Leo las glosas de los augurios [1] para el 2010 de afrocubanos afines y no afines al régimen de La Habana. ¡Hasta al NYT [2] se encarama la política cubana que vaticinan los caracoles caídos así o asá! ¡Hay que joderse con ese país y la manera en que se lo lee!
«Sostienen los babalaos», se lee en los periódicos…
Cincuenta y pico de años de dictadura, presos los presos, apaleados los apaleados, un paisaje de apoyo al régimen que no lo desentraña nadie, pero, oye, hay que soplarse lo de «sostienen los babalaos» y «la Letra del Año».
BrotherDante [3] escribía anoche en Twitter: «It’s 2010, and still, no flying cars. This is the bullshit.»
Eso. Y es 2010 y la misma sonsera con los caracoles.
No para ahí la cosa.
Desde que comenzaron a cocerse las fiestas, el hilo de Facebook no cesaba de llamar a una «Jornada de oración virtual» [4]. Centenares de cubanos se han adherido a tal iniciativa a favor de «la libertad de Cuba». No son muchos, cierto, pero algunos son tenaces como las olas.
Del adjetivo «virtual» dice el DRAE:
1. adj. Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real.
Vamos, que si «oración efectiva» es oxímoron, «oración virtual» sería oximorónica redundancia. Pero los entusiastas, dale que te dale con su mensaje, que copio en sus mayúsculas:
“CONCEDENOS SEÑOR LA LIBERTAD PARA CUBA Y CONCEDENOS LA ENTEREZA NECESARIA, PARA MANTENERLA POR SIEMPRE. ¡AYUDANOS SEÑOR!”.»
La picúa iniciativa tuvo también, cómo no, su requetepicúo cartel:

Leo una y otra vez ese mensaje difundido por ciudadanos cubanos que viven en sociedades libres y mayoritariamente laicas. Se trata de oración que firma cierto José Ángel Chaviano Febles desde Hialeah.
Educados quienes lo pasean por Facebook en el ateísmo científico o al menos en el agnosticismo. Con toda seguridad expioneros y exjóvenes comunistas.
De algunos sé que son profesionales exitosos en ciencias diversas. Gente a la que no imagino beata, con la cabeza cubierta en la iglesia los domingos, rezando el rosario por las tardes mientras se preparan para noche chapoteando en Facebook, Twitter o Blogspot.
Más bien los imagino como ciudadanos posibles de una Cuba futura. Capaces, ya hoy, de comprender la naturaleza del totalitarismo cubano y de adivinar las vías democráticas para desmontarlo; dueños de un discurso sobre la política en las sociedades donde viven y votan… En definitiva, cualquier cosa menos émulos de De Maistre, cuando de imaginar la relación entre la política y la religión se trata.
Pero aun así, juegan a esto con un «Señor» al que no ponen apellido. Reléase, paladéese:
“CONCEDENOS SEÑOR LA LIBERTAD PARA CUBA Y CONCEDENOS LA ENTEREZA NECESARIA, PARA MANTENERLA POR SIEMPRE. ¡AYUDANOS SEÑOR!”.»
¡Oh, Señor, te apellides García, Pérez o González: con lo bien que sabe la langosta, qué atracón de catibía se ha dado esta gente en Nochevieja!