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(¡Vota a tu alcalde!): Elecciones en Barcelona el 22/05

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Hoy se vota al alcalde de Barcelona para los venideros cuatro años.

No puedo votar por el puto botiguer que responde por Xavier Trias (CiU) [2]. De ser camarero o encargado de parking, le dejaría buenas, si bien razonables, propinas. Eso sí. Pero ¿alcalde de Barcelona ese retrógrado mascatrancas que escucha Sónar [3] y piensa en su próstata? Definitivamente, no.

No puedo votar por ese fofo artefacto socialista que responde por Jordi Hereu (PSC) [4]. Es un tipo que de encontrármelo en un local de swingers, me daría la vuelta y escaparía a la carrera. No querría tocar nada antes tocado por ese baboso con ínfulas de «gerente». Ese ridículo bofe.

No puedo votar por Alberto Fernández Díaz (PPC) [5], un tipo que no es que sea menos inteligente que mi perro, sino que también cede en agudeza a una iguana que mimé (o eso creo) el pasado octubre en Key Largo. Bueno, sí, es verdad que no tenté a la iguana de marras con debate sobre el histriónico Zizek, pero sé que si zizequeo a Fernández me va a pedir sacar del juego a ese inmigrante-esteeuropeo-roba-chalets.

No puedo votar por Jordi Portabella (como coño ahora se llame su propuesta) [6]. Ah, por Dios (o similar), ¡no me pidan que lo explique, que entraríamos en un debate sobre el calibre óptimo de las balas! (Las balas dialécticas, bobos… y, ejem, amigos mossos d’Esquadra.)

No puedo votar por Ricard Gomà (ICV-EUiA) [7]. Eso no tengo que explicarlo, ¿verdad? No he votado por un hijo de puta comunista jamás. Ni cuando vivía bajo una dictadura precisamente comunista. Por Gomà tal vez habría votado para jefe de barracón en Kolimá. Le habría sonreído para que me aumentara la ración de mohoso pan de centeno. Ay, la cara de comisario de ese Gomà. El «día de la liberación» se la habría pateado con ganas.

Tal vez podría hacerlo, pero no voy a votar a ninguna de las otras alternativas, las pequeñas y pintorescas. Cuando se trata de chapotear en el fango, hay que pisar con fuerza y salpicar con ganas las cañas de las botas.

No puedo votar en blanco, como me llaman a hacer hoy muchos amigos en opción que me ha tentado. Pero no voto para denunciar, que para denunciar ya escribo o hablo. Votar es otra cosa, porque uno de esos imbéciles descritos ahí arriba va a ocupar la alcaldía de Barcelona durante los próximos cuatro años y los otros cuatro imbéciles descritos compadrearán con él para joderme mejor. Peor, más bien.

Mañana, hoy domingo, voy a votar. Hazlo tú también, oye. Jode al que va a ganar; jode más a los que van a perder. Jódete tú, sobre todo. ¡Jode!

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