- El Tono de la Voz - https://www.eltonodelavoz.com -

Yareyland: el olor del metano

1ro-mayo-raul-machado-yarey [1]

Curioso país.

La cámara de televisión enfoca a unos ancianos que visten guayaberas blancas tocados con sombreros de yarey y el locutor grita con voz de tiple: «¡Viva la juventud cubana!»

Eso fue el pasado 1 de mayo, en plaza de nombre en litigio ―como casi todo en el país de marras―, que si cívica, que si de la revolución.

Días más tarde la junta de venerables nombra nuevo cofrade [2]. Cofrade viejo, en verdad. De apellido Lussón, con historial en las mismas guerrillas que auparon a esos viejos y antes, ¡vaya!, tronado por ellos mismos.

Seguidamente viaja cantante dizque contestatario a la ciudad donde viven todos los viejos, más otros, que huyeron de los viejos primeros y dice que no le gustan los actos de repudio que los viejos, los primeros y los segundos, auspician.

Antes o al mismo tiempo o vaya usted a saber, cesan, cese con fecha de término, los mencionados actos de repudio a instancias de un cura de relevancia. Relevante entre curas y parece que también entre los viejos del «¡Viva la juventud cubana!»

Seguidamente viaja al país una mujer, brillante parlamentaria española, para enseñar a un buen señor cómo se organiza un partido político desde la nada. Partido con el que remover el dominio del yarey. Los sombreritos ni se inmutan ante ese conato de ventolera.

Inmediatamente después un empresario que comparte nacionalidad con la ilustre pedagoga felicita al Comandante Yarey, suerte de viejo de todos los viejos, por su extraordinaria lucidez.

El color del verano. Así tituló Reinaldo Arenas novela hilarante sobre ese país imposible.

El olor del metano podría titularse la que cuente ahora la actualidad de ese país cada vez más curioso. El metano, ya saben: masivo, inocuo y a la vez explosivo.

El reto de su protagonista sería resolver esa última dualidad pareciera que imposible. La clave, se me ocurre, deberá encontrarla en el trenzado del yarey.

[3] [4] [5] [6] [7]