Una espina del cactus
Jorge Ferrer | 09/11/2009 23:51
Estos días se nos ha expuesto con ganas a imágenes del Muro de Berlín aquella noche en que dejó de ser barrera para convertirse en pedestal al que se subían los berlineses de uno y otro lado. Reunidos por fin.
El Muro, por tangible y por gráfico, se convirtió en el símbolo de la frontera entre dos mundos. Quien conoció la Europa de entonces y conoce la de hoy sabe lo que valía esa frontera. Conocí el Muro cuando viajé a Berlín por primera vez, a los catorce años. Y lo vi unas cuantas veces después, percibiéndolo cada vez con mayor claridad, y ansiedad, como el valladar que nos separaba de otro mundo, de la vida «normal». Una pared, que como aquella Wall de Pink Floyd ―otra referencia ineludible de aquellos años―, se alzaba entre la libertad y la opresión.
He preferido siempre, sin embargo, la extraordinaria expresión «Telón de Acero» para nombrar la frontera que separaba a los libres de los cautivos. Y la idea que subyace a esa noción. Todavía en Rusia pude ver alguna vez esos artefactos que se descuelgan en los teatros sobre el proscenio para cortar el fuego desatado por casualidad en el escenario y permitir la evacuación del público, ponerlo a salvo, hacer que la gente regresara indemne a la calle. Sanos y salvos, caído el «Telón de Acero», abandonaban el teatro y volvían a la vida normal. Definitivamente, «Telón de Acero» y su origen teatral servían mejor para describir lo que esperaba a quienes asistían desde las lunetas al espectáculo del «socialismo real». ¡Que vaya espectáculo!
La expresión «Telón de Acero», más dúctiles las palabras que el hormigón del Muro de Berlín, se transformó en Bamboo Curtain para nombrar la cerrazón de China y en Tortilla Curtain, con escasa suerte, para marcar la división entre México y los EE.UU.
También a Cuba nos rozó, por cierto, con aquel más bien torpón «Telón de Cactus», Cactus Curtain, una denominación que corrió por las rotativas en 1961 cuando el régimen de Fidel Castro sembró precisamente de cactus cierto segmento del perímetro que rodea la Base Naval de Guantánamo para impedir que los cubanos huyeran del paraíso revolucionario. Pronto cayó en el olvido cuando delante de los cactus fue plantado un campo de minas. Además: ¿a qué inventarle Firewall a isla rodeada de agua?
Llevo algo más de 25 años viviendo en Europa y viajando por ella, con breve intervalo en mi país, Cuba. Desde hace una década llevo en el bolsillo un pasaporte de la Unión Europea. Así, hoy me he felicitado de que este continente levantara hace 20 años el Telón de Acero que bajó Joseph Stalin, tramoyista siniestro. Pero no olvidé, celebrando y admirando a los valientes que echaron abajo el Muro de Berlín, arrancarme del brazo una espinita del cactus. Continúan lacerando.
Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 10/11/2009 12:50





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17 Comentarios
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17 por Juan U. (Usuario no autenticado) 11/11/2009 20:44
Trabazon estas flipao o fumao, eres más espeso que un batido de tuercas, por las barbas del profeta que denso.
