Ah, ¡esas deliciosas estampas del poscomunismo!
Este domingo salió de las Colinas de los Gorriones, antes y durante medio siglo y pico, Colinas Lenin, una caravana de motos Harley-Davidson y similares.
Y ahí, sobre furgoneta que sirvió de improvisado pedestal, los “moteros”, el pope gogoliano por barrigón, o viceversa, y el coronel del ejército anunciando/bendiciendo la estampida.
Es lo que tienen las revoluciones que tenemos por clásicas, oigan, que de no haberlas no se gozaría así con su miserable y siempre obsolescente historicidad.
Que Lenin, es sabido, no twitteó.
h/t: Drugoi [2]
