- El Tono de la Voz - https://www.eltonodelavoz.com -

La suerte de Daniel Estulin con Fidel Castro (o viceversa)

Nada encumbra más a un charlatán que ser validado por una autoridad. Daniel Estulin, un hábil vendedor de humo apocalíptico lo ha conseguido dos veces. Tiene todo mi desprecio… También la suerte de que le dedique esta nota que engrosará el volumen de las llamadas a su página [1] desde Google. ¡De nada, bobo!

Porque dos son los políticos que han dado pábulo a este listísimo artífice de construcciones que seducen a los amigos de la «teoría de la conspiración», es decir, a un tipo de mequetrefe que lleva siglos medrando en Occidente. Primero, Mario Borghezio [2]; ahora, Fidel Castro, con quien almorzó hoy en La Habana [3].

Borghezio, europarlamentario de la Lega Nord, lo llevó al Europarlamento hace unos meses. Evento que Estulin ha proclamado fue su primera victoria política. Castro I, un anciano dictador con un hobby que se llama fin-del-mundismo, lo llevó a Cuba hoy para escucharlo perorar sobre las mini-nukes, el Club Bilderberg y las apocalipsis varias que acabarían con el mundo.

Luego, mira tú qué risas, la extrema derecha y la extrema izquierda se disputan a charlatán con ínfulas. Y Estulin las mima por igual, que no hay como vender libros en las tiendas de los aeropuertos.

Me divierte esto. ¡Vaya si me divierte! Porque invitando a este Estulin que en Cuba no recibiría más apelativo que el de «comemierda», Castro I acaba de echar por tierra toda la autoridad en materia fin-del-mundista que venía labrándose durante los últimos años.

Ahora ha tocado el fondo del fondo, porque lo de Daniel Estulin, mírese como se mire, es abundantísima materia de inodoro.

UPDATE:

Atiéndase, cómo no, al resumen de la reunión entre este diverso par. Hay algunos momentos sublimes. [4]
Así cuando Castro I se esfuerza en recordar las bombas que caían sobre Sierra Maestra y concluye que no parece fueran proyectiles nucleares.

Otra, cuando Estulin parece explicar su teoría de los 3.000 millones de humanos que los del Bilderberg se han conjurado para asesinar y ofrece su solución: colonizar de prisa otros planetas y mudarnos allá. Ahí es Castro I quien corre a atajarlo: no hay atmósfera, le recuerda. ¡Qué par, tú!

[5] [6] [7] [8] [9]