- El Tono de la Voz - https://www.eltonodelavoz.com -

Miami revolucionaria

Pablo Milanés, que es muchas cosas, y entre ellas un icono de la etapa apoteósica de la revolución cubana, dio un concierto en Miami el pasado sábado [1]. Que bien. Hubo polémica nutrida de voces; algunas, a favor o en contra, atinadas. Que bien. Hubo protestas en la calle [2]. Que bien. Protestar es sano y si se hace al aire libre, es todavía más sano. Hubo entrevistas a Pablo Milanés y entre ellas una a Radio y TV Martí [3]. Que bien.

Y hubo también un Edmundo García, castrista que reside en Miami [4] a sueldo de empresarios que se lucran con la emigración cubana, que escribió artículo milagroso por no contener faltas de ortografía. Es sabido que el único amigo norteamericano de Edmundo García es el corrector ortográfico del Microsoft Word. En su artículo Edmundo García critica a Milanés con aire de perdonavidas. Insinúa que es un traidor a la causa revolucionaria.

Como es natural, a Pablo Milanés le disgustó que tipo con carné de miserable se permitiera sermonearlo. Y le bajó una Carta abierta que pa’ qué [5]. De hijo de puta en adelante, le dijo. Porque, viene a decir Milanés, para revolucionario él, mientras que Edmundo es un revolucionario aquejado de infantilismo.

El Nuevo Herald, ese periódico que La Habana tilda de brazo de la mafia de Miami, etc., etc., reprodujo hoy ambos textos: el del revolucionario Edmundo [6] y el del revolucionario Milanés [7].

Ello nos conduce a una deliciosa circunstancia. Fíjense bien: ya no es que los castristas inunden Miami, como proclaman los valedores de la pureza del exilio.

No, señoras y señores.

Hoy se ha dado un paso más de aquel que describí hace año y algo precisamente en El Nuevo Herald [8]. Un paso al lado, si no quieren pensar que al frente. Ahora los revolucionarios discuten en Miami y a camisa quitada sobre su condición de tales. Se fajan en la llamada capital del exilio por vindicar su condición de revolucionarios. Revolucionario crítico, Milanés, y revolucionario rata, Edmundo, dirimen sus diferencias a pocas cuadras de la Torre de la Libertad y el Versailles. Y lo hacen hasta en la sábana del Herald.

Tomen nota. Esto de la frontera porosa se está tornando tan interesante que no nos alcanzarán las dos cejas que nos tocaron por cabeza para mostrar nuestro estupor ante la Cuba, y el Miami embedded en su geografía salpafuérica, que se anuncia.

Cualquier día nos levantamos con polémica entre Sedano’s y Publix sobre quién ofrece plazas de parqueo con mejor sombra según la combatividad cederista de sus clientes.

Tiempo al tiempo. Tiempos que me gustan.

[9]

De contra:

Del analfabeto Edmundo me he ocupado algunas veces. Aquí en la paródica pieza teatral Los desnudos y los tuertos [10], donde actuaba junto a Amaury Pérez. Aquí en relación con el odio [11], ese animalito que Edmundo lleva dentro y al que también alude Pablo en su Carta abierta. Aquí en ocasión de la entrevista que hiciera a Carlos Alberto Montaner y la réplica del último a coletilla que se permitió ese pobre García [12].

[13] [14] [15] [16]