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El Consulado de Cuba en Barcelona me mima y me lo manda a decir con JYCTEL

Esta tarde me interrumpe el trabajo una llamada. Ring, ring. No suelo responder al teléfono a esas horas y hoy lo habría hecho menos por haberme visto apartado un buen rato de la mesa de trabajo por una comida con los autores de Barcepundit [1] y Obamaworld [2] —bendita rutina—, pero lo hice.

Una encantadora voz femenina cubana me saluda y pasa a venderme una oferta «irresistible» para llamar a Cuba. «A ver, espera», la interrumpo incapaz de comprender por qué recibía esa llamada: «¿Qué compañía es esa?» «Bueno, somos no-sé-qué-tel y ofrecemos servicios de telefonía con los mejores precios del mercado a Cuba. Contamos con oficinas en los Consulados de Cuba en Madrid y Barcelona y…», me informa muy cortésmente la muchacha. «¿En los Consulados de Cuba?», quiero asegurarme. «Sí, sí, al lado de los Consulados», me asegura. (Contrasté ese extremo más tarde y es rotundamente cierto: las oficinas de la compañía coinciden con los edificios donde tienen sede los Consulados cubanos en Madrid y Barcelona como puede verificarse fácilmente en su website [3].)

«Pero, ¿esa compañía a quién pertenece?», pregunto. «Es mixta», responde. Sonreí. «Mixta, ¡vaya! ¿Mixta, porque cubana y española?» «Sí» «A ver, deletréame el nombre otra vez que no lo entendí», ruego. Ella, solícita: «Jota de Jaén; I griega de Yaguajay; Cé de Cuba; y TEL, como en teléfono: JYCTEL». Mi perplejidad iba en aumento, pero la muchacha, cariñosa como una prima del campo, me obliga a recuperarme a golpe de preguntas: «Cuando llama a Cuba, ¿cómo lo hace? ¿Desde la casa o va a un locutorio? ¿Cuánto suele gastar? ¿Qué tarifas está pagando ahora?» Respondí puntualmente, que yo a muchacha cubana siempre le respondo sin rechistar. «Pues, mire, nosotros le ofrecemos XX céntimos de euro x minuto y, además, tenemos un competitivo servicio de envío de dinero a Cuba y un programa para mensajes de texto, Acercados…» «¿Cercados, como de cerco?», pregunto, porque de veras fue lo que entendí. ¡Ay, esas prístinas risas de Yaguajay que me interrumpieron!: «No, no. Acercados, de acercar a la gente. Este programa le permite por 9 euros al mes…»

Ahí ya me pareció que era hora de formular la pregunta que me rondaba desde el primer instante: «¿De dónde han sacado ustedes mi número de teléfono?» «Bueno, tenemos una base de datos que se incrementa y…», comenzó a explicarse la amable vendedora. «¿Cómo pueden conocer mi número de teléfono y saber que soy cubano, cuando eso no consta en ningún registro de las compañías telefónicas españolas? Y sí, y únicamente, en el Consulado de Cuba en Barcelona», la interrumpí suavemente, bucólico e inocente yo también. No tenía respuesta y nos despedimos amablemente. (Cabe anotar que me nacionalicé español hace doce años, de manera que mi identidad extranjera, cubana, apenas figura ya en ningún documento, salvo los del Registro civil.)

Resumamos, oigan. Aquí parece que tenemos, por una parte, la circunstancia de que el Consulado de Cuba cede a una empresa de telefonía, JYCTEL, su base de datos de residentes cubanos para que hagan negocio con ellos. La idea es magnífica, porque consiste en mandar a tus comerciales a pescar en una poceta de piscifactoría. ¡Bingo! ¡A cada llamada responde un cubano! Se trataría, por cierto, de una evidente violación de la Ley de protección de datos vigente en España, porque ni el Consulado podría pretextar extraterritorialidad ni mucho menos JYCTEL, una empresa inscrita en el Registro mercantil español.

Pero hay más, ay, cuando llaman a un servidor. Y ahí es donde me parece que estos funcionarios cubanos estarían rizando el rizo. Hace unos años, lo saben mis lectores, recibí una llamada del Consulado de Cuba en Barcelona para notificarme la prohibición de entrada a Cuba que pesa sobre mí por razón tan, digamos, pueril, como que al gobierno de mi país no le gusta lo que escribo. Ahora¸ ese mismo Consulado estaría cediendo mis datos personales a una empresa de telefonía participada por el gobierno cubano para que me contacte en mi propia casa y me ofrezca tarifas convenientes para llamar a los míos, enviarles dinero y «acercarlos», según el brand del programa de 9 € que me describió la encantadora muchacha que me llamó.

Supongo que a estas alturas ustedes estarán preguntándose lo que yo: ¿ofrecen los Consulados de Cuba en Barcelona y Madrid y la compañía «mixta» JYCTEL descuentos adicionales a quienes el gobierno de Cuba nos tiene prohibido viajar a la isla? ¡¿A que sería todo un detalle a proclamar entre fanfarrias en la próxima cita entre lo que llaman nación y lo que llaman emigración?!

Por lo pronto, y muy a tono con los tiempos, JYCTEL sortea entre sus clientes una casa en Cuba [4] valorada en 20.000 CUC. CUC. CUC. Y yo, bueno, yo creo que me divierto.

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