La insoportable fascinación que me producen las imágenes de mundos condenados a desaparecer… En estas dos ocasiones falta en torno a una década para que se verifiquen los derrumbamientos.
No me canso de ver una y otra vez a estas damas elegantes (06:00) que esquían en el Moscú de 1908, mientras repaso mentalmente el Diario que escribió Iván Bunin en Odesa, de camino al exilio [1], uno de los documentos más elocuentes acerca la vulgaridad del entusiasmo…
O esta fiesta de «Periodistas y artistas» en La Habana de 1948. «Cristal», rumberas, sonrisas para dar y regalar…
Y la historia acechando, sorda y tenaz.