(Fotos + Video): Dando las debidas gracias por el Premio ‘La literatura rusa en España’

- 28/01/14
Categoría: Libros, Literatura, Rusia
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El pasado 24 de enero recogí en la Embajada de Rusia en Madrid el Premio ‘La literatura rusa en España’. Se trata de un Premio que concede la Fundación Borís Yeltsin a la mejor traducción al español de un autor ruso. La Fundación concede idénticos premios a las traducciones al inglés, italiano, alemán y francés.

En esta edición se me premió por la traducción de las memorias de Alexandr Herzen El pasado y las ideas. En las ediciones primera y tercera de este mismo Premio, el jurado me distinguió con sendas Menciones especiales.

Me referí aquí antes a la emoción que me produce recibirlo y allá remito.

Estas fueron (casi todas) mis palabras de agradecimiento:

De contra:

Con Mario Muchnik, editor del libro premiado y admirado amigo.

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Un premio que anhelaba

- 12/12/13
Categoría: Libros, Literatura, Rusia
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La Fundación Borís Yeltsin me ha concedido el Premio “La literatura rusa en España” en su cuarta edición, la correspondiente a este año 2013. Lo ha hecho por mi traducción de El pasado y las ideas, de Alexandr Herzen, aparecida en la editorial El Aleph Editores / del Taller de Mario Muchnik en abril pasado.

No es la primera ocasión en que la Fundación y los jurados de este premio me distinguen con su atención. Antes, en las ediciones primera y tercera, recibí sendas Menciones especiales por mis traducciones de Ronda nocturna, de Mijaíl Kuráyev, para Acantilado, y de El libro negro, de Vasili Grossman e Ilyá Ehrenburg, para Galaxia Gutenberg.

Esta vez el jurado ha querido concederme el Premio y cuatro Menciones especiales a cinco colegas –María García Barris, Marta Rebón, Jorge Saura, Bibicharifa Jakimzianova y Fernando Otero Macías– a quienes doy mi enhorabuena y agradezco me honren con su compañía y la de los magníficos libros que han traducido a lo largo de los años.

El propósito del Premio “La literatura rusa en España” es agradecer la promoción de esa literatura en este país y, por natural extensión, en todo el ámbito de la lengua española. Ya es sobrado premio hacerlo y multiplicar los lectores de literatura rusa en todos los rincones de la lengua. Cuando, encima, se me distingue por ello, el honor es mayúsculo y el aliciente para continuar trabajando como hasta ahora, mayor.

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‘Mapa dibujado por un espía’: Un Cabrera Infante en crudo

- 29/11/13
Categoría: Letra impresa, Libros, Literatura
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Un Infante en crudo

Por Jorge Ferrer

Las publicaciones póstumas de un autor sirven, fundamentalmente, para alimentar por igual a sus lectores devotos y a los académicos. Al cierre de una obra por circunstancia tan rotunda como la muerte se añaden esas adherencias póstumas que rara vez consiguen modificar el corpus ya concluso, salvo excepciones: libros mayúsculos secuestrados por la censura, manuscritos extraviados o engavetados u otros accidentes en el camino que llevan unas páginas a la disciplina de la letra de imprenta. Vasili Grossman o Roberto Bolaño, en claves distintas, son dos de esas excepciones.

Estos días ha llegado a mi mesa ‘Mapa dibujado por un espía’, la tercera entrega de la edición de los libros póstumos de Guillermo Cabrera Infante que emprendió Galaxia Gutenberg en 2008.

