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Los Castro, Samaranch y el juego

Leo en relación con el funeral de Joan Antoni Samaranch que no han faltado ofrendas «de jefes de Estado, como el comandante en jefe de la República de Cuba [1], Fidel Castro». Associated Press también destacó el gesto: «Cuba’s Fidel Castro [2] and Raul Castro paid their respects through one of the growing number of flower arrangements that arrived». También lo hizo AFP y la noticia corrió como la pólvora a encaramarse en millares de diarios y digitales. «Nella camera ardente tanta gente comune e molte corone di fiori, tra le quali quelle del ‘lider maximo’ Fidel Castro [3] e del suo successore alla presidenza di Cuba, il fratello Raul», por ejemplo.

Ha sido una suerte de fiebre de esas que acogotan a la prensa: ¡Fidel le envía flores a Samaranch! ¡Cuánta ternura!

Menos acogida han tenido las declaraciones de Antonio Castro [4], hijo y sobrino de dictadores, quien se dice «consternado» por la muerte del catalán y ha evocado la relación de Samaranch con Cuba y el último encuentro que mantuvieron ambos aquí en Barcelona.

A mí, he de decirlo, me ha encantado la extraordinaria por inmerecida difusión que le han dado a esa corona de flores. Como me ha divertido la participación de ese heredero de los Castro en todo este asunto. La autoridad con la que habla ese «directivo» del deporte cubano.

Porque entre toda la babosada insufrible [5] que han servido hoy prensa escrita, radios y televisiones estas dos noticias sirven:

1) Para evocar, siquiera por analogía, de dónde vino Joan Antoni Samaranch, el hombre que le regaló unos Juegos Olímpicos a Barcelona y España (socialistas).

¿Que de dónde? Pues, de la jerarquía de una dictadura.

Vino, recuérdese, de aquí:

samaranch-saludo-franquista [6]

Pasó, no se olvide, por aquí:

samaranch-con-franco [7]

Y sirven:

2) Para recordar a los cubanos que si bien «ausencia no quiere decir olvido», transición las más de las veces sí.

¿Quieren juego? Pues a eso se dedicó el ex-franquista Samaranch, oigan: a dar Juegos.

¡Y Olímpicos!

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