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Cosas cubanas

Hace unos días aterricé en Barajas, Madrid, en avión que partió de Barcelona. El vuelo era de esos que llevan al hub que es Barajas a pasajeros que se disponen a tomar vuelos a distintos puntos de América y el Caribe. Los había que viajaban a Cancún y Managua, La Habana y San José, Santo Domingo y Miami. Y más.

Al aterrizar y antes de que abrieran la portezuela del avión, nos levantamos a sacar el equipaje y tomar turno en la cola para abandonarlo. Ahí nos encontramos cara a cara, y a apenas un metro de distancia, con los pasajeros que viajaban en los asientos anteriores a los nuestros, una pareja, ambos sobre los treinta anyos. Por lo visto, nos habían oído conversar durante el vuelo, y ella preguntó, todo sonrisas:

―¿Ustedes también viajan a La Habana?

―No, a Miami ―respondí, como la cosa más natural del mundo. Que lo es.

―Ay, disculpe… ―me respondió la muchacha, con circunspección fuera de lugar y escondiendo la sonrisa en el bolsillo. Su acompanyante viró la cara, visiblemente incómodo.

M. y yo nos miramos. Ella con esa mirada de reproche que bien conozco. Injustificado, esta vez también.

Pasó un minuto. O minuto y medio. Ya tocaba bajar del avión.

―Ustedes sí van a La Habana, ¿no? ―pregunté.

―Sí ―sin entusiasmo.

―Ay, qué rico ―les dije―. Qué envidia me dan: pásenselo muy bien, oigan.

Entonces se miraron ellos. Iban a decir algo. No lo hicieron. Ni las gracias me dieron.

La escena, brevísima, de cuatro cubanos que se encuentran en un avión que conduce a dos de ellos a Miami y a otros dos a La Habana fue espesa como el plomo.

Me interesa menos el por qué que desentranyar cuán sinceros fuimos los cuatro. Con nuestras palabras, nuestros gestos y nuestros silencios. Descubrir quiénes éramos, somos, los genuinos poscubanos, si ellos de camino a La Habana o nosotros de camino a Miami.

A veces no sé muy bien qué hacer con estas cosas (todavía) cubanas.

Pero sé, si algo, que prefiero pensarlo aquí, tan al norte de La Habana, pero tan cerca de ella, como para que la pregunta aún nos concierna a los cuatro.

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