Ernest Hemingway entrevistado en La Habana

- 20/01/11
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Ernest Hemingway entrevistado en la Finca Vigía, La Habana, tras recibir el Premio Nobel de Litreratura en 1954.

h/t: Cubaencuentro



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    Fiel Castro, de Ricardo Vega

    - 09/01/11
    Categoría: Arte, Castro & Family, Cine | Etiquetas:
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    Por fin es de acceso libre, lo es desde hoy, Fiel Fidel Castro, un magnífico documental de Ricardo Vega al que ya me he referido alguna que otra vez aquí.

    Fiel Fidel Castro está armado sobre materiales de archivo que Ricardo rastreó y sacó de Cuba. Eso, con ser ya materia loable, fue apenas el sustrato de un montaje magnífico: un retrato de Cuba en el espejo del dictador.

    Llevo años recomendando y enseñando este documental. Me produce un gozo inmenso poder hacerlo ahora también aquí.

    Ricardo Vega es un cineasta cubano exiliado en París.

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      Memorias de una familia cubana

      - 08/01/11
      Categoría: Arte, Cine | Etiquetas:
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      En pocas ocasiones como en este documental de Yan Vega se ha hecho mejor recorrido de la historia de muchas familias cubanas en el último medio siglo. Es la historia de otros contada con el apoyo del álbum fotográfico de unos pocos. Una familia de la que conozco a algunos miembros, lo que me permite aquilatar la veracidad —por si no fuera suficiente con la más que evidente verosimilitud— de esta historia con secuencia final que cada vez me produce la misma tristeza.

      Pocas, muy pocas veces se hizo más con medios tan escasos.

      Yan Vega es cubano, reside en París y estudió en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba.

      Memorias de una familia cubana fue producido por Mémoire Mágnetique y ARTE France.

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        Retazos del Holocausto: un Regalo de Reyes

        - 06/01/11
        Categoría: Israel | Etiquetas:
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        La vida bajo el universo concentracionario estaba llena de momentos desconcertantes. Todos los sobrevivientes nos han dejado alguno. Tantas veces reacios a concebir la magnitud del horror, esas anécdotas alimentan el estupor que nos asalta ante crónicas armadas masacre a masacre.

        Trabajando hoy sobre testimonios de sobrevivientes del campo de exterminio de Ponary, me he tropezado con dos de esas escenas absolutamente delirantes.

        Sirvan a modo de regalo de Reyes.

        Llega a Ponary un convoy cargado con 2.500 mujeres del gueto de Vilnius. Habían sido escogidas entre las más sanas y hermosas. Se les dijo que iban a ser reasentadas en Kaunas. En realidad, las conducían al borde de zanjas ya abiertas en Ponary.

        Y sucede lo que sigue:

        Weiss metía prisas a todos. «Deprisa, deprisa», repetía sin cesar. En medio del ajetreo se abrieron de repente las puertas de uno de los vagones (Kozlovski estaba situado junto a ellas precisamente) y una mujer tropezó y cayó al suelo al intentar apearse. A una señal de Weiss, la operación se detuvo en seco. Seguidamente reunió a todos los presentes y les soltó el siguiente discurso: «¿Cómo ha podido ocurrir que una mujer cayera al salir del vagón y no haya encontrado un brazo en el que apoyarse? ¿Dónde diablos está vuestro sentido de la caballerosidad? ¿A dónde ha ido a parar vuestra gentileza con las señoras? ¿Acaso no veis que esta mujer podría ser mañana la madre de un ser humano como cualquiera de nosotros?» Y así sucesivamente. Durante diez minutos enteros Weiss estuvo riñendo a sus hombres por la penosa manera en que se habían comportado con aquella mujer. Cuando le pareció que habían aprendido la lección les hizo una señal para que continuaran. Entonces los guardias condujeron a las mujeres hasta el borde de la zanja y las masacraron a todas, incluida, claro, la desdichada que había resbalado al bajar del vagón.

