- El Tono de la Voz - https://www.eltonodelavoz.com -

Castro, Jruschov y Lincoln: fotos de la Guerra fría

Son dos fotos de comunistas ―uno de ellos aún usufructuaba el prefijo «cripto-»― ante marmóreo Abraham Lincoln. Dos magníficas instantáneas de la Guerra fría. Extraordinarias ambas.

La Guerra fría, fría por eso, fue guerra de discursos, gestos y escaramuzas ―aunque algunas de las últimas dejaran muertos regados. Unos cuantos miles. Decenas de miles. Acaso cientos de miles.

Una fotografía, la de Fidel Castro, se la debemos a Alberto Korda. El fotógrafo dejó dicho que desde que Fidel la vio ya no llamó más a sus jefes para solicitar sus servicios. Le gustó tanto y tanto le gustó, que a partir de ahí lo llamaba siempre directamente. Le valió ―aunque él lo negara― la categoría de fotógrafo oficial. Korda tituló la foto «David y Goliat». Le estaba dando nombre, sin quererlo, a babosada de medio siglo y más.

fidel-castro-lincoln-memorial [1]

La segunda fue fruto de la casualidad, como tantas buenas fotografías cruciales. Burt Glinn ha contado que llegó tarde al set y tuvo que contentarse con las espaldas de Nikita Jruschov. ¡Bendito retraso! El tosco campesino que redimió de la esclavitud a millones de esclavos de Stalin mira al abolicionista por antonomasia. ¿Qué importan sus ojos cuando ese iluminado occipital -¡flash!- sobre nuca de aparatchik lo dice todo?

khrushchev-jruschov-lincoln-memorial [2]

Sendos momentos fijados en imágenes que ahora nos parecen de otro mundo. Porque fotografiar, por aquel entonces, era fijar de veras y fijar lo de veras relevante. Así estos dos episodios apenas protocolares que sendas lentes elevaron a categoría suprema.

Ambas fotografías fueron tomadas en 1959. Cuatro años más tarde allí mismo, dónde si no, pronunció Martin Luther King su célebre «I have a dream».

Korda y Glinn fueron los fotógrafos del año en lo que a Cuba se refiere, aunque el último se vio privado de darle a Magnum lo que Korda le dio a la historia.

Pero Burt Glinn nos legó la que probablemente sea la galería más completa del pathos revolucionario. ¡Véasela!

Encima, nos ha contado esa historia terrible a la vez que banal:

Shin-Divider [3]

De contra:

A quien no le funcione el embed de Magnum -trabajo me ha costado insertarlo y aun así me corre a veces y a veces no- acuda al original aquí [4].

[5] [6] [7] [8]