Mientras los periódicos proclamaban urbi et orbi que Superman renuncia a la ciudadanía norteamericana, una veintena de SEALs se aprestaban a descerrajarle un tiro en la jeta a Osama bin Laden. En Pakistán, nada menos.
El mundo no es hoy más seguro, ni están más limpios el aire o los mares —lo último es manifiestamente obvio.
Todo es mucho más simple: los Estados Unidos se ocuparon de hacer el trabajo debido. (¡Vaya sorpresa!) El de cobrarse la muerte de miles de hombres y mujeres en la persona de quien los mandó a matar en nombre del odio a lo que representan nuestros valores —tan amplios ellos, que no difusos, que incluyen la capacidad de cuestionarlos y hasta la magia de volverlos al revés.
¿Qué rayos importa, pues, que a dibujante y empresa que distribuye comics se les ocurriera dar de baja a Superman para amasar otro puñadito de dólares a cuenta del antiamericanismo? ¿Qué coño importa, pues, que ya no contemos, ay, con el favor y el sabor de la criptonita?
Una buena hamburguesa, un vaso de Coca Cola y el convencimiento de que cumplir con el deber para con los vivos y los muertos es un oficio. A mí me basta con eso, como bastó para liquidar a psicópata hijo de puta.
Y Superman, dicho sea de paso, jamás me hizo ni puñetera gracia.
Oh, delicias que se me deshacen en la lengua de la retina…
Laurent Gbagbo, su corpulencia que guapeaba hasta hace unas horas… ¡Cómo reía ante las cámaras el hijoputa! ¡Cómo se ufanaba vestido con los yo controlo y los yo soy quien manda aquí! Dos trajes hechos a medida del déspota por legión de salvajes sastrecillos que reciben buena paga y codician otra aún mayor…
Y esta tarde de repente, ay, Laurent Gbagbo se convierte en un tipo con camisa abierta y camiseta sudada que intenta aprender a sonreír ante las lentes que registran su derrota.
Una cosa es derribar una estatua y otra bien distinta cogerlos así desaliñados, confusos, ensayando nuevas caras.
Abandonadas las vestiduras del despotismo en favor, nada favorecedor, de esta suerte de uniforme del malogrado. Como un tipo que despierta en habitación de hotel que no ha pagado y de la que vienen a desalojarlo.
¡Y con el miedo de que el teleobjetivo de las cámaras dé pronto paso a los cañones de esos fusiles automáticos tan condenadamente precisos! ¡Tan endiabladamente bocones y a quién importa a esta hora si también justicieros! Porque, bien pensado, si lo hiciera alguien, de este Gbagbo se podría decir alfa u omega y valdrían las tres. Y ninguna es letra que sirva al alfabeto de África. Menos a su analfabeto.
Aun cuando ETDLV no suele servir de asiento a cartas, documentos y demás textos salidos de otras plumas, la última epístola enviada por Muammar Al-Gaddafi al presidente de los EE.UU., me da que merece un espacio aquí.
En pocas ocasiones el delirio de un dictador y “líder de la Revolución” ha alcanzado cotas más altas que en estas patéticas líneas. En contadas ocasiones podemos asistir en directo al ocaso escriturado de una satrapía. O mejor, a su momento culminante en clave textual.
Con las “reflexiones” de Castro I vivimos momento parejo, pero espaciado, renqueante, de ida y vuelta, a la vez que de vuelta y vuelta.
El dictador libio, en cambio, nos ofrece el ocaso en clave burlesca, porque epitoménica.
¡Gocen!
