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Las barberías de los Hermanos Castro

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Leo que peluquerías y salones de belleza pasan a manos privadas en Cuba [1].

Buena noticia. Da no sé qué que sea el Estado quien maneje las tijeras en torno a la nuca o las sienes de los ciudadanos.

La noticia me trajo a la memoria aquel barbero anónimo que fue de los primeros, y los últimos, en interrumpir a Fidel Castro ―Castro I, vaya― tan pronto como en diciembre de 1959.

Estaba, sí, perorando el ufano orador cuando se escucha voz que lo interpela a gritos [2] desde la multitud.

Y se produjo el diálogo que sigue, barbero pobretón y decepcionado contra líder de camino a la gloria totalitaria.

…¿Qué es lo que pasa ahí, señores?  (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO. )

Bueno, si ese es un señor que tiene algún problema y lo quiere discutir, que venga aquí a discutirlo (ABUCHEOS).  Yo ignoro qué problema tiene ese señor, yo lo ignoro, pero si tiene algún problema y quiere discutirlo lo discutimos aquí, lo que no tiene derecho es a estar interrumpiendo aquí este acto (ABUCHEOS).

____________.-  Muy buenas noches, señoras y señores (ABUCHEOS).

CMDTE. FIDEL CASTRO.-  Vamos a ahorrar trabajo.  ¿Cuál es tu problema?

____________.-  Bueno, el problema mío es un problema de trabajo en el giro.

CMDTE. FIDEL CASTRO.­-  ¿Y cuál es el giro tuyo aquí?

____________.-  Bueno, tengo una barbería que la abrí por el Gobierno Revolucionario, bajo una ley del Gobierno Revolucionario…  (ABUCHEOS)…  en mi derecho de subsistir como trabajador que soy, que me han explotado toda la vida los dueños de la barbería…

CMDTE. FIDEL CASTRO.­-  Tú abriste una barbería, ¿y qué problemas tienes con la barbería?

____________.-  Bueno, que no hay…  para poderla abrir… (ABUCHEOS).

Esperemos que las nuevas peluqueras sí tengan cómo echar adelante sus negocios. En caso contrario, ya saben: hay precedente de barbero bocón. (Aunque yo que ellas averiguaría antes cómo acabó aquel desdichado barbero.)

Las barberías, por cierto, fueron denunciadas por Castro I también en los albores de la revolución como centros de cuchicheo contrarrevolucionario y los barberos elogiados como chivatos y comecandelas.

De manera que la historia de la relación entre el castrismo y el arte de cortar y hacer la raya es larga. En muchos sentidos…

Así, y atendiendo a cierto discurso de 1960, imagino que dentro de doscientos años algún historiador descuidado podría interpretar esta última decisión desestatalizadora de Raúl Castro ―Castro II, vaya― como el inicio del desmontaje del aparato represivo.

Gócese con aquel discurso pronunciado «en el acto de clausura del primer congreso [3] de la Federación nacional de trabajadores de barberías y peluquerías», el 7 de junio de 1960.

…Cuando necesito obtener alguna información de lo que se discute y de lo que se habla en la calle, llamo a Adolfito, que es el que me pela —bueno, me pela cada vez menos (RISAS Y APLAUSOS)— ­desde hace muchos años. Y, bueno, tengo la ventaja de que él me pela a domicilio, porque cada vez que estoy apurado, lo mismo un domingo que un sábado, que cualquier día, llamo a Adolfito y él se aparece enseguida con su maletín.  Y cuando quiero, siempre le pregunto qué cuestiones están en la calle, qué cuestiones están en el ambiente.  A lo mejor yo le hago un mal servicio a Adolfito ahora con esto y cada vez que haya una queja se la van a dar a él; y eso se debe a que ustedes tienen un trato constante con el público.  Y es una cosa cierta que, tradicionalmente, donde más se conversa es en las peluquerías y en las barberías, pues las personas que tienen que…  Y recuerdo en los tiempos de la política, que siempre se estaba hablando de política en las barberías; me imagino que ahora se esté hablando siempre de revolución en las barberías, realmente (APLAUSOS).

Y hay dos públicos: a las barberías va todo el mundo, porque no le queda más remedio a todo el mundo que pelarse; y a las peluquerías no va todo el mundo, porque hay quienes no pueden ir a la peluquería por carecer de recursos, porque entra ya un poco más en…  Aunque siempre, aunque sea una vez al año, hay en cada familia algo para ir a la peluquería también.  Y se reúnen, fundamentalmente también, personas que no son muy afines a la Revolución.

Y yo sé que en las peluquerías las compañeras tienen grandes discusiones defendiendo a la Revolución, y convenciendo, en ocasiones, a personas que no van a poder convencer de ninguna manera, pero que hacen bien en tratar de convencerlas, o por lo menos, salirles al paso cuando critican a la Revolución.

De esa forma, el sector de ustedes tiene, desde el punto de vista revolucionario, una gran importancia.  No es que la estemos exagerando, sino que tiene ciertamente una gran importancia, porque tienen que estar constantemente, o tienen la oportunidad de estar constantemente haciendo algo por la Revolución, al mismo tiempo que trabajan.  Y la Revolución necesita que constantemente esté defendida, necesita que constantemente les salgan al paso a los que la atacan, a los que la critican sin razón.  E incluso cuando la critican con razón, ver si el que la critica es un revolucionario o es un contrarrevolucionario, porque un revolucionario tiene derecho a hacerle una crítica a la Revolución, un contrarrevolucionario no tiene ningún derecho a hacerle críticas a la Revolución, porque la quiere destruir (APLAUSOS).

Y por eso, porque yo sé que la Revolución tiene entre ustedes los más constantes defensores, es por lo cual contamos con este sector como uno de los sectores que más está luchando por la Revolución (APLAUSOS).  Ustedes tienen la tarea de mantener constantemente la lucha en la calle, porque lo único que no se puede hacer en una revolución, como en una guerra, es dejar de contestar el fuego del enemigo…

Shin-Divider [4]

De contra:

Aquel mismo día Castro I hizo alarde de sus dotes (anti-)proféticas:

…nosotros sabemos que ahorrando como estamos las divisas e invirtiendo nuestros recursos, cada vez con mayor eficacia, económicamente jamás fracasaremos, económicamente no nos podrán ahogar.  Eso lo sabemos nosotros.  Y como somos dueños de nuestros actos y somos dueños de nuestra conducta, podemos ir aplicando todas las medidas para triunfar económicamente, y triunfaremos (APLAUSOS).

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