Las raciones de Cuba

- 23/03/11
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Diríase que hoy nos iremos a dormir con dos buenas noticias para un país abocado a una transición, Cuba —aun cuando ambas estuvieran cantadas, por previamente anunciadas; —aun cuando la transición se parezca a una de esas «modélicas» lo que Bruno a Belcebú.

Pero atiéndase a la feliz acumulación, de camino a la almohada:

1) El tirano dice que es pasado —y que lo es desde hace lustro; y 2) Con la puesta en libertad de los dos últimos presos del Grupo de los 75, llega a su fin el evento más significativo del presidio político cubano en lo que llevamos de siglo —y más.

Paralelamente, la maquinaria propagandística del castrismo denuncia a nuevos enemigos —los blogueros con Yoani Sánchez a la cabeza—, les cuelga la etiqueta de mercenarios y se ufana de que son pocos y ya Cuba tiene ejército para contrarrestar las mercenarias acciones de este puñadito de inconformes. «Las razones de Cuba», llaman a la serie de videos donde engarzan este. Esos videos son más malos que pegarle a un padre, que se dice, pero es lo que hacen. Y les vale. Les sirve, vaya.

Oh, ¡las razones de Cuba! Ah, ¡esa astucia de la castrista Habana! Esa sublime habilidad para el mimetismo, la ocultación. ¡El embaraje! Sin caudillo y sin presos políticos distinguibles o distinguidos. ¡Paraíso de comu-congresistas a la vista; edén de cuentapropistas a la mano!

Teatralicémoslo, oigan. Que esto es teatro de operaciones. ¿No le llaman ciberguerra?

Escena #1: (Sonido de bocina roto por voz con ñangárico énfasis salida de rutilante altavoz Made in China. Proviene de vehículo parapolicial que recorre las calles): ¡Coge tu cambio aquí, cubano! ¡Tu cambio, aquí, patriota! ¡Pan con lechón a CUC devaluado! ¡Cada cederista es un cuentapropista y cada cuentapropista es un cederista! ¡El poder del pueblo: ese sí es poder!

Escena #2: (Frufrú de cortinas, todo muy tipo salón de los espejos en Versailles —el de la Île-de-France; no el de la Ocho): «Ya no hay presos», dice un cubaministro a variopinta audiencia internacional, «y el Comandante ahora es periodista con sentido del humor. Un cómico en excedencia, vaya. Chico, ¿por qué ustedes no nos miman más?» (Se lleva las manos a los ojos y se los achina) «¡Mírame: soy vietnamita phan-van-dong-ho-chi-minh-le-van-than» (Todos ríen).

Escena #3: (Cenáculo de opositores al castrismo. Caras largas. Las turbas rugen en la calle. Los sitiados esgrimen con desgana nikons y motorolas. Y una voz, de repente): «Caballero, ¿seguro que no podemos convencer a Juana Bacallao para que nos eche una mano?»

¡Las razones de Cuba! ¡Como si todo no se redujera, en realidad, a las raciones de Cuba!



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    Sexo, (arte) y disidencia en el poscomunismo

    - 10/03/11
    Categoría: Democracia, Poscomunismo, Transición | Etiquetas:
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    Las sociedades poscomunistas en las que perviven durante décadas rasgos totalitarios constituyen un campo de trabajo apasionante para quienes quieren imaginar la Cuba del mañana. Digo, para todos aquellos que rebasen la pueril e infantiloide creencia en una Cuba que vea súbitamente muerta la rabia, cuando muerto esté el perro. Que conciban transición milagrosa hacia una, digamos, republiquita próspera cuyos ciudadanos se conviertan de repente a la fe democrática y pasen por aquellos suizos que Estrada Palma imaginaba desandando el Paseo del Prado. (Los nuestros absortos en piernas y voz de las María Elvira del mañana.)

    Una idea igualmente pueril supone que los jóvenes de sociedades poscomunistas como las del espacio postsoviético muestran un pobre desarrollo de la conciencia cívica y apenas ofrecen contestación a las élites políticas, económicas y policiales que han diseñado democracias de baja intensidad.

    Bien al contrario, cualquiera que atienda a los movimientos sociales de Rusia, Ucrania o, en menor medida, Bielorrusia, encuentra centenares de iniciativas disidentes magníficas, provengan o no del mundo del arte. Hace unos meses comenté aquí una acción de las muchachas de FEMEN, un movimiento de jóvenes de Ucrania que se manifiestan con el torso desnudo y constituyen un fenómeno político y performático admirable.

    No son las únicas mujeres del espacio poscomunista con arrestos democráticos basados en mañas de género que pasean su disidencia por el paisaje de esas sociedades postransicionales.

