El compañero que me atiende: autoritarismo, memoria y distopía

- 25/10/17
Categoría: Letra impresa, Libros, Literatura, Memoria, Poscastrismo | Etiquetas: , , ,
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Se ha publicado estos días la antología El compañero que me atiende (Editorial Hypermedia, Madrid, 2017), una idea de Enrique del Risco.

Siendo un tema goloso el de la relación entre la policía política y los intelectuales bajo un régimen autoritario (el título es la fórmula con que en Cuba se nombra al agente de la policía política encargado del seguimiento personal de un disidente o intelectual de interés), acepté enseguida la invitación del editor. Escribí este cuento, que me divirtió bastante y me ha gustado releer ahora. En él ubico la pregunta por la memoria del castrismo en un futuro no tan distante. En una organizada distopía poscastrista.

El libro incluye textos publicados anteriormente, seleccionados por Del Risco de libros publicados en Cuba o fuera de ella en distintas décadas, y otros que fueron escritos para la ocasión. He visto hoy unos pocos y me han parecido de notable interés.

El compañero que me atiende está a la venta en Amazon.com, Amazon.es y demás librerías digitales o abiertas en las calles del mundo.

 

 

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Las cárceles rusas, en el Varadero poscomunista

- 25/01/15
Categoría: Música, Poscastrismo, Poscomunismo, Rusia
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Di con este video tomado por un turista ruso en un hotel de Varadero, Matanzas, hace unas semanas.

Es cosa notable esta, porque muestra un curioso passage cultural. (O llámenle transferencia si la antropología y sus palabras les dan picazón en las ingles o los sobacos.) El artista, cuyo nombre no consta aunque sí sus talentos, divierte a los turistas poscomunistas en isla que pasa por comunista, sin serlo. Y la gracia del caso, el susto, el fíjate-tú-qué-cosa, es que lo hace con una canción muy peculiar, porque es la más emblemática de un género muy ruso, el de las canciones que entusiasman a los presidiarios y los glorifican. A los reos comunes y también a los presos políticos: ‘Vladimirskii Tsentral’, o Prisión central de Vladimir. El nombre de ese penal, tal vez el más grande de Rusia, es un emblema del sistema carcelario desde los tiempos presoviéticos. La canción pertenece al clásico de la canción carcelaria rusa Mijail Krug (Михаил Круг). Aquí pueden verlo cantándola en inspirado clip en la propia cárcel.

¡Fíjense, pues, en qué cosa más poscomunista y postodo! Un cubano divierte a los turistas rusos que visitan Cuba con la memoria de sus cárceles. Y se la canta en Varadero, mojito a mojito. Y con entusiasmo nada proletario.

¡Gloria eterna a este anónimo héroe del raulismo!

De contra:
A modo de contexto, anoto que en 2013 visitaron la isla de Cuba 46,166 turistas rusos. En los primeros nueve meses de 2014 lo hicieron otros 30,989. En ese mismo período 27,000 viajaron a México y 118,000 a República Dominicana.

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Estados Unidos y Cuba: breves notas al vuelo con sus síes y sus noes

- 17/12/14
Categoría: Cambios en Cuba, Exilio, Poscastrismo, Poscomunismo, Transición
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1) No, el embargo no ha sido levantado. Se ha hecho algo distinto, que es declararlo estéril por boca del presidente de los Estados Unidos, sin levantarlo. Que no lo hace porque no puede y depende del Congreso, es sabido. Pero no nos engañemos: el objetivo del embargo fue provocar la caída del régimen por implosión. Que cayera por presión popular. Y eso no ha ocurrido ni cuando desapareció la URSS y se apagó el país. Lo sabes tú y lo sabe Willy Chirino también.

2) Sí, declarar estéril el embargo sin levantarlo es peor que muchas otras cosas, porque no se lo ha utilizado para una negociación con el gobierno dictatorial de Cuba desde la palanca que entraña una presión económica de esa índole. Pero a estas alturas se ha hecho evidente para todos que los Estados Unidos no pueden negociar la transición política de Cuba sin articular un nuevo marco bilateral y una nueva inserción en los mecanismos regionales, muy favorables a las tesis de La Habana.

3) Y puede que no, que ni siquiera en marco nuevo puedan gestionar esa transición, pero al menos los Estados Unidos acompañarán al nuevo régimen en su deriva geopolítica, como en China y Vietnam, muy certeramente mencionadas en el discurso de este mediodía. Verán a Cuba como al país que dejó atrás su excepcionalidad por fin y se convirtió en un país cualquiera, uno más.

4) Sí, el levantamiento de más restricciones a viajes e importación, y significativamente a ciertas transacciones bancarias, ensancha la vía por la que el gobierno de Cuba avanza en la construcción de un régimen autoritario de corte capitalista.

5) No, no hay nada que impidiera, aun sin el cambio de política anunciado hoy por Barack Obama, que esa construcción siguiera adelante, por vía más o menos estrecha, y ensanchándola cada vez más Rusia, China, Venezuela, la Unión Europea, Brasil, el mundo entero, salvo una contestación popular a la dictadura y, como mero apoyo a esta, una alternativa solvente en términos políticos desde el exilio y la oposición interna.