16 por El anticomunista (Usuario no autenticado) 11/11/2009 20:40
Trabazon en el cabezon de Alexis Figueredo, ahi si que hay tremenda comedura de mierda , pobre amigo mio Luque, que si conozi en cuba y visitaba su casa en el vedado, y conozco a su hija de aqui en francia, el pobre, que este cretino lo coja para sus chochas les dire màs a pesar de todo , si cierto Roberto es rachista, el le hizo una hijeputada a Manolo Granado , solamente por negro yo soy testigo , y lo reconozco también yo no dije naca , hoy en dia me duele eso , ahora que este imbecil de Alexis Figueredo arias, Nalga dulce , oh Niacafunke, Joseluis sito, Yumilaisde, etc, etc, ; es una verguenza para él
, que hijo de puta el Figueredo
15 por Trabazon de El Cabezon Alarcon (Usuario no autenticado) 11/11/2009 20:32
HOME ● PRIMERA PLANA ● REPORTAJES ● COLUMNISTAS ● CRITERIOS ● CARTAS ● CULTURA ● EFEMERIDES ● DEPORTES ● EDICIONES ANTERIORES ● COMENTARIOS ● HOROSCOPO ● GENTIO ● PAGINA ULTIMA ● INFORMACION ● SUSCRIPCION ● ANUNCIOS ● SALUD ● ENGLISH HERE La última de Barack Hussein Escrito por Roberto Luque Escalona miércoles, 11 de noviembre de 2009 -Estoy que no me cabe un alpiste luego de la barrida que sufrieron los del burro en las elecciones para gobernador celebradas en Virginia y New Jersey. Sobre todo por la victoria en New Jersey, estado tradicionalmente demócrata, a donde Barack Hussein Obama acudió cuatro veces para convencer a los electores con su brillante oratoria y su carismática personalidad. No convenció. Aunque lo de Virginia también fue alentador. El año pasado, Barack Hussein ganó en ese estado, la primera victoria de su partido en una elección presidencial desde 1964. Ahora, el candidato republicano, Bob McDonnell, ganó con un 66% de los votos. Y lo más interesante: McDonnell es más derechista que yo, lo que, como ustedes saben, no es fácil. -Uruguay, es uno de los países con mayor nivel cívico en eso que llaman América Latina. País de blancos, no hay indios a quienes echarles la culpa de los fracasos; tampoco es posible cargársela a los negros, que negros sí hay, pero son muy pocos. A finales de los 40’, cuando parecía que el fútbol iba por fin a despegar en Cuba, se importaron jugadores de Costa Rica, Haití, Panamá y, ¡cáiganse p’atrás!, Argentina y Uruguay. De Uruguay llegó el negro Omar Cabral, lo que sirvió para hacerme saber que en Uruguay había negros. Pues bien, con pocos negros, ningún indio y una sólida tradición democrática, los uruguayos parecen estar a punto de elegir Presidente a un asesino miembro de la organización terrorista que se hacía llamar Tupamaros, que además es un patán comparable a Chávez. “Nuestras dolorosas patrias americanas” las llamaba, Martí, que no andaba descaminado: nacer en una de ellas siempre ha sido un dolor. A pain in the entire ass. -La última de Barack Hussein: nombrar a dos musulmanes para cargos en Homeland Security. Los creyentes en Alá y Mahoma su Profeta se llaman Arif Alí Khan y Kareem Shora. Después de dos décadas de ataques perpetrados por terroristas musulmanes, dos musulmanes entran a formar parte del organismo que, bajo George W. Bush, nos mantuvo a salvo de los asesinos mahometanos. De los organizados, que de aquellos que matan por su cuenta sólo Dios puede salvarnos: un musulmán asesino nacido en Virginia, psiquiatra del Army con el grado de mayor y una excelente puntería, mató a 13 de nuestros soldados e hirió a 26 en la base de Fort Hood, Texas. Dice un pariente suyo que Nidal Malik Hasan iba a ser enviado al frente y que “no quería vivir los horrores de la guerra”. Para no vivirlos, trasladó el horror a Texas. Una vez más les digo que el Islam es una religión que genera crimen, que es la peor plaga que ha padecido la humanidad. Recuerden que el comunismo comenzó a asesinar hace apenas 92 años, y aunque ningún sistema político o religioso ha matado a tantos en tan poco tiempo, los discípulos de Mahoma llevan 1 300 años en el negocio de matar gente. Nidal, Nidal. Ese nombre me suena. Claro, por Abu Nidal, quizás el único asesino musulmán de nuestra época capaz de competir en hijeputez con Osama bin Laden, protegido de Saddam Hussein hasta que el matarife irakí