Fueron un par de semanas magníficas. La presencia de los cubanos despertaba pasiones. Una tarde rodaban en los almacenes GUM y las soviéticas se abalanzaron sobre el camarógrafo y el asistente de Fandiño, mulatos ambos, y les besaban las manos y los torsos. Objetos revolucionarios y objetos sexuales, los cubanos tuvieron la equívoca impresión de que la alianza prometía una revolución de otra índole. Cuando Fandiño termina de rodar, el permiso no había llegado. Su estancia en Moscú había sido un paseo. Había rodado en set que imaginaba desde los años cincuenta y había gozado de la hospitalidad rusa, que recuerda con indeleble afecto. Mijáil Kalatozov, que todavía no había viajado a Cuba, lo invitó a una cena familiar de la que Fandiño aún recuerda los vapores del vodka. Esa noche entre cubanos que rodaban en Moscú pudo haber animado a Kalatozov a emprender su aventura cubana.

«¿Qué hacer?», le pregunta Fandiño al funcionario, terminado ya el rodaje. «Vuélvase a Cuba y no toque esas latas de celuloide hasta que yo le confirme la autorización», se le dijo. Fandiño acude a solicitar el permiso de salida de la URSS, descubre que su estancia allá había sido clandestina, padece un encierro de varias horas en unas siniestras dependencias, pagó la cuenta del Ukraína, regresó al ICAIC y montó los dieciséis minutos de su Gente de Moscú. Concluido el montaje, llegó por fin la respuesta moscovita. Venía con alarma absurda por tardía: el Ministerio de Cultura soviético no concedía permiso de rodaje al equipo cubano. ¿Qué hacer con ese retrato robado de Moscú? Alfredo Guevara, presidente del ICAIC, se lo muestra al embajador soviético en La Habana. Éste protesta: Gentes de Moscú, habría dicho, mostraba una ciudad poblada de vagos y decadentes, un Moscú sin obreros. Guevara, a quien había gustado el documental, le manifestó que en Cuba no se regían por la estética del realismo socialista y que consideraban válido el documental. Tanto fue así, que el ICAIC lo presentó a concurso en el Festival de Cine Documental de Leipzig en 1963, donde se lo galardonó con el premio a la Amistad de los Pueblos. Naturalmente, en la Unión Soviética no se exhibió jamás el corto de Fandiño. En las salas de proyección cubanas tampoco tuvo suerte. Se lo olvidó rápidamente, tanto más a partir de la salida de Fandiño al exilio a finales de la década de los sesenta. Nuestros mejores encuentros no han hecho más que favorecer el desconcierto…

 

UPDATE:

Juan Antonio García Borrero escribe en Cine cubano: La pupila insomne una hermosa nota sobre sus encuentros en Madrid con Roberto Fandiño.

h/t: Gaspar, El Lugareño

 

De contra:

El bautizo (1967), un largometraje de Roberto Fandiño.

Es cortesía de Cuba Cine, donde le recomiendo verlo a quien le resulte difícil cargarlo en ETDLV.

Actúan Julito Martinez, Eloisa Alvarez Guedes, Enrique Almirante, Dulce Velazco, Idalberto Delgado, Manela Bustamente, Tete Blanco, Alden Knight, Salvador Wood, Agustin Campos...

Es película magnífica, muy valorada en aquellos años y olvidada después, que acabará, espero, ocupando el lugar que merece en la historia del cine cubano.

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5 Comentarios


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5 por Jorge Ferrer (Usuario no autenticado) 29/07/2009 0:59

El Comegofio (#3): no conozco copia en la internet de Gente de Moscú. La subiré yo mismo cuando me haga con una.

 

Gracias a todos por leer y comentar.

4 por alina brouwer (Usuario no autenticado) 28/07/2009 14:47

Descansa en paz, Roberto Fandino. A.B.

3 por El comegofio (Usuario no autenticado) 28/07/2009 13:25

Jorge, hay alguna copia en la web de Gente de Moscú. donde se puede ver?

saludos

2 por Canta Claro (Usuario no autenticado) 28/07/2009 8:29

Estas cosas parecen -- sino fuera por saber todos que eran asi -- increibles; gracias Ferrer por el homenaje a Fandiño con esta interesenta historia.

1 por El comegofio (Usuario no autenticado) 28/07/2009 1:41

como es posible que censurar cosas como estas? me cago en la rebolución!


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