De lo importante, que es la carne…

- 26/08/10
Categoría: Estío, Urbanas | Etiquetas:
Imprimir Imprimir



Lo importante, lo que de veras importa, es que en estas latitudes el verano está a pocos días de tocar a su fin.
Veremos de repente la llegada de los primeros fríos y será eso, ay, lo único que veremos. Ciegos a una; baldados los ojos; levantados los muros.
Se esconderá la carne expuesta en las calles y playas estivales bajo yardas de género grueso. Ni morenas piernas, ni felices escotes, ni espaldas largas, ni nalgas y pechos asomando por encima y por debajo de los breves telones que las sujetan.
Esto se va a joder en unos pocos días, señores, señoras, y apenas nos queda postrer consuelo: anuncian última ola de calor.
¡Disfrutémosla! Gocemos de este paisaje de desnudez que es de las pocas expresiones de genuina libertad que todavía pasea Occidente por sus calles, que lo otro que nos trae el curso político son elecciones.
¡Bah!
Elecciones son las del ojo que encuentra la carne en la calle… El pelo suelto y la carretera.

Share and Enjoy !

0Shares
0 0
© www.eltonodelavoz.com

Una lágrima por la libertad

- 21/08/10
Categoría: Estío, Viajes | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


En Tánger, hace unos diez años, nos disponíamos a regresar a España y mis dos acompañantes –españolas, aunque una de ellas de ascendencia marroquí– quisieron hacerlo con dibujos de henna en las manos. Los turistas, ya se sabe.

Habíamos pasado la tarde visitando a la familia de unos amigos de los padres de mi amiga marroquí y una de las muchachas de la casa era célebre en el barrio –un barrio muy humilde de Tánger, que creo se llamaba Al-Diwan, un dato que no tengo tiempo de verificar ahora–, por su arte en trazar filigranas de henna en las manos de las novias. Se lo pidieron y la muchacha, obsequiosa como casi todos en Marruecos, aceptó venir a la casa donde nos alojábamos y ejercer su oficio.

Era una joven de unos veinte años y de una belleza absolutamente celestial. Una belleza de esas que duelen cuando las admiras. Subimos a la casa, la marroquí preparó la henna y comenzó a dibujar las manos de mis amigas. Una artista en toda regla. Artista de un arte perecedero, qué lástima. De arte milenario, qué suerte.

Animado por llevarme también yo en el cuerpo una muestra de aquella maravilla, los turistas, ya se sabe, le pedí –mi amiga hispano-marroquí servía de traductora– que me dibujara algo en el brazo. «Eso es imposible», dijo la artista. Insistí durante la hora larga que trabajó sobre las muchachas. «Imposible», repetía. Pero se iba ablandando. Y yo aducía argumento tras argumento a favor de que me tatuara. No los recuerdo ahora. Seguramente eran disparatados, pero ingeniosos, algo a lo que ayudaban las Heineken que había comprado esa mañana en el mercado negro. Me vienen a la mente las risas; la recuerdo cediendo, cediendo y, al final, aceptando. Reticente, pero curiosa. Temerosa, pero excitada.

Me llegó el turno. Pasaron minutos antes de que la muchacha me tomara el brazo por fin. La tenía tan cerca que la olía por encima del ácido aroma de la henna.

Asió mi brazo, un estremecimiento la recorrió entera y se le aguaron los ojos.

«Qué pasa», pregunté.

«Dice que es la primera vez en su vida que toca la piel de un hombre que no sea de su familia», tradujo mi amiga.

Es lo que tiene encontrarse con la libertad después de años añorándola. Temor y temblor, y agua en los ojos, primero. Y después, a gozar. Quien pueda, claro.

Esta nota fue publicada en ETDLV el 04/08/2009. Reaparece ahora con motivo de un cambio de ritmo estival.

Share and Enjoy !

0Shares
0 0
© www.eltonodelavoz.com

Álbum con Castro I y objetivo chino

- 18/08/10
Categoría: Arte, Estío, Poscomunismo | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Más conocidos por su magnífica serie Childhood Memento, Shao Yinong (1961) y Mu Chen (1970) han documentado también los espacios ruinosos que fueron sede de la tensión didáctica y narcotizadora de la ideología. Las imágenes decadentes de esas salas de reuniones que acogieron asambleas rabiosas o aquiescentes son los escenarios vacíos que retratan en la serie The Assembly Hall.

Aunque recuerdan los afanes de Robert Polidori, en las fotos de la serie The Assembly Hall hay una espontaneidad que no estetiza las ruinas. En las fotos de Polidori en Pripyat, La Havana o New Orleáns se advierte una objetivación que construye arte, que obliga al ojo a ver arte.

