Quien quiera seguir indignado por los abusos a menores por parte del clero [1], será por tozudo.
Y quien denuncie la pasividad cuando no la connivencia en esos abusos por parte de la máxima jerarquía del clero, será porque es un incurable matacuras.
Digo, porque ya Su Santidad, el obispo de Roma, Joseph Ratzinger, ha decidido tomar el asunto en sus manos con toda energía.
Y para no dejar dudas de que enfrentará el vergonzoso y repugnante asunto de los curas pederastas y abusadores que disfrutaban sometiendo a niños impúberes, obligándolos a chuparles las pollas, desgarrándoles el esfínter anal mientras los faldones de las sotanas se mecían al ritmo del traca-traca, ha puesto por escrito «medidas concretas para abordar la situación».
Sí, sí: «medidas concretas para abordar la situación», ¡qué caray!
Como lo leen, sin medias tintas, que no va a permitir el vicario que se siga abusando de niños. Lo suyo sí que es «sin piedad» y no lo de Sarkozy con ETA.
Admírense las «medidas concretas»; ¡tiemblen los culpables en las sacristías!
14. Quisiera proponer, además, algunas medidas concretas para abordar la situación.
…pedí que la Cuaresma de este año se considerase un tiempo de oración para la efusión de la misericordia de Dios y de los dones de santidad y fortaleza del Espíritu Santo sobre la Iglesia en vuestro país. Ahora os invito a todos a ofrecer durante un año, desde ahora hasta la Pascua de 2011, la penitencia de los viernes para este fin. Os pido que ofrezcáis el ayuno, las oraciones, la lectura de la Sagrada Escritura y las obras de misericordia por la gracia de la curación y la renovación de la Iglesia en Irlanda. Os animo a redescubrir el sacramento de la Reconciliación y a utilizar con más frecuencia el poder transformador de su gracia.
Hay que prestar también especial atención a la adoración eucarística, y en cada diócesis debe haber iglesias o capillas específicamente dedicadas a ello. Pido a las parroquias, seminarios, casas religiosas y monasterios que organicen períodos de adoración eucarística, para que todos tengan la oportunidad de participar. Mediante la oración ferviente ante la presencia real del Señor, podéis cumplir la reparación por los pecados de abusos que han causado tanto daño y al mismo tiempo, implorar la gracia de una fuerza renovada y un sentido más profundo de misión por parte de todos los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles…
Además, después de haber rezado y consultado sobre el tema, tengo la intención de convocar una Visita Apostólica en algunas diócesis de Irlanda, así como en los seminarios y congregaciones religiosas. La visita tiene por objeto ayudar a la Iglesia local en su camino de renovación y se establecerá en cooperación con las oficinas competentes de la Curia Romana y de la Conferencia Episcopal Irlandesa. Los detalles serán anunciados en su debido momento.
También propongo que se convoque una misión a nivel nacional para todos los obispos, sacerdotes y religiosos. Espero que gracias a los conocimientos de predicadores expertos y organizadores de retiros en Irlanda, y en otros lugares, mediante la revisión de los documentos conciliares, los ritos litúrgicos de la ordenación y profesión, y las recientes enseñanzas pontificias, lleguéis a una valoración más profunda de vuestras vocaciones respectivas, a fin de redescubrir las raíces de vuestra fe en Jesucristo y de beber a fondo en las fuentes de agua viva que os ofrece a través de su Iglesia.
En este año dedicado a los sacerdotes, os propongo de forma especial la figura de San Juan María Vianney, que tenía una rica comprensión del misterio del sacerdocio… Que por la intercesión de San Juan María Vianney se revitalice el sacerdocio en Irlanda y toda la Iglesia en Irlanda crezca en la estima del gran don del ministerio sacerdotal.»
De la Carta pastoral del Papa a los católicos de Irlanda [3] (19/03/2010)