Our son, Excellency,
President Obama
U.S.A
We have been hurt more morally that physically because of what had happened against us in both deeds and words by you. Despite all this you will always remain our son whatever happened. We still pray that you continue to be president of the U.S.A. We Endeavour and hope that you will gain victory in the new election campaigne. You are a man who has enough courage to annul a wrong and mistaken action. I am sure that you are able to shoulder the responsibility for that. Enough evidence is available, Bearing in mind that you are the president of the strongest power in the world nowadays, and since Nato is waging an unjust war against a small people of a developing country. This country had already been subjected to embargo and sanctions, furthermore it also suffered a direct military armed aggression during Reagan’s time. This country is Libya. Hence, to serving world peace … Friendship between our peoples … and for the sake of economic, and security cooperation against terror, you are in a position to keep Nato off the Libyan affair for good.
As you know too well democracy and building of civil society cannot be achieved by means of missiles and aircraft, or by backing armed member of AlQuaeda in Benghazi.
You — yourself — said on many occasions, one of them in the UN General Assembly, I was witness to that personally, that America is not responsible for the security of other peoples. That America helps only. This is the right logic.
Our dear son, Excellency, Baraka Hussein Abu oumama, your intervention is the name of the U.S.A. is a must, so that Nato would withdraw finally from the Libyan affair. Libya should be left to Libyans within the African union frame. The problem now stands as follows:-
1. There is Nato intervention politically as well as military.
2. Terror conducted by AlQaueda gangs that have been armed in some cities, and by force refused to allow people to go back to their normal life, and carry on with exercising their social people’s power as usual.
Ya veremos sus fotografías en guayabera y sonrisas, pero bien puedo adelantar foto previa. Fotografía llena de enigmas e insinuaciones, como lo podrán ser las palabras que le escuchemos a este ex vendedor de cacahuetes en La Habana.
Eso busca llevarse Jimmy Carter, cuya habilidad para arrancar trofeos a las dictaduras de este mundo es moderadamente grande. Único trámite en el que riman «Carter» y «grande».
Esa es la foto previa a su viaje. Y la foto toda. ¡Ojalá tenga éxito!
Si es que al final, oigan, y parafraseando al Apóstol: toda la gloria noticiosa del mundo cabe en el texto de un paquete de manteca de cacahuete.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acaba de autorizar el uso de la fuerza para poner fin a la sangría que vive Libia. Y a la aún mayor que la espera, si Muammar al-Gadafi recupera el control del país.
Ay, mamá, ¡deben estar ardiendo los teléfonos de tantos amantes de la paz, de tantos enemigos de la sangre inocente derramada! Los de aquellos mismos que se desgañitaron con el “¡No a la guerra!” cuando los Estados Unidos intervinieron en Irak, porque, ay, faltaba el visto bueno de Naciones Unidas, ¿se acuerdan? Eran legión los súbitos amigos de Saddam Hussein, aquel tipo tan simpático que apuntaba siempre al cielo con sus Kaláshnikov de oro y gastaba bigotes.
Pero ahora tenemos a dictador payasesco, asesino, homófobo y requetemisógino ganando terreno a sangre y fuego en las pantallas. Al-Jazeera, esa televisión tan bonita que es a la Alianza de las Civilizaciones lo que Sarah Palin a la extinción del oso pardo, que diría el pacifista, lo enseña urbi et orbi.
Tan solo faltaba que Naciones Unidas diera el visto bueno. ¡Y ya lo ha dado!
Tiemblen Movistar, Vodafone y Orange aquí en esta España que se desvive por la paz y la concordia universales. Ahora mismo deben estar procesando toneladas de esemeéses con el “¡Sí a la guerra! ¡Pásalo!”
Es verdad que aún no me ha llegado ni uno, pero subo este post y me pongo a ello, que va y las decenas de millares de activistas se han quedado embobecidos con el cierre de temporada de Cuéntame…
Allá voy, y súmese todo biempensante: “¡Sí a la guerra! ¡Pásalo!”
Tristán de Jesús Medina
Retrato de apóstata con fondo canónico. Artículos, ensayos, un sermón. Selección y prólogo de Jorge Ferrer. Editorial Colibrí, Madrid, 2004.
Minimal Bildung
Veintinueve escenas para una novela sobre la inercia y el olvido Editorial Catalejo, Miami, 2001.
Últimos Comentarios