Al teléfono:
(…)
―Pero ¿tú entiendes algo del dime-que-te-diré ese que se traen Silvio y Montaner?
―Está bueno, ¿no?
―¿Yo que sé? A ver, Silvio pregunta si Montaner firmaría una carta contra la CIA, ¿cierto? Pero no se lo pregunta directamente. Es una canción [2]…
―Más o menos…
―Y Montaner le responde como si lo conociera de toda la vida…
―La mayoría de los cubanos conoce a Silvio Rodríguez de toda la vida…
―Bueno, el caso es que Montaner le responde que sí, que tan amigos, que a firmar se ha dicho y lo invita a firmar otra carta [3] juntos pa’ tumbar al gobierno…
―Más o menos…
―Y Silvio no le agradece que acepte firmar contra la CIA ―¿pa’ qué coño preguntaba entonces?― y lo que hace es irle arriba [4]… Y le suelta que… espera: «Cortando y pegando repartes un odio que ha derribado aviones llenos de inocentes»… ¡Eso es candela! ¡Eso es de autor intelectual pa’rriba, socio!
―Ambos mencionan a Martí, sí…
―Y después le dice eso de que «si este gobierno es tan bueno ¿de dónde salió este pueblo tan malo?»
―No, no, al revés…
―Ah, sí. Bueno… Y ahora una versión de la respuesta de Montaner dice [5]… espera… Échate esto: «Una noche, hace unos años, cenamos en Madrid, algo que recuerdo con agrado, y entonces llegué a la conclusión de que no eras un comunista fanático, sino un talentoso simpatizante, pero crítico y dotado de una personalidad afable, con bastantes reservas sobre los hermanos Castro y su dictadura. Me gustó esa flexibilidad tuya»…
―Ajá…
―¡Pero eso no aparece en la versión que sale en el Herald!
―No. [6]
―¿Por qué lo echa pa’lante en Madrid y no en Miami? Yo no entiendo eso…
―…
―¿Y cómo es posible que el «diputado» Silvio cenara en Madrid con el Montaner «agente de la CIA»?
―Lo más habitual del mundo… De esas cenas están llenas mesas de muchas capitales… Las de La Habana y Miami también…
―…Oye, Ferro, eso que suena ahí no será…
―Silvio, sí, Nuestro tema [7]… Sigue con el tuyo, dale…
―No, yo acabé. ¿Van a firmar carta juntos o no?
―Mañana te lo cuento en lo que esperamos a que empiece el Messi vs. Cristiano [8]. Trae vino que yo pongo el jamón.
―¡Coño! ¡Dame un adelanto, al menos!
―Todo está en nuestra Piedra de Rosetta [9]. ¡Todo! El resto es chismecito na’má, esa manera sublime en que los cubanos matamos el tiempo.
UPDATE:
Y Silvio Rodríguez responde.
Sigue su respuesta íntegra, como pide.
La Habana, 9 de abril de 2010
Montaner:
Sé que, cuando Marx murió, Martí le dedicó algunas frases de homenaje, si mal no recuerdo “por haberse puesto de parte de los pobres”. Por favor, ilústrame y muéstrame las “críticas severas” del Apóstol al autor de El Capital.
Montaner:
Antes de la Revolución, la mayoría de los cubanos no podía ni soñar con tener casa propia. Mi familia entre ellos. El único inmueble que ahora mismo poseo es mi casa. Infórmate mejor, porque hasta el día de hoy no tengo propiedades o empresas en Cuba o en el extranjero.
Montaner:
En algunas entrevistas y canciones, a través de una trayectoria de más de 40 años, he señalado lo que he considerado criticable del proceso revolucionario. En otras he apoyado este proceso, sin caer jamás en el servilismo o el panfleto. No hay dualidad en esto. En ambas facetas soy el mismo cubano pretendiendo asistir a los suyos.
Montaner:
No me molesta un gobierno de ancianos. En muchas culturas antiguas tener edad, por la sensatez inmanente, era un requisito para gobernar. Acuérdate de que tú también adquiriste tus “juicios morales, tu percepción de la realidad y de los conflictos sociales” hace medio siglo. No pretendas venderte como prospecto de la generación del dos mil, que no te queda bien.
Montaner:
Los fusilamientos se originaron en los primeros meses de la Revolución, contra criminales de guerra del batistato: torturadores y asesinos probados en los juicios que el pueblo de Cuba miró sobrecogido. La guerra despiadada que nos impuso la CIA obligó al gobierno a mantenerla como medida persuasiva. Con los años me he dado cuenta de que la pena de muerte es algo que debiera abolirse en todo el mundo, por incivilizada. Estoy convencido de que el cese de las hostilidades contra Cuba sería el principio del fin de la pena de muerte en nuestra Patria.
Montaner:
La oposición, en las prisiones, enfrenta el mismo drama que en las calles: no tienen pueblo, sus posiciones los alejan de las masas. En el 2008 más de treinta artistas e intelectuales visitamos 16 prisiones y cantamos ante más de 40 mil reclusos. Los malos tratos que ustedes manifiestan no tienen nada que ver con la mucha preocupación que vimos en las autoridades carcelarias de todos los penales que visitamos. El mismo hecho de que exista un movimiento de aficionados tan poderoso en las prisiones cubanas contradice profundamente la versión que ustedes propagan.
Montaner:
No estoy de acuerdo con los actos de repudio, pero otros cubanos se indignan hasta el punto de cometerlos. Los cubanos de Miami hacen lo mismo. Debe ser la parte triste de nuestro karma. Encuentro lógico que las madres y esposas de los presos se preocupen por sus familiares y que lo manifiesten. No me parece muy honesto que reciban ayuda económica de otro gobierno y mucho menos de connotados terroristas, como parece ser el caso de ciertas señoras. La censura, como en otros países, existe en Cuba. Y ahí donde estás ahora mismo, existe también, sobre todo para los que no piensan como tú.
Montaner:
Me parece que no te corresponde decir lo que recuerdan los angoleños. A mí me consta que recuerdan mucho y bien la desinteresada ayuda de los cubanos. En Cuba nunca se ha usado una gota de combustible de Cabinda, donde estuve personalmente y vi caer a hombres extraordinarios, defendiendo ese petróleo para que una Angola soberana decidiera su suerte.
Montaner:
Si tanto deseas que Cuba sea mejor, cambia tu lógica y empieza a luchar contra el bloqueo. El bloqueo es genocida, inmoral, impresentable. Mientras exista será la justificación para no bajar ni un ápice la tensión defensiva. Si quieres tanto a los somalíes, supongo que debes querer al menos igual a los niños cubanos. Pues bien: los niños cubanos, gracias al bloqueo, este año no podrán entrar masivamente a los conservatorios musicales. Y no me vayas a decir que el gobierno cubano se volvió loco y ahora quiere destruir lo que construyó. En tus manos queda hacer felices a cientos de miles de niños del país en que naciste.
Por eso, Montaner:
Lucha contra el bloqueo para que el talento que lleva 50 años floreciendo no se frustre.
Con probada vocación patriótica e internacionalista,
Silvio Rodríguez Domínguez.
PD: La todopoderosa “Gran Prensa” que te apoya ya empezó a publicar versiones convenientes de este careo. Sé demócrata cabal (y cívico) y pídeles que muestren íntegras mis palabras.