‘Mapa’ no es un libro acabado, pero es uno que cuenta una historia. Una buena historia, aunque no sea una historia buena. Un diplomático cubano regresa a La Habana a enterrar a su madre a mediados del año 1965. La suerte de Cuba ha dado un vuelco seis años y medio antes. La visita, que imaginaba episodio de unos pocos días antes de regresar a retomar sus funciones, se alarga cuatro meses en los que se ve despojado de su dignidad diplomática y asiste al desmoronamiento de la ciudad que conocía, al envilecimiento de sus habitantes, al trabajo minucioso de los siniestros muñidores de un estado totalitario. Nuestro diplomático, que fue antes director de la más entusiasta de las publicaciones culturales “revolucionarias”, vive esos meses en La Habana en ascuas. El paraíso de antaño se ha convertido en un infierno por venir. Sus amigos homosexuales son los primeros en padecerlo; él mismo se vio obligado a abandonar su carrera de activista cultural en favor de un exilio dorado en la cancillería cubana en Bruselas. Comprende que tiene que escapar de allí a toda costa y el libro es hoja de ruta in progress de quien busca la puerta de salida. Pero, ay, una joven de piel dorada y labios disparejos lo enamora. Un tercio del libro narra ese enamoramiento que transcurre en paisaje sórdido. Conocemos el final desde el principio, porque el autor tiene biografía que nos es más próxima que cualquiera otra del exilio cubano: Cabrera Infante escapará de la tiranía y de la muchacha que encontró allí por azar.

‘Mapa dibujado por un espía’ no habría sido una novela menor en la obra de GCI. De hecho, pudo haber sido la ‘novela de la revolución’ que nunca escribió, centrada como estuvo su obra en La Habana prerrevolucionaria que convirtió en un monumento a la vida y la lengua. De haber llevado a término lo que este manuscrito esboza en clave notarial, ¿quién sabe qué efecto habría producido ‘Mapa’ en el eje de su obra? Sin dudas, se habría insertado en la serie de novelas del desencanto del comunismo, junto a Koestler, Milosz, Orwell, Gide…, una serie de ‘renegados’ que él mismo recorre en el que acaso sea el más importante de todos los textos que dedicó al afán totalitario en la Cuba castrista: sus respuestas a la entrevista que le hiciera Tomás Eloy Martínez para Primera Plana que significaron su ruptura pública con el régimen cubano.

Aquel “Yo acuso”, escrito y publicado en 1968, tres años después de su último paso por La Habana, contiene los mimbres del ‘Mapa’ en magnífica y demoledora síntesis. Todos ellos, menos los secretos de alcoba, y este manuscrito publicado ahora parece una nota al pie de él. Nota notable, no obstante. Pero nota que no impide que uno lea este manuscrito más con la sensación de pérdida que con la de ganancia.

Su lectura nos aboca a pregunta insoslayable, al por qué Cabrera Infante no acabó de dibujar este ‘Mapa’ e insertarlo en el catálogo cartográfico de Cuba que es toda su obra. Su condición póstuma nos obliga a dejar esa feroz incógnita en vilo, mientras paseamos los ojos, igualmente en vilo, por este ‘mapa’ de la desazón y la renuncia.

La columna ‘Un Infante en crudo’ aparece publicada en la edición de hoy del diario El Nuevo Herald.

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“Raros de Agosto”

- 07/08/13
Categoría: Libros, Literatura, Poscomunismo, Rusia
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Para la serie Raros de Agosto, en Diario de Cuba, elegí escribir sobre Mijaíl Kuráyev y su singularidad en el paisaje de la literatura poscomunista en Rusia.

Allá nos vemos.

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Devuelto el manuscrito de Vida y destino, de Vasili Grossman

- 26/07/13
Categoría: Agua corriente, Libros, Literatura, Rusia
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El Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en ruso; antes por este orden: KGB, NKVD y GPU) ha devuelto hoy el manuscrito de Vida y destino a los herederos de Vasili Grossman.

Un mediodía del mes de febrero de 1961, Grossman recibió en su apartamento de la calle Begovaya, en Moscú, la visita de dos oficiales del KGB, que venían acompañados de sendos testigos. Antes había enviado copias del manuscrito de su novela mayor, Vida y destino, a las revistas Oktiabr y Novi mir. Ambas redacciones rehusaron publicarla y alguien avisó “a quien correspondía” de la existencia de ese manuscrito.

