- El Tono de la Voz - https://www.eltonodelavoz.com -

«Nuestro país», «la Cuba eterna» y demás heces

1)      Leí el artículo de cierto Alberto Núñez Betancourt en Granma sobre Guillermo Fariñas [1] y su huelga de hambre. Mandándolo a matar.

Un artículo que es copia fiel de los millares de textos semejantes que conoce la historia de los estados totalitarios. Infame, rastrero, vil.

Un segundo hecho en el año 2002 ratifica la característica violenta de este sujeto y el evidente desprecio por su Patria y los ciudadanos que la defienden. En plena ciudad de Santa Clara, Fariñas golpeó fuertemente con un bastón a un anciano que había impedido un acto terrorista de un enviado personal del criminal Luis Posada Carriles.
Los daños en el lesionado provocaron una urgente intervención quirúrgica para extirparle el bazo.
Una vez sancionado a 5 años y 10 meses de privación de libertad en la Causa 569 de 2002 del Tribunal Popular Provincial de Villa Clara, echa mano de nuevo a su método de hacer show: la huelga de hambre.

Nada sé de ese Núñez Betancourt que babosea sobre «nuestro país», su «Cuba». No es más que otro de tantos escribientes al servicio del gobierno de los hermanos Castro. Un pelele, un pichón de esbirro, a juzgar por esta pieza y alguna otra que sirve Google.

Sí sé, sin embargo, qué alegará ese Núñez Betancourt si algún día le tocara rendir cuentas por este artículo: «No lo escribí yo», dirá, «lo escribió el gobierno y me mandó a firmarlo».

2)      Más o menos a la misma hora que leí el artículo en Granma, me llegó video con entrevista a José Sánchez Boudy sobre Guillermo Fariñas y su huelga de hambre. Apareció en el blog Villa Granadillo [2].

A diferencia de lo que me sucede con el oscuro Núñez Betancourt, de este Sánchez Boudy sí sé algo. (¿Quién que haya entrado a la Librería Universal en Miami no se ha tropezado con su nombre?)

Sánchez Boudy es un grafómano cubano, cuya bibliografía incluye títulos como Cocuyando auroras, Baudelaire (psicoanálisis e impotencia), Lilayando pal tú (Mojito y picardía cubana) o Crocante de maní, junto a incontables páginas de glosarios, recopilaciones de piropos y abundantísima seudofilosofía de la historia de Cuba.

De sí mismo afirma que «ha sido finalista dos veces en el Premio Planeta [3] siendo el primer cubano que ha logrado tal distinción». (Nadie se moleste en verificar el último dato: es rotundamente falso. La única escritora cubana merecedora de ese galardón es Zoé Valdés [4].)

También se ufana de haber creado la expresión «La Cuba eterna» a la que ha dedicado millares de páginas que publica en Librería Universal, previo pago [5] a Salvat. Y se faja por reivindicar su «invención» [6], como si del Chupa-chups o el Wonderbra se tratara.

Atiéndase a las palabras que este valedor de la «Cuba eterna» dedica a Fariñas, a todos. Como atiéndase a la jeta, al «tono de la voz» y a su dedo índice.

Segmentos: 00:50 – 04:15 y 07:35 hasta el final.

3)      Y en medio, mientras este par de cara’e’guantes, uno en La Habana y otro en Miami, juegan a hundir palito en caca, hay un negro, Guillermo Fariñas, que insiste en «llegar hasta el final» [7].

Deja que los locos proliferen en su delirio, enseñaba la antipsiquiatría de David G. Cooper [8] y Ronald D. Laing [9]. Definitivamente, ésa va siendo la única ciencia que nos queda.

Porque «Cuba», «Nuestro país» o «La Cuba eterna» son tres hipóstasis de la boñiga con la que jugamos todos.

[10] [11] [12] [13]