Recetas cubanas para la Navidad de 1959

- 30/04/11
Categoría: e-cuba | Etiquetas:
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No vale la pena entorpecer el acceso a esta joya con comentario alguno. Es recomendación que les hago para el weekend.

Se trata de un libro de recetas de cocina que publicó la Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación cubano a finales de 1959, cuando aquello cumplía su primer añito de existencia.

Se lo debemos, cómo no, al Archivo de Connie, uno de los proyectos digitales (peri)cubanos más interesantes que conozco.

Repárese en el capítulo de agradecimientos… Admírense esas recetas y ensáyense en los fogones. A mí me espera fin de semana venturoso. ¡Gracias, Connie!

Acceder a Recetas cubanas AQUÍ.

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La alfabetizadora Lucy y el irreductible Desi Arnaz

- 26/02/11
Categoría: Cine | Etiquetas:
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Sonrían, que es fin de semana. Aquí les dejo esta desopilante escena de I love Lucy a la que me condujo esta tarde una página de The Havana Habit, último y magnífico libro de Gustavo Pérez Firmat al que volveré aquí en unos días.

Lucy intenta «alfabetizar» a Desi, siempre apegado a su acento cubano, y… ya decidirán ustedes quién gana.

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De cómo Orlando Zapata Tamayo venció a los gansos de La Habana

- 23/02/11
Categoría: e-cuba, Oposición | Etiquetas:
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En el campo de exterminio de Sobibor los alemanes implementaron un peculiar sistema para esconder sus crímenes. Los campesinos de las aldeas vecinas solían trabajar muy cerca de las alambradas y había que silenciar a los condenados que eran conducidos a las cámaras de gas cuando lloraban e imploraban clemencia, conscientes de repente de la suerte que les esperaba. Evitar que se supiera lo que ocurría dentro del perímetro cercado.

El método, como es sabido, consistió en la cría de unos trescientos gansos en improvisada granja estratégicamente ubicada junto a la cámara de gas. Cada vez que los condenados avanzaban hacia la muerte, unos chiquillos —también prisioneros— asustaban a los gansos y estos armaban crispado revuelo que silenciaba a golpe de graznidos los lloros de las víctimas.

Hoy se cumple el primer aniversario de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, una muerte en prisión que quiso ser silenciada y minimizada mancillando su nombre. A ello se aplicaron con celo los gansos de La Habana. ¡Cómo graznaron, madre mía! Los Manuel Lagarde, los Enrique Ubieta, los Miguel Barnet, los Edmundo García… ¡Cómo se esforzaron en silenciar la muerte de Orlando Zapata todos esos gansos! ¡Cuánto buscaron ensuciar el nombre de quien se dejó la vida en una prisión de los hermanos Castro, indoblegable porque tozudo, tozudo porque indoblegable!

Un año después, Lagarde, Ubieta, Barnet, García continúan graznando para silenciar las voces de las víctimas. Graznidos los de esos gansos que reciben desprecio unánime. Nombres, los suyos, que seguramente —y con la excepción de Barnet— apenas un puñado de lectores de este blog conoce.

Y mientras, Orlando Zapata Tamayo crece como una de las víctimas del régimen penitenciario castrista a la vez que su martirio ayudó a aliviar la suerte de muchos otros. Porque ya no hay graznido de asalariado ganso de una tiranía que consiga acallar el testimonio de quienes la padecen, incluso hasta la muerte.

¡En paz descanse Orlando Zapata Tamayo!

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Una pieza de la banda sonora de la revolución

- 17/02/11
Categoría: Transición | Etiquetas:
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Hay documentos sonoros de la historia de la revolución cubana, momentos de su banda sonora o su musique d’ameublement, si prefieren, que deberían compilarse en una secuencia única.

Podría ser una buena música de ambiente que se escuchara en el ascensor que nos lleva y trae —arriba o abajo, según temporada. La selección debería ser cuidadosa y contendría, sin ánimo de ser exhaustivo, lo mismo un «¡Viva Cristo Rey!» ante pelotón de fusilamiento que un «¡Fidel, seguro, al yanqui dale duro!» coreado por centenar de miles de gargantas en la Plaza; lo mismo una descarga de Irakere que una bronca junto a pipa’e’láger en los carnavales; lo mismo la melodía de «Nocturno», aquel programa de radio, que una ovación de diez minutos a Castro I o un guaguancó improvisado en un patio de Marianao o un solar de San Miguel del Padrón; lo mismo un estentóreo «Seremos como el Che» en falsete que el silencio de Arnaldo Ochoa ante el tribunal que lo juzgaba o los sollozos apagados por el vidrio de la pecera del aeropuerto de La Habana en 1960 o, también, los pasos de quienes marchaban deprisa hacia los barcos por los muelles del puerto de Mariel en 1980… Etc., etc.