lo mandó a escabechar en el 2002. Me pregunto por qué sus padres le pondrían ese nombre al asesino psiquiatra, nombre que, por cierto, significa “Padre de la Lucha”. -En las elecciones celebradas en 1950 un comentarista radial, sólo con su micrófono, implantó un record de votación; Virgilio Pérez, compadre del Presidente Prío y con mucho dinero para gastar en su campaña electoral, fue barrido por Eddy Chibás; Antonio Prío, hermano de Carlos, fue derrotado por el gris Nicolás Castellanos. Aquel fue el momento de mayor esplendor de la democracia en Cuba. Menos de dos años después, el 10 de marzo de 1952, el pueblo cubano asistió, indiferente, a la ruptura del orden constitucional. ¿Quiénes protestaron? Unos pocos estudiantes en la Colina Universitaria, un maestro de escuela en Manzanillo y creo que pare de contar. Siete años más tarde, en 1959, los indiferentes cubanos “vibraron de entusiasmo” (de tanto vibrar, se les aflojaron los tornillos) y se entregaron incondicionalmente a quien llamé, estando en Cuba, “una personalidad abominable, impulsada por el odio, la envidia y el afán de dominio”. Si así se comportaron los cubanos tras su mejor momento, ¿qué podemos esperar ahora tras medio siglo de envilecimiento? Mejor no me hagan caso; hoy tengo al pesimista de guardia. -The latin Grammies? They are latin all right. Son verdaderamente latinos: basura tercermundista. Por si me quedaba alguna duda, este año trajeron como animadora y además premiaron a Omara Portuondo, connotada esbirra musical. Nunca la soporté. Creo que fue ella la que me impidió disfrutar de las actuaciones del cuarteto D’Aida. Me gustaba Elena, me gustaba Moraima, pero los griticos de Omara me sacaban de quicio. Fuera de los escenarios sólo la vi una vez, y no recuerdo haber hablado con ella. Fue en un “motivito” en un apartamento de Miramar al que me invitó, o más bien arrastró, Sergio Vitier, hijo de Cintio, que entonces era mi amigo, amistad que terminó cuando me expulsaron de Prensa Latina a causa de una novela no tan contrarrevolucionaria como El Siglo de las Luces de Carpentier, pero sí bastante fuertecita. Vitier iba acompañado de una de las muchachas más bellas que he visto en mi vida, con la que trataba de consolarse del abandono de la inclemente Zareska Escalona (no relation), tres de cuyos maridos, entre ellos Sergio, intentaron suicidarse cuando ella les dijo adiós Allí estaban también Omara y el guitarrista Martín Rojas, el saxofonista Nicolás Reynoso, el bajista Cachaito López, Silvio Rodríguez, Emiliano Salvador, el pianista mexicano Hilario Sánchez y su mujer la cantante francesa Micheline Chantin, el matrimonio anfitrión y, como dice Rafael Saumell que dicen en el talego, Mimé, que todavía era tímido y apenas habló. Creo que con el único que crucé palabras (más bien palabra, porque fue una sola) fue con Silvio, que llego tarde y durante un apagón. Yo había salido al balcón, uno de esos balcones a nivel de la acera, y allí fumé, allí fumaba, cuando apareció Silvio que, sin duda, era amigo de los dueños, porque en vez de tocar a la puerta decidió entrar por el balcón. A caballo estaba sobre la varanda cuando me vio, en la penumbra. - ¿Quién tú eres?- preguntó. - Luque-contesté, como si en vez de Roberto fuese Adolfo. - Ah-dijo, y completo su entrada en el balcón y luego en la casa. Como les decía, apenas hablé. Me la pasé admirando a hurtadillas a la muchacha de Sergio, que estaba como para practicar el canibalismo, se los juro, y escuchando, asombrado, lo que era capaz de hacer Emiliano en un piano con dos cuerdas rotas. Silvio cantó El Rey de las Flores, una cancioncita que parecía infantil sin serlo, y Martín Rojas algo así como una canción-protesta (era la época de Joan Báez) contra la invasión del país por la música extranjera. Pregunté por el son en la tierra del son Y me dijeron: “Eso creo que lo canta Tom Jones” Pregunté por el son en la tierra del son Y alguien dijo: “¿Eso lo cantan los Rolling Stones?” El ambiente era un poco alucinante, al menos para mí, que nunca fui bohemio. Recuerdo a la joven anfitriona sentada en las piernas de su marido, que la manoseaba minuciosamente mientras ella no le prestaba la