    El pasado 1 de marzo el Art-Proyect Voiná (Guerra), concretamente una presunta Fracción Militar-Feminista de la que Voiná dice no ser responsable, llevó a cabo en el metro de Moscú, Rusia, la acción «Lamiendo la basura» («Лобзай мусора»). Esta consistió en perpetrar agresiones a las mujeres policías por un breve comando de supuestas lesbianas que se abalanzaban sobre ellas —la «basura» homófoba— y las besaban en la boca con lascivo ánimo de denuncia.

    ¡No me negarán que las muchachas de Voiná tienen ganas, además de coraje!

    De manera que, ¡ánimo, cubiches! No todo está perdido; al menos no lo estará en el subdemocrático mañana.

    Abundante testimonio de la acción «Lamiendo la basura» aquí. Sigue un buen recuento en video:

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      Una pieza de la banda sonora de la revolución

      - 17/02/11
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      Hay documentos sonoros de la historia de la revolución cubana, momentos de su banda sonora o su musique d’ameublement, si prefieren, que deberían compilarse en una secuencia única.

      Podría ser una buena música de ambiente que se escuchara en el ascensor que nos lleva y trae —arriba o abajo, según temporada. La selección debería ser cuidadosa y contendría, sin ánimo de ser exhaustivo, lo mismo un «¡Viva Cristo Rey!» ante pelotón de fusilamiento que un «¡Fidel, seguro, al yanqui dale duro!» coreado por centenar de miles de gargantas en la Plaza; lo mismo una descarga de Irakere que una bronca junto a pipa’e’láger en los carnavales; lo mismo la melodía de «Nocturno», aquel programa de radio, que una ovación de diez minutos a Castro I o un guaguancó improvisado en un patio de Marianao o un solar de San Miguel del Padrón; lo mismo un estentóreo «Seremos como el Che» en falsete que el silencio de Arnaldo Ochoa ante el tribunal que lo juzgaba o los sollozos apagados por el vidrio de la pecera del aeropuerto de La Habana en 1960 o, también, los pasos de quienes marchaban deprisa hacia los barcos por los muelles del puerto de Mariel en 1980… Etc., etc.

      Hay una pieza que no podría faltar de ninguna manera en esa recolección. Por performática, por criminal, por patriotera, por odiosa y a la vez por testimonio del odio más protohumano… Digo, el archivo de la grabación del intercambio entre la cabina del caza cubano que abatió a las dos avionetas de Hermanos al Rescate allá en 1996 y el Puesto de Mando en tierra. En unos pocos días hará 15 años de aquel acto brutal.

      Concéntrense en esa grabación, aun cuando la conozcan. Cierren los ojos. Aíslense. Utilicen auriculares si los tienen a mano. Y mientras escuchan esa secuencia de apenas dos minutos, intenten visualizar por un instante la palabra «Reconciliación» cruzada por un arcoiris…

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        La Revolución de los Pestillos: una rebelión a la inversa para Cuba

        - 29/01/11
        Categoría: Cambios en Cuba, Castro & Family, Transición | Etiquetas:
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        El castrismo reparte un lema a sus corderitos cada vez que los convierte en lobos para acosar a los disidentes que se manifiestan en las calles.

        Es bien conocido el espantoso mantra: «¡Esta calle es de Fidel! ¡Esta calle es de Fidel!», chillan.

        Hay un buen chiste apoyado en ese eslogan, cuya autoría, de estar firmada, desconozco. Es el de transeúnte que ve pasar a grupito de alborotadores castristas sobre el calamitoso pavimento de La Habana y sorteando los charcos pestilentes al grito de «¡Esta calle es de Fidel!» y pregunta con toda inocencia: «Chico, si la calle es de él, ¿por qué coño no la arregla?»

        En estos días Túnez y ahora Egipto muestran que tomar las calles, las de Ben Alí o Mubarak, basta para conmocionar un régimen dictatorial, empujarlo a la renuncia —Ben Alí— o a reformas que transformen de veras el paisaje social —eso si Mubarak consigue aguantar después de su promesa de reformas que escuché hace unos instantes, lo que dudo.

        Salir a la calle es ganarla, pues. Lo fue en Dresden o en Timisoara ya antes. Y ahí paro para no hacer la historia muy larga.

        Esta tarde conversaba sobre el asunto con colega catalán que ha viajado a Cuba un par de veces y de pronto me iluminó —dicho sea con alarde humorístico.

        —Pero ¿qué van a tomar las calles los cubanos si se pasan el día en ellas? —me espetó—. Siempre los veo jugando dominó en las aceras, bebiendo ron en los muros, el del Malecón incluido, las jineteras por todos lados. ¡La calle ya ustedes la tienen, así que búsquense otra solución! —concluyó entre risas.

        Me iluminó, dije.

        Y sí, oigan, ¿no será mejor que los cubanos se encierren en sus casas, ya que la calle se la reparten con «Fidel»?

        Por probar, digo. Una revolución por ocupación inversa. Se encierran, pasan el cerrojo y a aburrir a la policía. Como aquel efecto que se le presumía a la bomba de neutrones, ¿recuerdan? La ciudad intacta y desierta.