Hay una pieza que no podría faltar de ninguna manera en esa recolección. Por performática, por criminal, por patriotera, por odiosa y a la vez por testimonio del odio más protohumano… Digo, el archivo de la grabación del intercambio entre la cabina del caza cubano que abatió a las dos avionetas de Hermanos al Rescate allá en 1996 y el Puesto de Mando en tierra. En unos pocos días hará 15 años de aquel acto brutal.

Concéntrense en esa grabación, aun cuando la conozcan. Cierren los ojos. Aíslense. Utilicen auriculares si los tienen a mano. Y mientras escuchan esa secuencia de apenas dos minutos, intenten visualizar por un instante la palabra «Reconciliación» cruzada por un arcoiris…

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Después de la revolución, la evolución

- 27/01/11
Categoría: Poscomunismo, Transición | Etiquetas:
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Mientras tanto, hubo en nuestro país una revolución. El Estado cambió. Pero esta revolución no consistía en la toma de un poder existente o partido político en el Estado, sino que la revolución nacionalsocialista significa la completa subversión de la totalidad de la existencia alemana [die völlige Umwälzungdes gesamten deustchen Daseins]. Ello también comprende la Universidad. ¿Cómo se perfile ahora la Universidad en el nuevo Estado? El nuevo estudiante ya no es el ciudadano académico, ahora pasa por el servicio social, forma parte de las SA o de las SS, hace deporte al aire libre. En poco tiempo todo se unirá en una gratificante armonía. El nuevo docente hace planes para la Universidad, escribe folletos sobre el nuevo concepto científico, se habla sobre los estudiantes políticos, sobre las facultades políticas, se dan ponencias sobre el folklore y el servicio social. Esto no es más que una repetición de lo antiguo. Cuando mucho, es un traspaso extrínseco de ciertos resultados de esta revolución junto a una interiorización que se arrastra con la misma tranquilidad de antes.

¿Qué más hay, entonces, que hacer? En las palabras del mismo “Führer”, la revolución ha terminado y ha dado lugar a la evolución. La evolución debería relevar la revolución. Pero la revolución en la Universidad alemana no ha terminado, ni siquiera ha empezado. Y si en el sentido de las palabras del “Führer” la evolución ha llegado, sólo se podrá llevar a cabo a través de la lucha y dentro de la lucha. La revolución en la Universidad alemana no tiene relación con el cambio de apariencias externas. La revolución nacionalsocialista constituye y constituirá la re-educación total de la gente, de los estudiantes y del joven plantel docente por venir. Esto no puede ocurrir al margen de la nueva realidad [der neuen Wirlichkeit], sino sólo cuando nosotros mismos formemos parte de la nueva realidad y la experimentemos. Sólo lo puede experimentar el que tiene el verdadero sentido para experimentarlo, no el observador que quizá sólo lee literatura nacionalsocialista para educarse en el habla, sino aquellos que participan ya de que la realidad revolucionaria no es algo presente [Vorhandener], sino que está en su esencia, que apenas se está desarrollando, que apenas está llegando.

Completo aquí.

[Nota de Fronterad: Este texto, incluido en las Obras Completas de Martin Heidegger, no había sido publicado antes en español. Recoge (por obra de un periodista del Tübienger Chronik) la conferencia dictada por el rector Heidegger en Tubinga el 30 de noviembre de 1933 bajo el título Die Universität im nationalsozialistischen Staat. El texto fue publicado por primera vez en el periódico La crónica de Tubinga el 1 de diciembre de 1933. (Se trata, añado, de conferencia distinta al célebre «Discurso del Rectorado»: La autoafirmación de la universidad alemana, pronunciado el 27 de mayo del mismo año).]

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Breves apuntes (sangrantes) sobre la historia de Cuba

- 26/01/11
Categoría: Exilio | Etiquetas:
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Hoy en torno a la mesa, en Pampero.

Charlamos sobre animales: Machado, Batista, Fidel. Seguidamente ordenamos trozos de otros animales distintos (y sangrantes): par de solomillos, cuadril, entrecot, y morcilla para hacer boca…

—Los cubanos —dice uno de nosotros, inspirado, mientras nos preparan la orden gruesa— somos un pueblo amante de la libertad.

Pregunta otro:

—Pero ¿han dado alguna muestra masiva de serlo en los últimos cincuenta años? Una sola, ¿la hay documentada?

Y ahí se va a armar la gorda, cada uno con su argumento. ¡La cosa promete, señora!

Pero, ay: llega de repente el camarero con las libras de carne sudando sangre y oliendo a leña.

¡Stop!

¡Sangre y leña servidas en plato! ¡Qué susto, tú! ¿Es que vamos a masticar metonimias?

Rápidos, pasamos a discutir los vinos. Una materia en la que es súbito el acuerdo sobre el regalo, pero son prolongadas las disquisiciones posteriores.

Sí, hay que lavarse manos y deseos antes de sentarse a la mesa. Digerir es ejercicio que exige algo más que cuchillo que trincha carne blanda y servilleta que trabaja para lavarnos la sonrisa.

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