- El Tono de la Voz - https://www.eltonodelavoz.com -

La mano del taxidermista

Raúl no habló hoy en Santa Clara. Repartió diplomas y abrazos. Y punto. El discurso, en un gesto inusual, le correspondió a un vicepresidente, José Ramón Machado Ventura.

Para los estamentos del partido y el gobierno cubano Machado Ventura es un dinosaurio y un hijo de puta. Recuérdese el episodio Lage – Pérez Roque – Ramírez de Estenoz. Para los cubanos en general, pueblo poco versado en paleontología, Machado Ventura no es más que un viejo hijo de puta. Que, por cierto, ¡vaya par de apellidos para hacer política cubana en el siglo XXI!

Habituados a escuchar cada 26 de julio la voz de su amo y saber, siquiera en tentativo más-o-menos, lo que cabía esperar en los próximos meses, hoy los cubanos se quedaron con las ganas. Antes alguno de los Castro subía al podio y los felicitaba por sus glorias, los adulaba, les reñía y aunque los asustaba con más sacrificios, les prometía algún regalo. Raúl prometió leche, por ejemplo, cuando le tocó pronunciar su primer discurso de esa índole como jefe de Estado.

Ahora tienen a un desmomificado Fidel de vuelta a la calle y a Raúl mudo. Sordomudo. Encima un viejo hijo de puta que ni siquiera se apellida Castro sube a una tribuna a sermonearlos.

En los próximos días las especulaciones sobre el silencio de Castro II llenarán páginas y sobremesas. Que si el hermano ha vuelto y le quiere robar el show, que si está enfermo de muerte, que si perdió la apuesta de las reformas a favor de los «duros» como Machado Ventura que se habría aliado con Ramiro, que si está guardándose para momento más propicio… En Pogolotti y en Langley, en Bruselas y Hialeah, en Madrid, Argel y Bauta la gente se preguntará de quién es la mano que mece la cuna, la isla, la Cuba.

Va mi primera aportación a tales especulaciones. A la vista de la calidad de los tegumentos que protagonizan la fiesta, digo yo que la mano, sea diestra o siniestra, pertenece al más hábil de los taxidermistas.

Ilustración: Damien Hirst, The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living (1991). No ha sido en lo absoluto inocente que eligiera pieza así titulada para ilustrar este post.

[1] [2] [3] [4]