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Silvio Rodríguez: ¿contestatario?, ¿canción protesta?

El Festival de Cine de La Habana [1] se inauguró anoche con un documental sobre Silvio Rodríguez. Que bien, que perfecto. Silvio es un tema documentable. Es una suerte de documento, si quieren. Y son varias las generaciones de cubanos y demás hablantes de la lengua española que transitaron de la niñez a la adolescencia y algunos después se hicieron incluso adultos escuchando al trovador de San Antonio de los Baños. También un servidor le regaló muchas noches y un buen puñado de madrugadas. Mujeres, ya saben. Y ojalás, sueños con serpientes, mariposas, días y flores, dos tercios de un tríptico y hasta harapos también. Sería innoble no agradecérselas al buen versificador que fue Silvio Rodríguez.

Nada que objetar, pues, a inauguración novotrovadoresca, paran lo que paran hoy las eras.

Pero, ay, se desliza en nota sobre el estreno que Leo Brouwer llama a Silvio Rodríguez «contestatario» [2]. El maestro Brouwer, que tanto sabe del peso de las notas debería mensurar también el de las palabras. Silvio Rodríguez, ¿contestatario? ¿No habíamos quedado en que con la denominación de «Nueva Trova» despejábamos por fin toda afiliación de aquello a la «canción protesta», a la canción que protestaba, desde dentro y a todo riesgo, contra poderes inicuos?

Las palabras pesan tanto como los hechos. Sirva brevísima —luego, nada exhaustiva— nómina:

Bob Dylan, Joan Baez o Pete Seeger cantaron a favor de los derechos civiles en los EE.UU. y en contra de una guerra librada por su gobierno que consideraban injusta;

Violeta Parra, Mercedes Sosa o Daniel Viglietti cantaron a favor de la democracia en sus países en franco enfrentamiento a gobiernos totalitarios de los que disentían;

Paco Ibáñez, Lluis Llach o Raimon cantaron contra la dictadura en España, su país;

Hugh Masekela y Miriam Makeba cantaron contra el apartheid en Sudáfrica;

Bulat Okudzhava, Alexandr Gálich o Vladimir Vysotsky fueron tres iconos de la resistencia al totalitarismo soviético, cantando allí, cuanto podían;

Etc., etc., etc.

Silvio Rodríguez, en cambio, lleva cuarenta años loando al totalitarismo cubano y a sus muñidores.

Seguro que Silvio es muchas cosas, y es parte de la «educación sentimental» de muchos cubanos también, pero, oigan, «contestatario» lo que se dice contestatario, y cultor de la canción protesta, en la única verdad que ella entraña, que es la de protestar contra quienes oprimen a los tuyos, al vecino, a tu hermano y a ti mismo, eso Silvio Rodríguez no lo ha sido jamás.

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