El affaire Alan Gross ha estado muy presente en los medios estos días. Se cumplen tres años desde su arresto. Ha habido de todo: la demanda presentada por el matrimonio Gross contra el gobierno de Estados Unidos y la empresa que lo contrató para actuar en Cuba, la revelación de datos médicos que negarían que padece cáncer, las reacciones a esa revelación, la propuesta de Alan Gross de que se abra un diálogo entre los gobiernos cubano y norteamericano que comience con la firma de un pacto de no beligerancia y, por fin, la presencia de Judy Gross en diversos actos públicos, rueda de prensa incluida, en favor de una negociación que conlleve la puesta en libertad del Sr. Gross.
He escrito antes sobre este caso –significativamente aquí [1]– y esta semana volveré sobre ello.
Aparte del drama humano que entraña esta situación para la familia Gross, las propuestas que van y vienen nos sitúan ante un episodio que podría significar un reto para las relaciones entre Cuba y los EE.UU. Como volveré sobre esto en los próximos días he estado preguntando a amigos y colegas su opinión sobre las posibles salidas de esta crisis. Los resultados de esa primera encuesta informal me han sorprendido bastante. De ahí que se me ocurra ahora hacerla aquí a ver qué tal las respuestas de los lectores.
Ustedes tienen voto y palabra.