        Va y Castro II acaba pidiéndoles de rodillas que lo derroquen. Va y matan al régimen de aburrimiento.

        Que por probar no quede, oigan.

        No ganaremos para esos modernos bautizos de rebeliones con nombres de flores o colores, pero no creo que le hagamos ascos, de tener éxito, a lo de «Revolución de los Pestillos».



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          Después de la revolución, la evolución

          - 27/01/11
          Categoría: Poscomunismo, Transición | Etiquetas:
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          Mientras tanto, hubo en nuestro país una revolución. El Estado cambió. Pero esta revolución no consistía en la toma de un poder existente o partido político en el Estado, sino que la revolución nacionalsocialista significa la completa subversión de la totalidad de la existencia alemana [die völlige Umwälzungdes gesamten deustchen Daseins]. Ello también comprende la Universidad. ¿Cómo se perfile ahora la Universidad en el nuevo Estado? El nuevo estudiante ya no es el ciudadano académico, ahora pasa por el servicio social, forma parte de las SA o de las SS, hace deporte al aire libre. En poco tiempo todo se unirá en una gratificante armonía. El nuevo docente hace planes para la Universidad, escribe folletos sobre el nuevo concepto científico, se habla sobre los estudiantes políticos, sobre las facultades políticas, se dan ponencias sobre el folklore y el servicio social. Esto no es más que una repetición de lo antiguo. Cuando mucho, es un traspaso extrínseco de ciertos resultados de esta revolución junto a una interiorización que se arrastra con la misma tranquilidad de antes.

          ¿Qué más hay, entonces, que hacer? En las palabras del mismo “Führer”, la revolución ha terminado y ha dado lugar a la evolución. La evolución debería relevar la revolución. Pero la revolución en la Universidad alemana no ha terminado, ni siquiera ha empezado. Y si en el sentido de las palabras del “Führer” la evolución ha llegado, sólo se podrá llevar a cabo a través de la lucha y dentro de la lucha. La revolución en la Universidad alemana no tiene relación con el cambio de apariencias externas. La revolución nacionalsocialista constituye y constituirá la re-educación total de la gente, de los estudiantes y del joven plantel docente por venir. Esto no puede ocurrir al margen de la nueva realidad [der neuen Wirlichkeit], sino sólo cuando nosotros mismos formemos parte de la nueva realidad y la experimentemos. Sólo lo puede experimentar el que tiene el verdadero sentido para experimentarlo, no el observador que quizá sólo lee literatura nacionalsocialista para educarse en el habla, sino aquellos que participan ya de que la realidad revolucionaria no es algo presente [Vorhandener], sino que está en su esencia, que apenas se está desarrollando, que apenas está llegando.

          Completo aquí.

          [Nota de Fronterad: Este texto, incluido en las Obras Completas de Martin Heidegger, no había sido publicado antes en español. Recoge (por obra de un periodista del Tübienger Chronik) la conferencia dictada por el rector Heidegger en Tubinga el 30 de noviembre de 1933 bajo el título Die Universität im nationalsozialistischen Staat. El texto fue publicado por primera vez en el periódico La crónica de Tubinga el 1 de diciembre de 1933. (Se trata, añado, de conferencia distinta al célebre «Discurso del Rectorado»: La autoafirmación de la universidad alemana, pronunciado el 27 de mayo del mismo año).]



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            Cosas de bloggers de Túnez y blogueros cubanos

            - 19/01/11
            Categoría: Transición | Etiquetas:
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            Nada me ha divertido hoy más que los ecos del nombramiento de Slim Amamou como Secretario de Estado de Juventud y Deportes del gobierno de transición en Túnez.

            Slim Amamou es un blogger tunecino, abogado de la extensión del uso libre de la Internet en su país, activo twittero por demás, cuyas páginas eran bloqueadas —y lo están todavía, que las transiciones son lentas— por el gobierno de su país.

            Y me ha divertido, no porque conceda capacidad de traslación de estos acontecimientos a Cuba, sino al imaginar que quienes sí lo hacen y a la vez repudian a los blogueros cubanos contestatarios con Yoani Sánchez a la cabeza, deben estar haciéndose sangre en los dedos, deglutidas ya las uñas.

            Esos Yohandry por allá y algunos comecandela de por acá. ¡Cómo les habrán temblado los belfos! ¡Claudia Cadelo dirigiendo el INDER, por ejemplo! ¡Ja!

            Para unos y otros —higiénica cortesía— A Night in Tunisia: que les sirva de bálsamo y duchita. Que no de luchita: de esa no cojan, oigan.

            Recuerden que los caminos del Señor son inescrutables. Y así con los de los señores Ben Alí y Castro. ¡Imagínense si no lo será el pelo suelto y carretera de los «cuarenta ladrones» magrebíes o caribeños! ¿Quién se atreve a jugar cartas de pitonisa?

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