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«Go back to Auschwitz!»

«Go back to Auschwitz!», recomendó uno de los «pacifistas» que viajaban a bordo del Mavi Marmara [1] al oficial israelí que les advirtió que se dirigían a zona sujeta a un bloqueo naval.

«Go back to Auschwitz!»

La frase remite a la experiencia de los sobrevivientes que dudaron durante años si regresar o no al campo de concentración. De visita. Para recordar. Para contar lo que habían visto allí. Y lo que habían hecho.

Todos los relatos de los sobrevivientes contienen esa angustia por la pertinencia del regreso. «¿Regresar a Auschwitz?» Para muchos era la segunda pregunta más angustiosa después de la que inquiría por el por qué o el cómo habían sobrevivido.

Con el tiempo, algunos volvieron. Los ganó la evidencia de que el exterminio podía volver a repetirse. De que el odio volvería a sacar su puño de hierro y nuevas chimeneas mancharían el paisaje con columnas de humo salidas de la grasa destinada a fabricar jabones.

Nina Maria Kleivan, artista danesa, ha abordado esa latencia del horror en forma que escandaliza a muchos. Lo hace en su serie Potency. Kleivan ha vestido a su hija, un bebé, con uniformes de célebres genocidas. «Todos llevamos el mal dentro», sostiene [2]. «¿Cómo saber que esta niña no se convertirá en dictadora y genocida mañana?», nos reta.

Y en efecto. ¿Lo sabe alguien?

«Go back to Auschwitz!», recomendaba el dicen que pacifista [1].

Kleivan-HITLER [3]

Imágenes cortesía de Nina Maria Kleivan [4]: su hija como Hitler. De la serie Potency.

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