        Tres años después de la masacre de Ponary, los alemanes trasladaron allí a ochenta prisioneros de guerra, muchos de ellos judíos, para exhumar e incinerar los cadáveres enterrados en las fosas comunes. Querían borrar las huellas de las masacres. Uno de los integrantes de esa brigada relata la siguiente escena:

        Contábamos en nuestra brigada con un chico de apenas dieciséis años, Benia Vulf. En una ocasión Benia cruzó la carretera por delante de un coche que se desplazaba a gran velocidad y estuvo a punto de ser atropellado. Situado a cierta distancia, aunque siempre atento, el Sturmführer fue testigo del incidente. Fuera de sí, hizo sonar su silbato y ordenó reunir a toda la brigada. Y allí nos vimos de repente, mugrientos y empuñando nuestras palas, asistiendo a la inclemente regañina que se derramaba sobre Benia Vulf: «¡Vaya imperdonable descuido el tuyo!», lo increpó el Sturmführer. «Has estado a punto de perder un brazo por gusto. ¡Imagínate qué desgracia! Peor aún: ¡ese coche podría haberte matado! Y eso habría sido una verdadera tragedia. La vida es un regalo de Dios y nadie tiene derecho a disponer de ella a su antojo. Y menos tú, un chiquillo de apenas 16 años que tiene toda la vida por delante».

        Finalizado el responso, se reanudaron los trabajos. Consistían en sacar de la fosa común los cadáveres de las 2.500 mujeres asesinadas, todas ellas completamente desnudas, e incinerarlos en inmensas piras. Los sacaban con garfios que desmembraban los cuerpos, etc. Naturalmente, todos los «empleados» en semejante empresa, incluido el joven Benia, estaban condenados a muerte de antemano.

        (Ambos testimonios son traducción (provisional) de Jorge Ferrer)



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          (Video:) José Lezama Lima

          - 21/11/10
          Categoría: Literatura | Etiquetas:
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          José Lezama Lima en unas de las pocas imágenes suyas que se conservan. Tal vez las únicas. Algo de veras notable, si se piensa que vivió hasta 1976. Algo tanto más notable, esa ausencia de trazo en celuloide, cuanto que demuestra con creces un ostracismo que estas mismas imágenes, donde aparece junto a Nicolás Guillén y Juan Marinello, entre otras figuras de la cultura cubana de los ’60, disimularía.

          Las imágenes, cortesía del cineasta Manuel Zayas, fueron encontradas por él en 2003 —cuando trabajaba en su magnífico documental Seres extravagantes— y aparecieron guardadas «en los archivos de Cubanacán, en una vieja lata oxidada».

          Advierto que aparece muy fugazmente, en 0:03, la leyenda «ICAIC Folklóricas: Danzas hindúes», a modo de descripción. Tengo para mí que a Lezama le habría divertido que lo veamos hoy de esa guisa, bajo la admonición de Shiva.

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          UPDATE:

          Manuel Zayas ha tenido la gentileza de enviarme información adicional sobre las imágenes. Gracias.

          Hola, Jorge:

          Originalmente, este material estaba en película positiva de 35mm, en blanco y negro. Se corresponde a descartes, o sea, material fílmico no utilizado en ninguna producción audiovisual. Después de encontrar ese material, referenciado en una vieja lata oxidada con la marca “Not. 14.2002″, logré que me hicieran un telecine, o sea, un transfer a video de aquella película en alto grado de descomposición. De ahí que, en el plano general de la sala, con mesa y personas al fondo (LL entre ellos), la imagen esté fuera de foco. Esto es resultado del alto grado de deterioro de aquella película.