6) No, ni ha habido esa contestación, ni se la espera. Ni hay fuerza alguna en el exilio que pueda ser tenida en cuenta para una negociación seria. Y, como he dicho otras veces, si no hay nadie a quien el gobierno de La Habana pueda rendirse, ¿a qué soñar con que lo haga?

7) Sí, mover el tablero de juego no es una mala idea para los Estados Unidos ni para el gobierno de La Habana. Moverlo apenas, porque darle una patada a tablero perfectamente sujeto a la mesa solo se podía hacer mediante invasión norteamericana a la isla o renuncia del gobierno cubano, convocatoria de elecciones, etc. Ninguna de esas opciones es factible, ni lo será.

8) No, no vale la pena ensartar el cambio de posición que han hecho hoy los Estados Unidos en la larga cadena de agravios que algunos cubanos esgrimen. Que si los «americanos» nos traicionaron y todas esas tonterías. Aquí el único problema son los cubanos. Démosle las gracias a los americanos por la paciencia que han tenido hasta ahora, el aguante. Démosle las gracias también a Alan Gross, víctima de maquinaria que lo utilizó hasta desdentarlo, que no, por suerte, hasta acabar con él.

9) Sí, el gobierno de La Habana ha sabido esperar agazapado a que surgiera una nueva construcción geopolítica poscomunista. Veinte años aguardando y hoy asoma a un mundo donde las subdemocracias son toleradas mientras no se zampen una Crimea y los Estados Unidos se ven obligados a mascar. Sí, hemos perdido y ganó La Habana. Hace rato que lo sabemos, ¿no?

10) Con todo, y más allá de nuestro hartazgo, nuestro cinismo medular y nuestra enfermiza propensión al sarcasmo, estamos ante una movida de veras histórica y un cambio de situación que beneficiará a todos. Un win-win en toda regla. Quien se sienta perdedor que lo anote en los comentarios

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Otra (distópica) Habana posible

- 18/08/14
Categoría: Arte, Cine, Poscastrismo, Poscomunismo
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Vi anoche Habana (22’, 2014), el cortometraje de Edouard Salier producido por Autour de Minuit, Francia. Esta mañana lo volví a ver. Un par de veces más, como hipnotizado.

Es cosa muy notable, oigan. Sobresaliente.

Ningún director abordó jamás una Cuba distópica (o cacotópica) con estos arrestos, si alguno. ¡Y fíjate que convertir la utopía en distopía cabal iba a colocar a cualquiera, y a los espectadores, ante feliz borboteo de vasos comunicantes!

Contábamos con buenos catálogos de ruinas y los discursos que las enmarcaban (significativamente, el espléndido documental Arte nuevo de hacer ruinas de los alemanes Florian Borchmeyer y Matthias Hentschler). En fotografía, la colección de ruinas es aún mayor y por lo mismo depreciada por sobreabundancia, con la excepción del inmarcesible libro de Robert Polidori Havana (Steidl, 2008).

Pero lo que se ha atrevido a hacer(nos) Edouard Salier es una empresa que rebasa la exposición de las ruinas de hoy, porque les suma las de un mañana que podrá habitar la utopía fracasada, unas breves pinceladas de la distopía que podemos cargar en nuestros genes: el Capitolio con la cúpula desfondada por caricia de misiles, el puente que uniría La Habana y la Florida apenas levantado a trozos, la ciudad desconectada del mar por un Malecón desierto y sembrado de artefactos frente a un mar lleno de desvencijados pozos de petróleo. Una Habana sobrevolada por sofisticados helicópteros y transitada por futuristas carros de combate. Y una rebelión inminente contra el invasor por medio de un arma secreta, una bestia mutante, criada en los solares…

‘La permanencia del solar’ habría sido otro título posible para este corto espléndido, cuyo metraje acalla mis peros, que los hay, con la insolencia de dibujarnos otro futuro desde el ahora cubano, putero, violento, desasosegado y rabiosamente adhocista.

Y no digo más que ya resbalo por la pista de hielo en la que es lícito lapidar a los spoilers.

El cortometraje Habana de Edouard Salier está ya disponible en Canal+ en España y Francia y recorre con intensidad el circuito de festivales donde, lo adivino, será muy premiado.

UPDATE:

Digital District, empresa encargada de los efectos especiales en el cortometraje Habana, comparte unas imágenes del notable trabajo que hizo sobre el metraje rodado en La Habana.

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El de SATS: un buen estado

- 15/04/14
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba, Exilio, Oposición, Poscastrismo, Transición
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Cuando publiqué aquí el 15 de noviembre de 2012 una nota titulada ‘Antonio Rodiles: lo que hay en juego’ no podía saber que se iba a convertir en la cuarta entrada más vista, y reproducida, en este blog en todo ese año, como consigné más tarde al ofrecerles ese resumen. Que lo fuera me hizo feliz, porque leí en ese desparrame una señal de que aun habiendo sido derrotados por el castrismo –y no se me hagan los gallitos–, todavía sabemos leer las señales que indican la puerta de salida. La puerta de emergencia.

