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Dos vivas hoy para España

1) El resultado de la mediación en las negociaciones del gobierno de Cuba y la Iglesia, presentes en la mesa, y los opositores cubanos, ausentes.

La Nota de prensa de la Archidiócesis de La Habana [1] informa de la decisión de Raúl Castro de poner en libertad a 52 presos políticos, (parece ser que) los que aún permanecen en prisión del llamado Grupo de los 75.

No me ocuparé ahora de la lista de reparos ―el principal: la excarcelación condicionada a la expatriación―, porque en este momento sólo me domina un sentimiento. A saber, la extraordinaria alegría que me produce saber que 52 inocentes abandonarán el terrible presidio político cubano, se reunirán con sus familias y podrán gozar de la libertad de la que gozamos ustedes y yo. De las mazmorras a la calle, aunque sea calle distante, aunque sea “calle” que busque callar.

El ministro Miguel Ángel Moratinos ha demostrado una constancia que ha rendido frutos. Ha actuado como mediador y facilitador. Nada más. ¡Y me alegro! No veo por qué habríamos de esperar un rol más decisivo de un gobierno extranjero.

Como cubano preocupado por la situación que padecen los presos políticos cubanos le agradezco sus buenos oficios.

Como cubano me felicito de que 52 compatriotas escapen del encierro injusto que minaba su salud, los mataba en vida.

Como cubano que una vez subido este post, es decir, en diez minutos escasos, se irá a dormir en mullida cama rodeada de aire acondicionado y escuchará a su esposa respirando a su lado, tener ahora otro pensamiento que la alegría por quienes saldrán pronto de la cárcel y se reintegrarán a una vida tan normalizada como puedan me parece una obscenidad. No voy a incurrir en ella. ¡Seguro que no!

Que sí, que sí, que ya sé que podemos levantar edificio de reparos, pero ahora felicitarse y dar las gracias a quienes se las debemos que son muchos. Y pensar en esos presos que pronto no lo serán más. O no lo serán tanto.

2) En Sudáfrica, haber vencido a Alemania y pasado a la final. No, no, no les volveré con la cantaleta de que si esta generación de deportistas españoles, etc., con la que ya los castigué hace unos días…

No lo haré ahora… porque me lo guardo para el domingo próximo.

La deliciosa circunstancia de ver a mi catalanista barrio gritar hoy por España ―en medio de un silencio de muerte el gol de Puyol desató una gritería que no recuerdo haber soportado jamás― es una experiencia que pa’ qué…

Eso es lo normal, pero a veces la normalidad se esconde tras siete puertas hasta que la saca un cabezazo. Cabezazo de catalán…

De contra:

Y 3) Naturalmente, volveré sobre uno y otro asunto…

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