He pasado un buen rato hoy con los venezolanos de Barcelona. El entusiasmo es enorme. La alegría inmensa. Según estimados, un 80% de los venezolanos aquí votó por Capriles Radonski.
No me resistí a pedirles una gorra y enseguida me envolvieron en una bandera. Gente linda que hoy acaricia la felicidad democrática.
Los colegios cierran en una hora. ¡Dale, Capriles! ¡Dale, Venezuela!