menor atención, embelesada con la ejecución de Emiliano, acompañado al bajo por Cachaíto. Ah, porque esa era otra: Emiliano y Silvio fueron al cercano ICAIC y trajeron un bajo nuevecito para el sobrino de Cachao. Un bajo del Grupo de Experimentación Sonora, “propiedad del Estado”, como dicen en Cuba; por tanto, algo así como sagrado. Lo podían hacer porque Alfredo Guevara, mandamás del ICAIC, era un hijoeputa muy pragmático, que no se preocupaba por nimiedades. ¿Y Omara? Apenas le presté atención. Aparte de los griticos con las D’Aida, había incurrido en mi justa ira al decir en una entrevista que su padre, el pelotero negro Bartolo Portuondo, había jugado en las Grandes Ligas antes que Jackie Robinson. Siempre he detestado a los mentirosos. Esa noche quizás pude haberme enterado de la clase de esbirra que era aquella mulata frentuda y fondillona, que apoyaría con entusiasmo todos los crímenes de la tiranía; que cuando le preguntaron por Celia Cruz fingió un esfuerzo de memoria antes de decir “Es una que canta salsa, ¿no?”; la que, según me contó Arturo Sandoval, se presentó borracha en el camerino del trompetista cuando éste actuaba en Madrid poco después de exiliarse, y le dijo hasta culo en verso por haber traicionado la Robolución. Ahora dice que hay que respetar la decisión de su hermana Haydée, la cuarta voz de las D’Aida originales, que hizo lo mismo que Sandoval, pero en 1965. En fin, la robolución tiene muchas facetas. Una de ellas, la hipocresía. Otra, la desfachatez. -Leo la prensa matutina desde que era niño y ya estoy muy viejo para desechar una costumbre de toda la vida. Por eso leía el Granma cuando estaba en Cuba. Por eso leo los Herald, que otros periódicos no hay por la mañana en esta ciudad. Pero debo estar alerta. El nivel periodístico de estos Heraldos Negros, el nuevo y el viejo, ha caído tan bajo que, por comparación, puedo llegar a creer que soy un genio, sólo porque escribo exclusivamente sobre lo que conozco. Aquí tenemos a un señor llamado Jordan Levin, de The Miami Herald, que en un reportaje laudatorio sobre Omara Portuondo publicado en el Nuevo, dice que el feeling (no me da la gana de escribir “filin”) “era una mezcla de música de banda grande y jazz con música cubana tradicional”. For Christ’s sake, Mr. Levin! El feeling, único género musical cubano que no utiliza percusión (hasta las canciones trovadorescas a veces llevan clave), es una voz acompañada por una guitarra o un piano. Y, con todo mi respeto, señor traductor: en Cuba, cuando se habla de música, no se dice “banda grande”. Se dice big band. En inglés. -Una curiosidad político-musical: aunque nunca se refleja en sus letras, el feeling es un movimiento de músicos y cantantes simpatizantes del comunismo, aunque tan fervorosos como Omara Portuondo, creo que sólo César Portillo de la Luz, alias Malacara. De todos sus personajes, solamente Luís García y Meme Solís “votaron con los pies” contra la robolución.
14 por tito (Usuario no autenticado) 11/11/2009 20:16
NUESTRO MURO AZUL Cada momento que transcurre se impone una nueva primacía de separación y agonía para un pueblo que se aburre. Cincuenta años de un muro resistente de un azul de sangre manchado donde terminamos los desesperados donde triunfamos los persistentes. Desde un balcon miramos la patria y desde ese balcon la lloramos pues es mucho lo que dejamos encerrado en esa tierra bravía padres, esposas, hijos y hermanos que tan desafiante muro ha separado algun día estaremos a su lado borrando las heridas del cubano Ese día será de emociones con los tiranos excomulgados que por la historia serán juzgados por tantos crimenes y vejaciones y jamás volveremos a equivocarnos permitiendo absolver a la historia a criminales de calaña notoria que desidan por fuerza gobernarnos
13 por Juan U. (Usuario no autenticado) 11/11/2009 19:57
Eufrates, usurpas pseudonimo. Lo que dices es una cosa y lo que se plantea es otra, muchos paises niegan visas a extranjeros, pero pocos se la imponen a sus nacionales, se pueden contar con la mitad de los dedos de una mano.
Me gusto eso de llamarle a los represores "jutias de Castro".
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