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Las dictaduras, cuando corteses…

El mes corriente no será uno fácil para el autor de este blog, si alguno lo fue.

Acaba año y se cierran plazos que uno ha firmado y debe atender. Esas atenciones son las que pagan las facturas, y un servidor, ay, no pertenece a la clase ociosa. A finales de cada año, pertenece más bien a la clase estresada…

Comparto pues, y probablemente lo vuelva a hacer en los días que siguen, minucias del trabajo corriente. Así, la traducción de esta carta que recibió un judío berlinés cuando lo enviaban a la muerte en Letonia. Año 1942. De más está decir que llegados a su destino, los destinatarios de estas cartas recibían tiro en la nuca y alojamiento en fosa común.

Repárese en la cortesía que se gastan las dictaduras, esas perras tan bien alimentadas…

Berlín, 4to. Distrito, 11 de enero de 1942

A la atención del Sr. Albert Israel Unger y Sra.

Por disposición de las autoridades, vuestra salida está prevista para el 19 de enero de 1942. Dicha disposición lo abarca a Ud., a su señora y a todos los miembros solteros de su núcleo familiar incluidos en vuestra declaración de bienes.

A mediodía del 17 de enero de 1942 vuestro domicilio será sellado por la autoridad competente. Por lo tanto, a esa hora Usted deberá tener listo para el viaje tanto su equipaje mayor como su equipaje de mano. Usted deberá entregar al funcionario encargado del caso las llaves de vuestro domicilio y, si procede, las de las habitaciones de este. Seguidamente, el funcionario lo acompañará a la comisaría de policía que corresponda a su dirección de residencia, llevando Usted consigo tanto el equipaje mayor como el de mano. El equipaje mayor quedará en la comisaría, desde donde nuestro servicio de equipajes lo llevará en camiones destinados al efecto al punto de concentración sito en el Nº 7/8 de la calle Lowetzov.

Una vez entregado el equipaje mayor en la comisaría, Usted se dirigirá, portando consigo el equipaje de mano, hasta el punto de concentración sito en la sinagoga de la calle Lowetzov (utilice la entrada habilitada en la calle Jagow). Podrá desplazarse hasta allí utilizando los medios habituales de transporte.

Mientras permanezca en el punto de concentración, así como durante el traslado en ferrocarril, vuestra manutención correrá por nuestra cuenta. No obstante, no estaría de más que lleve consigo en su equipaje de mano las provisiones que guarde en casa, especialmente las que le permitan garantizar, al menos, una cena.

Tanto en el punto de concentración como durante el viaje se le prestarán servicios médicos y se le proveerá de alimentos.

En folio anexo encontrará instrucciones adicionales, a modo de recordatorio, que le resultarán de utilidad.

Lo instamos a atender esas instrucciones con el máximo celo y a prepararse para el viaje con serenidad y, a la vez, con responsabilidad.

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