En Barcelona estamos llamados a elegir alcalde el próximo 22 de mayo. Tres días más tarde, habrá elecciones en el Condado de Miami-Dade para cubrir los puestos vacantes tras el revocatorio al alcalde Carlos Álvarez el pasado marzo.
En Barcelona al puesto de alcalde optan: 1) Un socialista apellidado Hereu que asocio con el mambo por la sola razón de que tiene cara de foca —como Pérez Prado según Benny Moré [1]—; 2) Un Trías con quien he conversado en alguna ocasión y me simpatiza tanto como solo puede hacerlo un buen camarero de El Glop [2] o un dependiente de las ferreterías de la franquicia COFAC, pero a quien jamás, ¡jamás!, confiaría encargarse de una de las ciudades más dinámicas del mundo; 3) un «independentista» de izquierdas; 4) un comunista con mollera de comisario político en el ’37 moscovita; 5) un «popular» con vocabulario más escaso que el contenido en el glosario de la Baedecker de Egipto y Sudán en la edición de 1914 [3]…
¡Menuda nómina, mamá!
En cambio, al puesto de alcalde de Miami optan [4] un Robaina, un Bradley, un Jiménez, un Cancio y un Campbell.
¡Y, ay, también un Farid Khavari se apunta a la contienda!
Farid Khavari [5], sí, un norteamericano de origen iraní que inventó —y patentó— [6] una almohada ortopédica.

¡Me corroe la envidia, oigan! ¡Qué fácil lo tienen algunos, tú!
Porque, vista la que corre y supura, yo a un tipo que inventó una almohada lo votaría… con los ojos cerrados.