Era un post que reaccionaba a la carrera a una de las detenciones de Antonio G. Rodiles por la Seguridad del Estado cubana y llamaba a rebotar la denuncia de su arresto tanto como pudieran mis lectores. Y los lectores de otros que fueran también los míos.

Abundé entonces sobre lo que ya había dicho antes más de una vez: que Estado de SATS es la plataforma de oposición al castrismo que me parece la más genuina de cuantas –¡ay, como si fueran tantas!– pueblan –mal que meta aquí verbo con raíz en pueblo– el paisaje de la oposición interna. Un paisaje donde asoma el rostro grotesco de los buscavisas que inundan Youtube con sus performances de camino al principio de la cola de la SINA e ismos varios, el peor de ellos el delirio del protagonismo. El peor después del buscavisismo, esa cifra constante y agobiante y vergonzante.

Mucho se ha hecho mal y más se hace peor desde que los opositores viajan en masa al extranjero y conocen a un ‘exilio profesional’ que les ofrece sus oficios, que son los del dinero para quien garantice el suyo… El exilio de los anticastristas profesionales. Los que viven de los Castro cobrando en dólares y no en CUCs repartidos en La Habana a los esbirros y periesbirros, sean en nómina o pagados a destajo como esa gentuza que abre la boca en los actos de repudio. Que la abre para insultar y para que se la llenen de comida. Comida en cajita de la DSE, carne’e’puerco de usar y tirar, de jamar y cagar y preguntar cuándo es el próximo pogromo.

No repetiré aquí lo que escribí en aquella nota sobre Estado de SATS. Sería parodia y más conveniente es que la repasen. Aquí está.

¿Que a qué esta nota ahora si ya teníamos aquella? Sencillo: he tenido ocasión de compartir con Antonio Rodiles unas cuantas horas en recientes días sucesivos. También de ver ‘Gusano’, el documental producido por Estado de SATS acerca del acto de repudio que sufrieron hace unos meses (se vio aquí entonces), de verlo sentado precisamente junto a Rodiles, de constatar su serenidad, su ausencia de cualquier vedetismo, su certeza de que es posible hacer oposición vertical e inteligente, una oposición firme y eficaz al castrismo. Al castrismo que conocíamos, pero sobre todo, sobre todo también, al castrismo que viene. A la máquina del poscastrismo.

Oigan, nenas, nenes: es bueno que sepan ustedes que hay camino que recorrer, lo que es obvio para todos, y que hay una vía opositora que entusiasma, que es motivo de admiración en teoría y praxis. Y ojalá también de movilización.

Cuando todo está perdido es bueno saber que no lo están todos. Se los dice alguien que dedicó algún tiempo de su vida a vagar por las montañas. A escalarlas con esfuerzo mayúsculo y a volver a casa después, montaña abajo y campo a través.

De contra:

Con Antonio G. Rodiles en Barcelona

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Mariel, “Paraíso del Norte”

- 29/01/14
Categoría: Agua corriente, Poscastrismo
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Mariel no se ahorra méritos para justificar el nombre por el que se la conocía antaño, cuando los años cincuenta y los bastante menos de veinte mil muertos: “El Paraíso del Norte”.

Parecía un lugar de veras hermoso aquel Mariel apenas habitado, de cuyo puerto zarpaban cada mañana barcos de recreo que uno imagina cargados de hermosas marielitas.

Aquel “Paraíso del Norte”, como reo de su apodo, sirvió de trampolín a los 125.000 cubanos que consiguieron escapar de una década de los setenta que los había dejado exhaustos y ahorrarse la de los ochenta. De camino al “Paraíso del Norte” partieron desde el “Paraíso el Norte”, como pereginos inmóviles que emprendían un viaje imaginario.

Ahora ese mismo Mariel se nos ha convertido en estandarte de la economía del poscastrismo que propugna Raúl y lo engorda Brasil, lo gestiona una empresa de Singapur y lo miran con codicia quienes buscan habitar muy pronto el fin del embargo. En torno a su puerto crecerá en los próximos años un paisaje de almacenes, oficinas y chalets que se parecerá a cualquier zona urbana de la Florida. “Paraíso del Norte”, por fin.

Hoy Mariel ha vuelto a hacer honor a su impenitente gusto por encarnar símbolos. Inaugurado ayer, su puerto recibió el primer barco. Y el barco venía, cómo no, desde el “Paraíso del Norte” aunque no cargado de aves del paraíso, precisamente.

Eran pollos, que ya se sabe que el embargo hace ya década que excluye la venta de alimentos a la desalimentada Cuba. Dicho a la manera de Pánfilo: “El bloqueo no incluye la jama”.

Pollos desabridos, artificialmente engordados y ferozmente congelados.

¡Ah, Mariel y los símbolos!

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