- El Tono de la Voz - https://www.eltonodelavoz.com -

Dos misterios, tres, cuatro

Me aparto de la mesa de trabajo y me encuentro con que hay dos misterios encaramados hoy a los titulares que conciernen a Cuba.

Uno, el súbito descenso en los fondos del gobierno de Cuba en bancos occidentales ―que es misterio que ya se anunciaba hace unos días [1], pero ahí está hoy. Bajaron un 25% en el último trimestre del año pasado. ¡Misterio, dicen! [2]

Otro, el largo viaje de Raúl Castro a China. Habría dedicado dos jornadas completas a llegar a Beijing, ¡figúrate!, y cabe imaginar entonces que hizo larga pausa en el camino. ¿Dónde la hizo? ¿Por qué triángulo se paseó en bermudas o esos trajecitos picúos? ¡Misterio, proclaman! [3]

A mí me encantan los misterios en general y cuando se trata de Cuba es que me froto las manos con tal fruición que se me pone cara de mosca.

Hace un par de noches cené con una señora recién llegada de esa hermosa isla. El tema de la moringa asomó a la mesa bien provista de otras viandas. Mi invitada me contó que estuvo hace una semana en el CIMEQ [4] y mientras aguardaba su turno en la sala de espera la conversación fluía sobre el árbol de las salvaciones. El CIMEQ, ya se sabe, clase media y media alta -digo, por traducir los escalones de la nomenklatura castrista a una lengua viva. Fluía la charla, oleaginosa como el árbol de marras ensalzado por el dictador en avatar zombi [5]. Todos tenían alguna idea para aprovecharlo, todos estaban encantados con el descubrimiento. Todo eran plácemes. Panacea, pharmakón, todos acariciaban la moringa. ¿Misterio, también?

Miren, si de misterios, de inescrutables arcanos cubiches, de cifra ocultas en baile de caracoles, se trata, preguntémonoslos otra vez por el mayor de todos, el supremo: ¿cómo es que 52 años después estamos aquí? ¡Ese es el misterio, nenes! Todo lo demás, mordida más o mordida menos, no pasa de ser un largo desayuno con mesa servida de catibía… acompañada ahora, por lo visto, de mousse de moringa [6].

[7] [8] [9] [10]