
Lorenzo García Vega, una de las figuras más distintas de las letras cubanas, ha fallecido en Miami o “Playa Albina”, como la bautizó [1].
El tiempo le concedió la dichosa ventura de convertirse en el único origenista a quien el s. XXI encontró siendo un escritor siempre nuevo, siempre creador y rodeado de jóvenes escritores cubanos (y argentinos, y españoles, y de todos los rincones de la lengua) que lo veneraban. Esa es mucha suerte. Y Lorenzo García Vega la mereció con creces.
(La fotografía es de Pedro Portal para El Nuevo Herald.)