(…) Marco Rubio no quiere que los cubanos residentes en los Estados Unidos viajen a Cuba. No ha pisado ese país en su vida el bueno de Marco y busca que lo imiten. Y yo me alegro no saben cuánto por tantos cubanos que… huyeron del castrismo en busca de libertad, pero Marco Rubio, que de esa isla sabe lo que yo de Kazajastán —esto es ser generoso, ¡tengo mis días!: yo sé más de Kazajastán que Marco de Cuba diez veces— no quiere que viajen. Odio prestado el de Rubio (…) Sigue leyendo…
(…) Pues porque toda relación con los empleados de la maquinaria represiva de los hermanos Castro requiere mimemos con el mayor interés el tamaño del desprecio que nos despierta esa gente. Que dediquemos el mayor interés a alimentar el asco que sentimos por esos hijos de puta. Y muy especialmente, cuando se trata, como en el caso de este pobre Serpa, de un mero chivato. Un chivato que burla a mujeres que sufren el presidio de sus esposos o hijos. (¡Y es a nosotros a quienes llaman gusanos, oigan!) Sigue leyendo…
De Rómulo Sans, fotógrafo barcelonés que ha residido largas temporadas en La Habana y Nueva York, y ha trabajado en medio mundo, Miami incluido… hoy les muestro unas pocas imágenes de la serie LOST. Yo prefiero llamarla PNR @ NYC, pero el artista nombra.
LOST muestra a un policía cubano deslocalizado en Nueva York. Uniformado aún y desarraigado ya. Un desdichado OOPArt. El resto de las fotografías…
—Todo iba tan bien, compadre —ladró apenas con las orejas gachas. Cuando se pone melancólico, a Bruno se le pone cara de Schopenhauer—. Teníamos a esos dos trovadores bien encaminaditos. Silvio con sus críticas sosas pero eficaces en La Habana; Pablo con las suyas en el extranjero, más subiditas de tono. Y todo en los periódicos cada vez que piaban o pitaban. ¿No viste el editorial que publicó la revista Pelo, pico y pata de julio pasado? Era un ocaso perfecto y bien administrado. Singáo Edmundo.
—Tómatelo por el lado bueno, Bruno. Cada vez que los revolucionarios polemizan habrá más revolucionarios que adopten la posición del díscolo. Es una win-win situation. ¡No falla!
Saltó del butacón y se extendió sobre la alfombra.
—¡No falla! —ladró—. A ustedes lo único que nunca les falla es el gusto por hacer el ridículo. Sigue leyendo…
En el campo de exterminio de Sobibor los alemanes implementaron un peculiar sistema para esconder sus crímenes. Los campesinos de las aldeas vecinas solían trabajar muy cerca de las alambradas y había que silenciar a los condenados que eran conducidos a las cámaras de gas cuando lloraban e imploraban clemencia, conscientes de repente de la suerte que les esperaba. Evitar que se supiera lo que ocurría dentro del perímetro cercado.
El método, como es sabido, consistió en la cría de unos trescientos gansos en improvisada granja estratégicamente ubicada junto a la cámara de gas. Cada vez que los condenados avanzaban hacia la muerte, unos chiquillos —también prisioneros— asustaban a los gansos y estos armaban crispado revuelo que silenciaba a golpe de graznidos los lloros de las víctimas.
Hoy se cumple el primer aniversario de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, una muerte en prisión que quiso ser silenciada y minimizada mancillando su nombre. A ello se aplicaron con celo los gansos de La Habana. ¡Cómo graznaron, madre mía! Sigue leyendo…
—Oye, Jorge, pero ¿de verdad no vas a decir ni una palabra de esto?
—Yo es que, cuarenta y ocho horas después, todavía estoy absorto en la contemplación del personal expatriado… Sigue leyendo…
Hasta donde he alcanzado a ver en una primera ojeada, no hay revelaciones de peso. Más bien se trata de rastros del trabajo operativo sobre espías que nunca llegaron a penetrar verdaderamente servicios de inteligencia, organismos de gobierno o consejos de empresas relevantes. Pero a mí me estimulan las historias de espías, forman parte del mundo cinematográfico y literario en el que me crié, y aquí comparto (sígase el primer enlace allá arriba) los fragmentos de esta.
El delicioso nombre de la operación —«Ghost stories»— es el título de la novela o colección de estampas para la que se quedan cortos como personajes de intriga. (Yo antes pensaba que no.) Tan solo el clamoroso atractivo sexual de Anna Chapmann parece aquí materia de sujet, pero de uno cinematográfico.
En los espías de otras épocas —los que espiaban para los Aliados, por ejemplo— había una dimensión heroica. En los que espiaban para los soviéticos había una profundidad enigmática que los supervivientes del comunismo solemos confundir con la mera imbecilidad.
En cambio, los espías que pululan ahora por los pliegues de la historia que vemos hacer —y no me refiero a los infiltrados en Al-Qaeda o los narcos, por citar dos enclaves de la lucha undercover contemporánea— son gente corriente que sirve a una geopolítica rizomática y lábil. Son, y me quito el sombrero ante quien puso membrete a esta operación, fantasmas. Y las suyas son desvaídas historias de fantasmas.
Volviendo de prisa al hotel para tomar el camino de vuelta a Barcelona, me encontré de repente este deslumbrante homenaje a Joseph Brodsky en Sadovoye Koltsó casi tocando a Novii Arbat.
También eso es Moscú. Una ciudad que mima a sus poetas. Y en este caso, en el Moscú poscomunista, a un poeta exiliado en los años de la vulgaridad comunista, a mi modelo del poeta exiliado.
—Lo malo es que es el juicio más divertido que veremos en años.
—Posada Carriles, compadre. La «Némesis» de Fidel, como repiten ahora los periódicos…
—…
—Porque, tú, y dime la verdad, ¿quieres que salga absuelto o que lo empapelen?
—¡Absuelto!
—Coño, ¡es un terrorista!
—En El Paso se lo juzga por mentirle a los americanos para obtener la residencia y jamar en La Carreta, Ayestarán, Versailles o Las Culebrinas. Oye, ¡si se juzga por eso a miles de cubanos en Miami y alrededores, todos culpables! ¡Imagínate el lío! ¡Empapelan a media ciudad o a ciudad y media! Todos los que juraron y perjuraron que jamás fueron comunistas, que fueron opositores día y noche… Toda esa biografía inventada, que ni Jacobo de la Vorágine.
—Pero…
—Sin peros… Juzgan a un cienfueguero X —y olvídate que se apellida Posada Carriles— por «mentiroso». Por mentir a gobierno para obtener prebenda. Juzgan a cubano que llega a Miami por actuar como cubano que llega a Miami. ¡Absuelto, socio! ¡O empapelados millares! ¡Tú imagínate que las televisiones de esa ciudad no habrían tenido ni una jeta de insider que mostrar si todos los que llegan contaran a quién sirvieron y cuánto!
—Ferro, ¡es un terrorista!
—Pues, que se juzgue eso mañana. Pero en El Paso, la historia de tantas mentiras contadas por esbirros y esbirritos de los hermanos Castro lo debería absolver. Y espero así sea, a pesar del plasta de abogado que se buscó.
Tristán de Jesús Medina
Retrato de apóstata con fondo canónico. Artículos, ensayos, un sermón. Selección y prólogo de Jorge Ferrer. Editorial Colibrí, Madrid, 2004.
Minimal Bildung
Veintinueve escenas para una novela sobre la inercia y el olvido Editorial Catalejo, Miami, 2001.
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