          Aprovechando que investigaba para mi documental de Nicolasito Guillén Landrián, durante unos seis meses me dediqué a rastrear en los archivos del ICAIC, imágenes del juicio a Heberto Padilla y otras de Lezama Lima y Virgilio Piñera. Las imágenes del affaire Padilla están a buen recaudo en algún archivo del Consejo de Estado, al cual, por supuesto, no se facilita acceso. Según los que asistieron a aquel juicio neoestalinista, Lezama y Virgilio formaron parte del público. Con lo cual, es posible que ambos aparezcan retratados en aquel reportaje de la ignominia.

          De Lezama Lima solo aparecieron estos descartes, su presencia fílmica no ocupa más de 11 segundos. Así, literalmente. Aunque parezca increíble, es lo que hay. No existe (porque nunca se hizo o no se conserva) otra filmación de LL. Te lo confirmo con total certeza, porque me dediqué con afán a buscar cualquier fotograma del escritor. Se comenta, y varias fuentes lo han confirmado, que a raíz de la muerte de Lezama Lima, Alfredo Guevara ordenó filmar el entierro. Pues bien, parece que resultó contraproducente enseñar estas imágenes, que igualmente están archivadas fuera del ICAIC, allí ni rastro. De lo que yo encontré, quizá no exista nada, dado el alto grado de deterioro de aquel rollo de película olvidado. Y como mismo ocurrió con Lezama, de Virgilio Piñera apenas existe nada, más que una breve aparición suya en una nota de noticiero cuando un premio Casa de las Américas, muy a los comienzos de la revolución. Es triste. Pero así de enfática y arbitraria es nuestra historia.

          (Si lo estimas oportuno, esto lo puedes citar o reproducir).

          Va un abrazo, M.



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            De guetos, horrores y efemérides, neurocirugía mediante…

            - 16/11/10
            Categoría: Israel, Libros | Etiquetas:
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            Al maestro de escuela A. Yerushalmi, un judío lituano, le debemos uno de los escasos Diarios escritos en los guetos del Este de Europa bajo la ocupación nazi. He dedicado el fin de semana y parte del día de hoy a trabajar en su traducción al español. Un documento de veras extraordinario: la obra de un notario que da fe de una esquina del Holocausto.

            Como saben mis allegados, y mucho mejor mis colegas, traducir textos donde uno se pasa horas trasegando con el horror, me requiere desarrollar estrategias de contención, vías de escape. Algo, por cierto, que no es privativo de este oficio ni mucho menos. Recuerdo mi impresión cuando hace años un neurocirujano amigo me invitó a pasar una mañana en el quirófano. Tenían tres operaciones quirúrgicas previstas para la jornada y dos de ellas buscaban extirpar tumores ubicados sobre la silla turca, operaciones estas que, al menos entonces, se realizaban abordando al enemigo por medio de un corte sobre la encía del maxilar superior del paciente y levantándole la piel del rostro como quien descorre una cortina. Un espectáculo nada alegre para profanos. No tuve espejo a mano, pero sé que mi cara, aun pegada a mis huesos, fue blanca y lila, lila y blanca, mientras se descolgaban aquellas caras de tipos anestesiados y condenados a muerte, o casi. Eso sí, los neurocirujanos amables que se divertían con mi turbación metían el bisturí y discutían sobre baseball. Así se relajaban, me explicaron más tarde.

            Con el Diario de Yerushalmi he ensayado juegos distintos que me distraigan de la relación de muertes que anota, una a una, millar a millar. Una de ellas es la de conectar las fechas de las entradas con otras fechas, con efemérides. Así, por ejemplo, esta entrada, escrita exactamente diez años antes de que Fidel Castro comenzara su ascenso al poder, me arrancó una sonrisa, salvas sean las abismales distancias.

            26 de julio de 1943. La noticia de la dimisión de Mussolini fue recibida en el gueto con estupor a la vez que con alegría. No obstante, todos se comportan con serenidad. Saben cuánto les puede costar la menor ostentación de sus sentimientos. ¡Es mucho lo que nos queda por sufrir todavía!



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