Yinong y Cheng son más documentalistas que estetas. Tal vez sean menos dóciles a la seducción de la belleza antigua, una debilidad que el pathos aristocrático, amigo de los jardines entreverados de falsas columnas ganadas por la maleza, convirtió en extraña moda. Parece importarles más lo vacío que lo ruinoso y eso los coloca más en la línea de Hiroshi Sugimoto y sus teatros vacíos, que en la estela de Polidori, coleccionista de desastres, retratista de cataclismos.

Ese Radio City de Sugimoto, por ejemplo.

El mismo Sugimoto que incluyó a Fidel Castro en su galería de próceres de yeso. Y produjo la mejor foto que conozco de Castro I posando de Castro I. Rey sabio o macizo mariscal, uno adivina ya en esta foto al no menos falso Fidel Castro que ostenta en sus más recientes instantáneas esa sonrisa de resucitados que tienen los ancianos, al decir de José Martí.

Una experiencia visual que cerraría muy bien, se me ocurre, un collage del Emperador Adidas recostado a la tribuna de un desolado teatro Karl Marx. Mis mañas con Photoshop no dan para tanto. A ver si alguien se anima…

Esta nota fue publicada en ETDLV el 12/07/2007. Reaparece ahora con motivo de un cambio de ritmo estival.

Share and Enjoy !

0Shares
0 0
© www.eltonodelavoz.com

Primera transición…

- 16/08/10
Categoría: Estío, Poscomunismo, Transición
Imprimir Imprimir


En 1920, Rafael Martínez Ortiz publicó en París dos gruesos volúmenes que contienen testimonio vívido y exhaustivo de los primeros años republicanos: Cuba. Los primeros años de independencia. La segunda edición, que es la que poseo, salió de las prensas de la Imprimerie Artistique «Lux» -131, Boulevard Saint-Michel-, en 1921. Por entonces, Ortiz se desempeñaba como Ministro de Cuba en Francia, peldaño de una carrera diplomática al servicio de la República que lo quiso presente en el Salón de los Espejos de Versalles durante la firma del Tratado de Trianon y en múltiples reuniones de la Liga de las Naciones.

La crónica que hace Martínez Ortiz de los primeros años republicanos, es decir, de la instauración democrática en una Cuba que acababa de liberarse de la sujeción colonial, es lectura muy recomendable hoy. Como pertinente es la escena que cuenta Martínez Ortiz del primer encuentro entre Rafael Montoro y Estrada Palma, donde el recién nombrado presidente le asegura al antiguo autonomista: ¡Cuba será la Suiza de América! Y Montoro señala a la calle y pregunta: ¿Y dónde están los suizos?”

No se trata de establecer tercos paralelos, pero sí de encontrarse a cubanos que hace un siglo intentaron enderezar un país por la senda de la prosperidad y la norma democrática, bajo el escrutinio y la intervención de los EE.UU. y España. De las mañas que se dan para dilapidar la confianza ciudadana y la monumental ayuda que les llega desde Washington. De la facilidad con que se tuerce el rumbo del 20 de mayo. Del cómo basta un cuarto de siglo para que se comience a hablar de la necesidad de una refundación republicana. Para que se pavimente el camino hacia una cadena de dictaduras.

En vísperas de una transición, que está por ver cómo viene, vale la pena repasar esas dos transiciones que vivimos en el XX. De colonia a república; de república a dictadura comunista. En eso ando. Y sin motivo para el entusiasmo.

El caso del preterido Máximo Gómez que acabó muriendo debido a la infección que le provocaron las llagas que resultaron de los numerosos apretones de manos que recibió a lo largo de toda la isla me convence de que este futuro próximo hay que abordarlo con guantes. Como toda autopsia.

Esta nota fue publicada en ETDLV el 16/07/2007. Reaparece ahora con motivo de un cambio de ritmo estival.

Share and Enjoy !

0Shares
0 0
© www.eltonodelavoz.com

(Breve) recuperación de la insularidad…

- 12/08/10
Categoría: Estío, Retazos
Imprimir Imprimir


Estaré ausente unos días. Los pocos que caben en lo que hace años vengo llamando las «primeras vacaciones». Ya saben, cosa de tostar las piernas y aliviar otros tuestes.

Como que parece voy ganando en sabiduría, o perdiendo la oportunidad de ganar la que nunca tuve, llevo un par de libros que ya he leído. Descansar, digo yo, es reposar sobre la cama en la que antes ya se durmió y se amó. Se sueña mejor entre esas sábanas ya húmedas. Y eso vale también para las lecturas.