En tiempos de Jruschov, como Grossman anotaría más tarde con triste sarcasmo, no encerraban a los escritores: secuestraban sus libros. Tras incautarse de todos los manuscritos e incluso de las notas que sirvieron para escribir Vida y destino, los adustos agentes llevaron a Grossman por cada una de las redacciones de las revistas para retirar las otras copias. También se llevaron los manuscritos que guardaba en su despacho y en la casa de un primo suyo.

La novela debía desaparecer. Un alto funcionario le dijo que tardaría 250 años en publicarse. Grossman le escribiría a Jruschov un año después que esa no era manera de luchar contra la mentira de la que acusaban a su novela, sino de enfrentar, y ocultar, la verdad.

Años más tarde, el manuscrito que guardaba su amigo el poeta Serguei Lípkin fue sacado al extranjero. A ello ayudaron los disidentes Vladimir Voinovich, Elena Bonner y Andrei Sájarov. La primera versión en ruso apareció en la extraordinaria editorial L’Age d’homme, en Suiza, y un año más tarde fue publicada la versión en francés en coedición con Julliard.

El resto es materia conocida. Un clásico de la literatura del siglo XX que no ha hecho más que crecer. En España, y entre los lectores en español, la espléndida traducción de Marta Rebón para Galaxia Gutenberg ganó centenares de miles de lectores hace pocos años.

Hoy, más de medio siglo después del secuestro, la policía política rusa ha devuelto lo que robó a Grossman y nos robó a todos.

Tardísimo. ¡Tardísimo! Pero da igual. A Grossman le hubiera gustado saber que mucho antes de que se produjera esta devolución simbólica, su nombre, su libro mayor, eran ya una referencia literaria capital sobre el destino de los hombres y sus vidas terribles, azarosas y complejas.

Otras entradas sobre Vasili Grossman en El Tono de la Voz: 1) a propósito de la aparición de El libro negro en mi traducción; 2) Otras

(En el enlace se pueden ver algunas páginas del manuscrito.)

Комсомольская Правда
Книге «Жизнь и судьба» Василия Гроссмана дали свободу

Книге «Жизнь и судьба» Василия Гроссмана дали свободу

25 Июля 2013 20:19

25 июля Федеральная служба безопасности передала Министру культуры рукописи романа, более полувека пролежавшие в архиве Лубянки [видео]

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Una mención (muy) especial para El libro negro

- 03/07/12
Categoría: Literatura, Rusia
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El pasado viernes recogí en la Embajada de Rusia en Madrid una Mención Especial del Premio “La literatura rusa en España” que concede la Fundación Borís Yeltsin. Se trató de la tercera edición del Premio y la segunda donde se me distingue con ese reconocimiento.

El galardón me fue otorgado esta vez por mi traducción de El libro negro, de Vasili Grossman e Ilyá Ehrenburg, publicado por Galaxia Gutenberg y ya en su cuarta edición.

Como dije allí, y también en algunas entrevistas antes, El libro negro es un monumento a la memoria de las víctimas de la sinrazón del totalitarismo nazi y sus doctrinas racistas como pocos conoce la literatura universal. Haber tenido el privilegio de traducir esas 1.200 páginas de testimonios del horror y con ello dar voz en lengua española a los supervivientes constituye un honor extraordinario y una experiencia mayúscula en diversos órdenes. Fueron esas víctimas y los supervivientes quienes acudieron a mi mente cuando recibí la feliz noticia de que el jurado del Premio tuvo en cuenta mi trabajo. Fue también a unas y otros a quienes dediqué allí esta distinción.

Doy las gracias a los tantos lectores de El libro negro, algunos de ellos lectores de ETDLV. Y animo a confrontar esas páginas terribles, también hermosas, a quien aún no lo haya hecho.

En ETDLV he enlazado antes a reseñas de El libro negro y a entrevistas que me hicieron diversos medios, lo he comentado y hasta he insertado un fragmento.

La fotografía aparece por cortesía de Yolanda Delgado.

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