Juventud Rebelde [1] y Granma [2] calientan hoy las expectativas en relación con el discurso que Raúl Castro pronunciará el venidero 26 de julio en Santa Clara. El del año pasado fue el discurso del jarro de agua fría, ¿recuerdan? [3]
Nadie puede asegurar hoy qué traerá el del próximo lunes. Pero los indicios deslizados en la prensa cubana de esta mañana de viernes parecen anunciar menos hielo para enfriar el agua del imaginario jarro.
El tema que abordan uno y otro ―aunque por vías diversas: plomazo de Luis VI (que lo llama C.) y sección de cartas de los lectores― es el de las formas de propiedad. La manera en que se puede conciliar una economía de Estado con ciertas formas de propiedad privada.
¿Les suena?
Aquí como en todo conviene tener memoria. Buena memoria.
El 6 de abril de 2007 el diario Juventud Rebelde se extendió sobre comisión creada para revisar las formas de propiedad en Cuba. Un nombre deslizado en la nota me llamó entonces la atención. Tanto como para que dedicara un post al asunto: «Cierta propiedad» [4]
Ese nombre propio era el de Luis Marcelo Yera [5], uno de los economistas cubanos que más han trabajado la integración de diversas formas de propiedad dentro de un modelo socialista-estatista. Que Marcelo Yera apareciera implicado en ese debate me pareció saludable y alentador. Véase aquel post para abundar. [4]
Tan solo un detalle me disgustó y me pareció risible, de manera que me mofé de él con ganas.
A saber, que el artículo de Juventud Rebelde concluía con la siguiente estimación de plazo: «Los primeros resultados del amplio y complejo estudio sobre la propiedad en Cuba se conocerán dentro de tres años».
Del 6 de abril de 2007 al verano de 2010 va eso: tres años, más una primavera.
Ya se verá, oigan, y no tiene por qué ser en el propio discurso, pero se non è vero, è ben trovato. (Continúo pensando que alguien se está robando las carretillas [6].)