Quedan en su casa, pues. Gocen de ella. Y cuídenla. Es muy poco probable que yo asome la jeta por aquí mientras esté gozando de la condición insular. No obstante, habrá actualizaciones que dejaré programadas esta noche visto que, como suponía, rescatar viejos posts no era elección del todo desacertada.

Por último, si algún lector anda por el nordeste de esa isla, y le apetece, bastará que avise y nos tomamos algo por allá.

Hasta ahorita, pues.

Share and Enjoy !

0Shares
0 0
© www.eltonodelavoz.com

Castro I: Cuatro años de sobrevida

- 11/08/10
Categoría: Estío, Memoria, Transición
Imprimir Imprimir


El hombre que mira a la cámara es Fidel Castro. Lo que parecen ignorar sus ojos en busca de la lente es montañita de dólares. La foto fue tomada durante su viaje a los EE.UU. en octubre de 1955. Fue tomada -agradeceré el dato preciso- en alguno de los numerosos actos animados por Juan Manuel Márquez para recaudar fondos de la emigración cubana que financiaran la lucha contra Batista y la restauración de las libertades en Cuba. Al menos, tal era el discurso.

El mensaje que llevaron y resonó en Palm Garden, Nueva York, o el teatro Flagler, en Miami, tenía sabor de cónclave sionista: ¡Batista no finaliza 1956 como presidente! Un magnífico documental de Ricardo Vega –el primero de los tantos que ha hecho en el exilio- concluye con el discurso del teatro Flagler, aquel donde prometía que, triunfante la revolución, jamás volvería un cubano a querer exiliarse en Miami.

Con lo del Batista depuesto antes del lechón de la Nochebuena del 56 se equivocaban los feriantes del Movimiento 26/7. Al muchacho sentado tras la montañita de dólares del exilio le faltaba hacerse a la mar, llegar a la tierra prometida y ganar la condición de profeta. Tardó tres años en hacerlo.

Desde entonces, ese abogado cubano nacido en Birán ha dirigido los destinos de Cuba como yo gestiono mis libreros. Pleno dominio, tiránico orden, purgas periódicas, regalos decididos al albur de cualquier pasión inopinada…

Fidel Castro cumple hoy 81 años cumplirá 84 años en un par de días. Es un año Son cuatro años más de los muchos que quisimos que no cumpliera. Pero es el peor de todos ellos, porque es el año son cuatro años de una sobrevida que le han regalado la historia y la medicina. Una historia que tampoco quisimos y que nos colocó en un nuevo escenario del que también hoy es cumpleaños. El primero cuarto.

En casi medio siglo de gobierno, Castro hizo de Cuba cárcel y parque temático, símbolo de equívoca significación y objeto museable.

Y durante años millones de cubanos soñamos la Cuba sin Fidel Castro como quien imagina reino librado de ogro. Imaginamos resplandeciente arco iris y bullicio de duendes felices saliendo de bajo las piedras. Nos movíamos en los brillantes predios de la literatura infantil.

Ahora nos hemos topado, como el más pusilánime o desmañado de los novelistas, con personaje que se adueña del libro en extenuante e inesperado postfacio.

La atroz epopeya de Castro I se nos continúa en una secuela con Castro II por la que pululan personajes secundarios aupados al índice onomástico con mañas de ganar dos y tres líneas. Un libro nuevo que nos sorprende con su lengua extranjera. Uno, donde transición no es palabra aceptada. Uno, donde la voz marabú es espinoso eufemismo de las palabras fin y desastre.

Y todos, lectores ávidos o renuentes, esperamos ahora a ver si ese muchacho ante puñado de dólares cierra, ya cadáver y viajando en catafalco, una de esas páginas de la historia que dan para miles de notas a pie de página. Las mismas notas al pie de las que Walter Benjamín decía que son equiparables a los billetes ocultos en las medias de las prostitutas.

Una espera sin infantil esperanza. Una espera que, desvanecidas ya las esperanzas en un rápido cambio, vuelve a colorearse con tintes de desespero.

Este post apareció publicado en ETDLV el 13/08/2007 con el título “Un año de sobrevida”. Reaparece ahora con motivo del cambio de ritmo estival. Bueno, y con motivo de ver que lo escrito entonces vale tres años después como si escrito hoy. Mal rayo nos parta.

Share and Enjoy !

0Shares
0 0
© www.eltonodelavoz.com